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FIC Capítulo 43

por wayrocks
martes, 18 de noviembre del 2008 a las 20:50
guardado en

Capítulo 43.-

Frank se queda boquiabierto sin moverse. No podía creerlo. Jamás había dilatado tanto sus ojos.

-- Maravilloso, maravilloso... -- Se expresaba Jamia. Eso no lo ayudaba en lo absoluto.

-- ¡¡¡¿¿Qué??!!! -- Grita Frank aturdido.

Jamia se sorprende. Frank se siente terrible.

-- Olvídalo, pasa eso por alto. -- Le consuela. Ella obedece.

-- Ay, bobito...

Se le acercaba. Se sentó en la cama con las piernas en posición perfectamente visible. Frank las vio, pero no con exaltación, amor o tentación ¡sólo con horror! ¿Realmente...? Ella le dio un beso en los labios. Frank quedó completamente convencido de que sí. Estaba traumatizado. De verdad no podía creerlo.

Brian fue despertado por una llamada telefónica dos horas antes. Ahora era el momento de avisarlo a sus "hijos".

Salió del estudio, donde analizaba los efectos que tenía el bajo en The World is Ugly, But You're Beautiful For Me, y subió a la planta alta. Allí pasó cuarto por cuarto informándoles acerca de la entrevista. Por el de Gee, que escribía, por el Bob, que leía, por el de Ray, que procesaba tonos de guitarra, por el de Mikey, que jugaba videojuegos, su gran obsesión, y por el de Frank, que tenía a Jamia sentada a su lado con una cara de horror. Brian vio la situación, y dijo fugazmente:

-- Tenemos rueda de prensa en New York. Vístete.

Y salió de la habitación de la misma manera. Pensó con decepción que Frank no sabe en qué se metió.

-- Ya lo oíste. -- Le recuerda Frank.

-- Sí. --Afirma Jamia.

-- Voy a vestirme.

Intentaba lanzar indirectas.

-- Está bien. -- Lucía muy tranquila.

-- Jamia...

-- ¿Qué?

Estaba perpleja.

-- Por favor, quiero vestirme solo.

-- Está bien. -- Repite un poco colérica.

-- Olvídalo.

Se levantó y caminó hasta el clóset. Lo abrió, tomó un pantalón, una camisa y una chaqueta; y seguidamente se metió en el baño cerrando la puerta.

No se empezó a vestir. Sólo se miró en el espejo, con todas las sensaciones malas rondando por su cuerpo. Se lavó la cara, en busca de despertar de esta pesadilla. Ahora no era momento de complejos. Ahora sólo está perdido.

My Chemical Romance se fue a la rueda de prensa. No iba saliendo como ellos hubieran querido, ya que esa unidad amistosa ya no se ve. No es que se ponían a pelear frente a los demás pero ya no eran esos chicos unidos de toda la vida.

La rueda de prensa de hoy era especial, porque se iba a ejecutar en un estudio de grabación, con otros artistas, donde cada uno probaría el sonido de sus creaciones. Muchas bandas de rock famosas iban a ir, las que estuvieran al Este del país. Entre las que fueron esa mañana, estaba My Chemical Romance, Bon Jovi, Boston, The New York Dolls, Bruce Springsteen y Sum 41.

My Chem estudió el CD "Famous Last Words" con dedicación. Frank estaba un poco sofocado por no haber desayunado ni comido nada hasta ahora. Salió un momento a la cafetería, a comprar agua.

Ahí estaba Deryck, con los brazos apoyados en el granito del mostrador. Frank fue al mostrador, y también apoyó los brazos. Aún no lo había visto, pero una vez que ordenó su botella de agua, vio a su colega a su lado.

-- Hola, ¿qué tal?-- Dialogó.

-- Hola, ¿cómo estás?

Deryck volteó hacia él. Ninguno de los dos tiene idea de con quién están hablando.

-- En realidad, mal, pero gracias por preguntar. ¿Cómo estás tú?

-- Bien, supongo. ¿Por qué estás mal?

-- Por nada...

-- ¿En qué banda tocas?

-- Somos My Chemical Romance. ¿Y ustedes?

Deryck abrió sus ojos como platos al reconocer la banda tan preciada de Ana, y donde toca ese tal Frank del que ella le habló. Se quedó estupefacto. Frank sintió un poco de extrañeza al notar cómo le miraba.

-- ¿Cuál es tu nombre? -- Preguntó demasiado interesado.

-- Frank. ¿Y el tuyo? -- Solicitó. Esperaba que Deryck calmara su obsesión por él, porque se veía raro.

Deryck ignoró la pregunta, al saber que había acertado. Éste es. Pero se reconfortó para no ser descortés.

-- Soy Deryck Whibley, Sum 41. -- Respondió de forma automática. Estaba en shock. Frank se sobresaltó.

-- ¡¿Sum 41?! Digo, ¿Sum 41? Qué bueno...-- Se alteró. Fue atacado por los nervios y esperanza. -- ¿Ha visto, últimamente, a alguna de sus maquillistas?

Deryck ya sabe a dónde quiere llegar. Fingiendo que no sabe nada, mira con extrañeza.

-- ¿Ana Black? Trabajó con ustedes el mes pasado. -- Continuó Frank para hacerle recordar, por el amor de Dios, para saber si le puede ayudar. Se siente mal por buscar a Ana luego de la noche que tuvo, por eso no le iba a hacer nada, pero sólo quiere hablar con ella. Tiene que hablar con ella. Lo necesita.

-- Ahh... ya. -- Pensó rápido Deryck. De ahora en adelante se comportó completamente sereno y sosegado. -- Ana. Ella está en mi casa. -- Le mintió. Frank se sorprendió demasiado.

-- ¿Pu... puedo ir a visitarlos?

-- Te ves nervioso. ¿Eres algo de ella?

-- Bueno...

-- ¿Su ex?

-- Así es. -- Admitió.

-- Creo que será algo incómodo. Mejor no.

A Frank se le fue el mundo. Intentó calmarse.

-- Pero... necesito hablar con ella. Por favor, te lo pido, déjame hacerlo.

-- ¿Para qué, amigo? Tú estás feliz con Jamia, y ella está feliz conmigo.

Frank sintió un frío congelador por dentro. Se sorprendió mucho al saber lo bien informado que está Deryck, pero eso último lo destrozó. De todas maneras, se reanima. No es momento para enojarse o echarse para atrás. Debe estar aunque sea un segundo más con Ana.

-- Por favor. Te lo ruego. -- Suplicó.

-- No insistas. No.

Frank estaba calmado comparado a lo que siente dentro de sí.

-- ¿Sabes? Ella ya está bien, está contenta. Creí que te gustaría saberlo. -- Informa Deryck.

Frank siente una punzada en el corazón. Aún así, en el fondo es alegría por su amada y su felicidad, pero dolor por él.

Ana, en su apartamento, comenzó a ordenar y limpiar todo, por si llegaban asesores de imagen con trabajo para ella. Después de todo, es lo que ella le gusta hacer: maquilar artistas. Vio la pequeña billetera de ahorro de Deryck en el piso del pórtico, cuando barría este, y recordó que él no la había sacado. Prontamente, va al teléfono inalámbrico de su cuarto, que estaba fuera de lugar, y llama al celular de Deryck.

A Deryck le disgustó que interrumpieran lo que iba bien, pero se alegró al saber que era Ana. Le hizo con señas una disculpa a Frank, y contestó el celular con su permiso, no sin antes mostrar el nombre de Ana en el identificador de llamadas.

-- Hola, mi vida. -- Saludó a Ana. Ella se quedó extrañada. A Frank le lastimó.

-- Hola, Deryck. Busca tu maletín.

-- Claro que sí. -- Respondió, sin buscar el portfolios.

Ana estaba confusa con su forma de hablar.

-- Revisa que no tenga esté descosido en el fondo, en la parte final.

-- Ya lo hice. Gracias por avisarme. Sí puedes hacerlo, cuando quieras. A la próxima yo te llamo.

Ana ya estaba dudosa sobre qué estaba pasando. Frank tenía las cejas contraídas por abatimiento.

-- Mmm... está bien. Adiós. -- Trancó de una vez. A Ana no le gusta que le traten así.

-- También te extraño. -- Dijo Deryck, en monólogo, y luego colgó el teléfono. Volteó de nuevo hacia Frank, notando claramente la sorpresa doliente que tiene.

Frank quisiera que ella supiera que él está aquí, que la buscó, que quiere hablar con ella, que la quiere. Pero sabe bien lo que ha sufrido, a pesar de no haber estado con ella, así que mejor la deja tranquila. Se retira sin ni siquiera mirarle a la cara Deryck, y sin pronunciar una palabra.

Deryck, satisfecho, se sintió bien de haber protegido a Ana, y haberse vengado un poco de Frank.

Mientras se hacía tarde, los artistas se iban retirando del estudio. Cuando MCR regresó de la rueda de prensa, Jamia seguía en la casa. Al entrar, la vieron esperando atentamente. A Frank le dio mucha lástima con la pobre, siempre tan acomedida. Debía hacerse responsable por lo que le hizo, porque él no es un inconsciente. Le iba a preguntar por qué decidió quedarse, pero no le dijo nada. El asco ya no existía. Ahora sólo existía  sentimiento muy fuerte, porque seguro ella lo quiere, pero él no a ella.

-- Hola, amor. -- Saluda Jamia a Frank. Los demás se extrañan, pero ya se lo esperaban. Frank solo quería escuchar a Ana hablándole así, pero estaba decido a hacerse cargo de sus actos. Responsabilizarse con Jamia.

-- ¿No te alegras de verme? -- Preguntó.

-- Sí. -- Respondió Frank. Luego salió corriendo a su cuarto.

-- Y, ¿cómo están, chicos?

-- (Gerard) Ana nos decía "chicos", y "amor" a Frank; así que, si no quieres seguir estorbando, mejor vete.

Lo hace por el bien de todos, para que nadie pase un mal momento.

-- Gerard, -- Refleja sorpresa-- ¿qué pasó?

-- (Ray) Déjalo. -- Le defiende. Jamia se va, porque sabe que ellos van a pelear dentro de un rato.

Cuando todos suben las escaleras a la planta alta, Jamia vuelve a bajar. Tomó un horripilante jarrón viejo, verde oscuro y chillón, del tamaño de una cabeza humana, y lo empezó a acomodar silenciosamente. Poco a poco iba a lograr que la casa se viera horrible.

Mientras sus manos en el jarrón lo adaptaban en la repisa que da hacia el frente de la casa, Mikey iba pasando frente a la sala en busca del trazo de su posible bajo nuevo. Al ver a Jamia sola y sospechosa, fue hasta la parte de la casa donde acomodaba el jarrón. Pasó tan efímeramente, que Jamia no se dio cuenta.

-- Con las manos en la masa. -- Dijo saliendo de su escondite detrás del mueble. Jamia gritó en tono muy bajo y perfecto.

-- ¿Qué crees que haces? -- Prosiguió Mikey. Estaba tan seguro, rápido e inteligente como un vampiro.

-- Creí que se vería lindo aquí. -- Se excusó Jamia.

-- ¿Ese asqueroso jarrón? JA, ¿y con qué derecho decoras nuestra casa?

-- Soy la novia de Frank. -- Dijo con orgullo y elocuencia.

-- Ah, claro. -- Hizo parecer que admitió que ella tiene razón. Jamia puso su frente en alto muy pretenciosa. Inesperadamente, Mikey preguntó con un gesto lleno de completa incredibilidad.

-- ¿Por qué? -- Preguntó fugaz, moviéndose hasta estar detrás de ella. Jamia ya estaba un poco nerviosa.

-- ¿Cómo que por qué? -- Dudó Jamia.

-- ¿Por qué dices que son novios? -- Volteó inmediatamente a la derecha con la razón. Eso la asustó. En realidad, ya se estaba estremeciendo.

-- Porque sí.

-- Oh, ¿sin argumentos?

Se movió hasta estar sentado en el mueble.

-- Yo siempre lo apoyo. Nos queremos, nos besamos...-- Precavía ella.

-- Mm... ¿y cuándo te pidió que fueras su novia?

Se levantó del mueble con velocidad y predisposición hacia ella.

-- Pues cuando... tú sabes... fue como decirlo, ¿no?

-- Mm...-- Volvía a lucir convencido. -- No. -- Retornó su completa seguridad. -- Eso fue sólo sexo.

Completa astucia, rapidez y certeza, definitivamente.

-- Claro que sí... estás hiriendo mis sentimientos. -- Fingió.

Mikey caminó fugaz hasta quedar al lado de la repisa.

-- No me importa. -- Aseguró -- Yo creo que si Frank te lo ha contado todo...-- Jamia afirmó con la cabeza queriendo defender su punto. Se quedó corta cuando Mikey prosiguió. --... Entonces sabes lo que hizo por Ana. Él no es tu novio, estúpida.

-- ¡Mikey!

-- ¿Qué? -- Preguntó sereno. -- Si eres tan honesta-- Su gesto inclinaba imposibilidad-- deberías estar acostumbrada a escuchar la verdad.

Se movió hasta estar frente a ella. Ella lo miró intentado ser intimidante, pero sólo él sólo rió en su cara.

Mikey se fue hacia la puerta que da al patio, y tras su sombra sus pasos desaparecieron. Ella, en un intento de recuperarse, frunció la frente. Al volver a colocar sus manos en la repisa, el jarrón ya no estaba.

Frank bajó de nuevo las escaleras. Jamia, al verlo, hizo todo lo posible por borrar su estado anterior, y lo logró. Se miran a lo lejos con una sonrisa, mientras Frank se acerca. Miró con extrañeza las manos de Jamia en la repisa vacía, y continuó a sentarse en un mueble.

Pasaron un rato juntos, en buen plan, llevándosela muy bien, y en donde Jamia obvia que son pareja. Frank no está preparado para esto, pero debe estarlo, así que lo acepta. Creyó que aguantaría, pero Jamia tocó otro tema.

-- ¿Tú me quieres?

Frank quedó totalmente desorientado. En los interiores de Jamia, eso le causó gracia, pero exteriormente estaba muy seria.

-- ¿Qué? Claro que te quiero mucho. -- No mentía, era cierto excepto porque no era a lo que ella se refería, como pareja. -- ¿Por qué?

-- Mikey dice que no somos novios. -- Se tornó a molesta. -- No si tú no me lo pides. -- Ahora sí estaba enojada. -- Hazlo. -- Ordena finalmente.

Frank ríe. Tenía muchas razones para hacerlo. Primero, por lo que le está pidiendo después de lo que pasó. Segundo, porque se creyó lo que le dijo aquel que está peleado con él, y tercero, por la manera infantil y colérica en la que se lo pide.

-- Jaja... bueno, Jamia, ¿quieres...?

-- ¡No! ¡Así no! Te arrodillaste ante Ana, tomaste su mano, lo hiciste frente a todo el planeta. Dejaste bien claro que la amabas. Haz lo mismo conmigo.

Frank se quedó inmóvil ante esa última oración. Salvado por la campana, Mikey grita a lo lejos:

-- ¡¡Gerard Way, ¿qué haces jugando con mi consola de videojuegos?!!

Frank sale a paso apresurado del cuarto y va hasta la ventana del cuarto de Mikey, para ver a través de ella. Jamia piensa que no pudo ser más obvio.

Luego se despiden, y Jamia se va para su casa.

 MCR 'TIL DEATH...........................................By: wayrocks

FIC Capítulo 42

por wayrocks
lunes, 17 de noviembre del 2008 a las 23:30
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Capítulo 42.-

-- ¡Perfecto! --Se quejó el manager.

Cone y Steve miraron hacia el frente. Ana y Deryck abrieron los ojos. De inmediato se esparció por su cuerpo la terrible falta de confort, que ya Steve y Cone sentían.

-- ¿Qué pasa? --Preguntó Cone.

-- Que gracias a este tipo ahora debo esperar a la próxima luz verde.

-- (Steve) Oye, sólo estás conduciendo. No estás en Star Wars.

-- (Cone) De verdad, no has hecho más que quejarte.

En este tipo de conversaciones, normalmente Deryck opinaría. Y bueno, lo hará, porque Ana se quedará en New Jersey. Se sintió avergonzado de estar acunado en sus piernas, pero ella no lo tomó a mal. Los demás no les vigilaron en lo absoluto.

Steve era un adulto, pero si se aburría desmedidamente, necesitaba entretenerse como un niño. Ahora es uno de esos momentos.

-- ¿Quién me narra un cuento de terror?

Todos quedaron perplejos y extrañados.

-- Cuando éramos adolescentes amábamos contar de esos. Vamos, no me miren así.

-- Freak...-- Musitó Cone. Todos escucharon.

-- Jm...-- Se desalentó Steve.

-- (Manager) Yo tengo uno.

-- Relátalo. -- Solicitó el de la idea.

-- Una vez, de noche, estaba escuchando la radio. La señal era débil, y no había mucha luz en la vía. Estaba solo en la autopista, abandonado en medio de la nada, con la maldita radio con el volumen al máximo y no podía bajárselo. Lo poco que lograba escuchar que se sintonizaba correctamente, me causaba escalofríos. "Her Ghost In The Fog" de Cradle of Filth, "Duality" de Slipknot y "Desert Song" de My Chemical Romance... y cosas así.

-- ¡¡Wuu!! Yeah! -- Interrumpió cortante Ana. La miraron extrañamente. Aún así, no se sintió avergonzada de su fanatismo y fogosidad.

-- Qué pasión. -- Apreció Steve.

-- Freak...-- Volvió a susurrar Cone.

-- ¡Qué aguafiestas eres! Santo... ¿ahora todos somos freaks? Bienvenida al club, Ana.

-- Gracias. -- Contesta Ana. -- Es que esas canciones rock, y más My Chem.

-- Y las historias de terror rock. -- Le continuó.

Golpearon sus puños.

-- ¡Los freak! --Se nombraron.

-- Déjenme continuar. -- Manda el manager.

-- ¡Ah, no joda! -- Protesta Steve.

-- (Cone) Freaks...

-- ¿Estamos de humor para rumbear?

-- Yeah! -- Se unió Deryck. Su concepto de rumbear constaba de seguir divirtiéndose dentro del auto.

-- ¿Están locos? -- Consultó Cone.

-- SI-- Contestó psicópata Steve.

-- (Deryck) Veo las estrellas, si las veo... espera. ¿No estamos bajo techo?

Steve y Ana rompieron a reír.

-- (Cone) Recuperen la cordura, tropa. Parecen trastornados.

-- ¡Lo somos! -- Aseguró Deryck.

-- Maniáticos de la festejo... Yo ho...-- Vocalizaba Steve.

-- Anormales. -- Les señaló Cone.

-- Engreído. -- Se escuchó entre las personas. Todos se quedaron inmóviles.

-- ¿Quién fue? -- Preguntó Cone amenazante. Los demás carcajearon en su cara.

-- Llévanos a un antro de fiesta. -- Pidió Steve al manager.

-- Se fregaron. No los llevo a ninguna parte.

-- ¿Por qué?

-- Porque no me dejaron terminar mi cuento.

-- Liquídalo. -- Indica Deryck.

-- Tomé un cuchillo...

-- Ajá...

-- Y le puse mantequilla al pan.

Todos quedaron demasiado sorprendidos. Es lo último que esperaban, y lo peor que pudo haber dicho.

-- No, hablando enserio, no los llevo porque necesitan descansar.

-- Jum. -- Se quejan los hombres.

De todas maneras, Ana no estaba de humor para una verdadera fiesta.

Finalmente, se fueron hasta New York. Decidieron conducir hasta New Jersey para pasear un poco, ya que están en otro país, y aprovecharon para ir apartamento de ella, el camino guiado por Ana, para dejarla ahí y luego seguir vía al hotel.

Una vez estacionados frente al pórtico, Ana se despide de Steve con un abrazo muy loco y rockero, y de Cone con uno más corto y normal, pues no los vería nunca más. Se despidió del manager, y fue con Deryck hasta el pórtico, en la entrada de la casa. Aún con la puerta del pórtico cerrada, a Ana le causaba nervios volver a entrar.

-- Te prometo que mañana te visito. --Hizo voto Deryck.

Ana se sintió muy aliviada.

-- Te espero. --Respondió.

-- Seis en punto.

Le dio un beso en la mejilla. Así se despidieron.

Ana lo miraba alejarse, perdida en muchos pensamientos. Cuando ve al carro ponerse en marcha, una remembranza la captó y escandalizó. Rápidamente, saca las llaves correctas de la cartera, y sin pensar introduce la justa en la cerradura de la puerta. La gira, al igual que la manilla, y se adentra de un salto en su hogar. Coloca la cartera en un mueble, y lleva su cuerpo a la línea media sobre el lugar exacto donde había dejado caer, por accidente, la rosa. Al no verla se alarmó. Haberla perdido sería mucho peor a encontrarla podrida. Sin rastros de fermentación, Ana buscó por todo el suelo de ese corredor, por la sala, y por los alrededores. Era imposible que estuviera en la cocina, la habitación o el baño, así que ya no podía hacer nada. La perdí... ¡la perdí! Maldita sea... mi único lazo palpable con Frank.

 

Ahora era el momento. Era la ocasión justa. Antes de poner su vivienda al día por las consecuencias que trajo abandonarla por un mes, va a terminar el dibujo que empezó en Ajax. Este instante lo ameritaba, tras haber perdido la significativa y primordial rosa. Empezó a hacer los trazos y efectos, hasta que se vio perfilando los últimos detalles. No iba a dormir hasta terminarlo. Le hacía un favor a Deryck, porque él quería que lo terminara, y a ella misma, porque debía enfrentar las cosas. Fue cuando terminó las pupilas de esa persona, que rompió a llorar.

No duró mucho tiempo llorando, porque las lágrimas arruinarían los trazos, e intentó calmarse. Siguió dibujando con abatimiento. Cuando por fin terminó, dejó todo tal cual lo encontró, y se fue a su cuarto sólo para cepillarse los dientes y dormir.

A la mañana siguiente, Frank despertó con migraña. De inmediato se acordó de todo lo que bebió anoche. Se mima la frente, arrugándola, en busca de un poco de alivio. Al menos se alegró de seguir en su cama, vivo. Los movimientos circulares de sus dedos en la frente iban a la misma velocidad que sus ojos se abrían. Con esa lentitud, visualiza el frente del cuarto. Sus pies estaban acostados de largo a largo, lo que quiere decir que durmió muy estirado. Cruza las piernas bajo la cobija, e intenta sentarse. Al lograrlo, siente la cobija al caer en su pecho más de lo común. Con el cuello bajo, abre de par en par los ojos para poder ver decentemente. Se da cuenta de que no tiene puesta la franela. Mira su tórax desnudo con extrañeza, mientras el mundo le da vueltas. El mundo se detuvo violentamente cuando ve a Jamia entrar al cuarto sin absolutamente nada puesto, más que su franela que le llegaba hasta los muslos. Coqueta, le notifica:

-- Estuviste maravilloso anoche... mi amor.

MCR 'TIL DEATH.....................By: wayrocks

FIC Capítulo 41

por wayrocks
lunes, 17 de noviembre del 2008 a las 21:11
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Capítulo 41.-

 

Deryck llegó más tarde de lo planeado a su casa después de la entrevista. Sum 41 se fue cada uno en su carro una vez que llegaron a sus casas, pero Steve y Deryck salieron de nuevo a hacer diligencias. De regreso, Deryck iba todo el camino mientras conducía pensando en eso de decirle a Ana que van a volver a Estados Unidos.

La referida le mantenía la cena caliente, y permanecía sentada en la gigantesca mesa del centro, sacando unas cuentas del quinto banco en el día, puesto que ya había terminado de limpiar la cocina.

Deryck estacionó, abrió la manilla de la puerta, pero no salió. Se quedó sentado allí, decepcionado. En primer lugar, porque es seguro ella va a querer quedarse en su país. Iba a perder esas hermosas mañanas comiendo un rico desayuno preparado por ella, un abrazo por las noches y no le iba a recordar que aquí hace más frío. El ensueño de que era su esposa se desvanecería por completo. Pero Ana sabe bien a quién ama, y él lo ama a su manera. Su cabeza baja retomó postura al pensar esto. Logró que ella lo amara. Irreversiblemente era algo por lo cual estar feliz. Enarcó una sonrisa, y se bajó del vehículo.

Entró a la casa silenciosamente. Sus pasos eran lentos; porque le daban la sensación de alargar el tiempo en el que ella se va a quedar. Ana escuchó cuando arrojó la chaqueta en el perchero, y se levantó de la mesa. Caminó rápidamente hacia la entrada, pues se acaba de acordar de que él quería que terminara el dibujo y no lo hizo. Al verlo en la entrada, se quedó parada, y arqueó sus labios en una sonrisa. Luego siguió su marcha.

-- ¡Deryck! -- Exclamó.

Él volteó. Ana, cuando llegó hasta el recién llegado, lo abraza.

-- Hola, Ana.

No lograba enarcar la sonrisa.

-- No terminé el dibujo. Lo terminaré mañana, te doy mi palabra.

-- Está bien. -- Estaba tan concentrado en la otra cuestión, que no le dio importancia si terminó el dibujo o no.

-- ¿Pasa algo?

Él suspiró.

-- Hablemos en la mesa.

Oh, oh; pensó ella. No tenía de de qué iban a hablar. Cuando llegaron, Deryck se sentó, y ella fue a la cocina. Le quitó el lienzo que le había puesto encima al plato, y se lo llevó. Cuando se sentó en la mesa, le pasó la cena, y se dedicó a escuchar.

-- Gracias. -- No importa cuánto se hayan atendido mutuamente, siempre agradecían. -- Se trata sobre lo siguiente...

Ana se asustó. Creyó que era algo muy serio.

-- Sum 41 quedó pendiente con hacer una última rueda de prensa en el lugar donde estuvo últimamente, y mañana irá a cumplir con eso. Pasado mañana hará la rueda, volverá a su país natal, y todo estará como si no ha pasado nada.

Ana abrió los ojos como platos.

-- Significa que iremos a New York. --Certificó.

-- Así es.

-- God...

-- Supongo que querrás quedarte allá. --Admitió él.

[Silencio]

-- Está bien, puedes decirme la verdad. -- Le recordó. Ella bajó la cabeza.

-- Bueno, entonces nos veremos por última vez pasado mañana. --Seguía dialogando él.

-- Entonces así será. -- Respondió Ana. Ambos se apenaban.

-- Buenas noches. -- Rompió el hielo Deryck.

-- Buenas noches.

-- Nos veremos mañana.

Gracias a Dios, pensaban al mismo tiempo.

Ana se levantó de la mesa por la clara despedida que le dio Deryck, y se fue a dormir.

Al día siguiente, temprano por la mañana, luego de un baño con agua fría, se terminaron de alistar para su destino en Estados Unidos. Salieron hasta la entrada y se sentaron allí esperar.

Cuando llegó la flamante camioneta que contenía a Steve, Cone y el manager, se ensamblaron camino al aeropuerto.

  • - ¡Ana! -- Saludaron los artistas.

-- ¡Chicos!

Deryck sintió celos, pero no lo manifestó.

-- Steve, ¿cómo sigue el piano? --Preguntó ella.

-- Muy bien, he practicado un poco más últimamente.

-- Supe que ayudaste a Cone en su proyecto. La operación M.D.

-- Sí señor.

-- Cone, ¿cómo sigue tu bajo?

-- Rokeando.

-- Yeah! Imagino que siguen tocando igual de grandioso.

-- (Steve) Imaginas bien.

-- Sum 41 rock!

-- (Cone) Y yo imagino tú sigues maquillando como fenómeno.

Lo decía en el buen sentido.

-- Todo depende. Si te parece que así ha sido, entonces sí. -- No podría decir "sí, maquilo demasiado bien" porque sonaría egocéntrico.

-- Entonces sí.

-- Gracias.

Cone tiene todas las ganas del mundo de molestar a Deryck por Ana, pero no lo hizo. Steve notó el comportamiento pretencioso y callado de Cone hacia Deryck, y como él es menos respetuoso, dice en un tono de voz normal, pero para lo que dijo, a Deryck le sonó tan elevado como unas cornetas:

-- ¡Ah, a ésta es la que ustedes se referían! -- Dijo refiriéndose a Ana.

Ella se quedó extrañada. Quería saber de qué habla.

-- ¿Disculpa? -- Preguntó indagante.

Cone citó un alarmado gesto de "¡No, no!", dirigiéndose a Steve, y en sus labios se leían claramente estas palabras. Deryck permanecía tranquilo, bueno, al menos eso aparentaba.

-- Ana Black... ahora lo entiendo. -- Analizó Steve.

Ana le miró con dudas. Steve se las aclaró. Cone seguía insistiendo muy inquieto para que no lo hiciera.

-- Es que más temprano Cone y Deryck estaban hablando de ti. Deryck tenía algo de vergüenza y pena, quién sabe porqué. Oh... ¿te gusta? -- Volteó hacia Deryck.

Deryck cerró los ojos. No cambió de gesto, pero los músculos de su cara indicaban su indignación. Cone quería degollar a Steve. Avergonzó completamente a Deryck, aunque realmente no fue esa su intención. Ana no sabía qué hacer. Quería hacer quedar mejor a Deryck, pero no se lo ocurría cómo.

-- (Manager) Ay, Steve, tú siempre diciendo estupideces.

Había permanecido en silencio todo el camino, pero pensó que ya era de decir algo, salvar por la campana a Deryck.

-- ¿Estupideces? -- Dudó Steve.

-- Sí, es-tu-pi-de-ces. Dilo conmigo.

-- Imbécil. -- Risas.

-- ¿Tienen hambre?

-- Sueño...-- Corrigió Ana.

-- (Cone) Comeremos en el aeropuerto.

-- Gua, comida de aeropuerto... qué asco. Es como la de hospital. -- Opinó Steve.

-- No. Algunos aeropuertos tienen salchichas deliciosas. --Señaló Cone.

-- No recuerdo una buena comida de aeropuerto.

-- Yo sí.

Mientras Steve y Cone discutían acerca de la comida de aeropuerto, el manager se alegró de haber sido de utilidad. Ana y Deryck observaban hacia el exterior del auto, Deryck con la vista en frente, y Ana a través de la ventana a su lado. Deryck quería tomar su mano, pero, como siempre cuando se trata de ella, no hace lo que desea.

Cuando llegaron al aeropuerto, Cone y Steve corrieron a los puestos de comida, a demostrarse uno al otro su teoría sobre las salchichas de aeropuerto. Los otros tres permanecían por el mismo camino.

Tras llenar las millones de planillas de viaje, todos se fueron cargando con sus cosas hasta su respectiva zona de espera de los vuelos a Estados Unidos, tras haber esperado en las filas de los detectores de metales. Deryck se fijó en la pantalla del panel de llegadas de vuelos. El vuelo de Washington aún no estaba embarcando, pero iba avanzando de lugar. Ya estaba resignado.

Cone notó que su amigo estaba indiferente, sutilmente triste, pero más con un aire de enojo. Esperaba que no se tratara de que él lo hiciera quedar mal tras haber revelado su confesión por accidente. Luego se puso a pensar en lo que le contó de Ana. Como Ana estaba lo bastante lejos, le sacudió de forma varonil el hombro, en muestra de apoyo.

-- Tranquilo, encontraras a alguien así de linda.

Deryck lo miró con cara de "¿ya la viste?".

-- Querrás decir casi tan linda. -- Corrigió.

Cone rió encogidamente. Deryck puso su mano sobre la de él que lo apoyaba en el hombro, con igual masculinidad. Le hacía falta ese soporte.

Cuando llegaron a New Jersey, puntualmente se fueron a una primera entrevista. Ya era tarde, y después de la junta se les hizo las doce de la noche. Ana los acompañó a hacer por última vez con ellos su trabajo como maquillista. Cansados por el maratón que pasaron ese día, estaban tirados en la camioneta en movimiento. Por la falta de descanso, sus planes de divertirse saliendo por ahí, beber con sus amigos, y gozar de la noche quedaron nulos. Aunque, si los hubiesen realizado, Ana no los habría acompañado.

Pasaban las autopistas congestionadas de carros, en silencio. Ana y Deryck estaban dormidos. Los demás ya saben en qué hotel cinco estrellas se van a hospedar.

-- (Steve) ¿Por qué siento que estoy en otro país?

-- (Cone) Porque lo estás, idiota.

-- Pero estamos cerca de Canadá. Me siento como en otro mundo.

-- Cállate, antes de que digas más estupideces...

-- Oye. -- Se queja. -- Ahora no agarres eso de guachafita.

-- Está bien...

Deryck estaba soñando. Sabía que estaba medio despierto durante la alucinación, pero aún así le gustaba. Estaba agotadísimo después de escandalizar un concierto en un lugar muy desequilibrado, como a él le gusta. Ahora descansaba acostado sobre una cama gigantesca. Sus sábanas eran de seda, y el colchón era más acolchado que un cisne. Un edredón suavísimo lo sostenía y la almohada era lo mejor de todo. Era el lugar más cómodo en el que en su vida había estado.

Estaba más dormido que despierto, pero aún así escuchó cuando el manager se quejó de lo mal conductor que es uno de esos dirigentes de autos. Abrió los ojos, y se dio cuenta de su posición. Estaba recostado muy encogido de forma incómoda, con sus extremidades dobladas y pegadas a su cuerpo. Sus piernas no podían ni moverse debido a que alguien a su lado se lo impedía. Estaba en un carro en marcha, donde acomodarse era algo que definitivamente haría que sus huesos tronaran y sus músculos resistieran el dolor. Entonces, ¿cómo fue que sintió tanta prosperidad en su sueño? Simple, subió la mirada sin moverse, y descubre que está en el regazo de Ana.

Ella está recostada en la puerta, con su brazo siendo estrujado por su cuerpo, y el otro sobre el pecho de Cone. Sus grandes ojos cerrados lucían encantadores. Sus pestañas, rostro y cabello adornaban el resto. Su cuerpo, que no disimulaba la extorsión, lucía fastuoso. Dormida, e igual de incómoda, favorablemente no sentía la molestia mientras siga en ese estado.

-- Hermosa...-- Expresó Deryck en voz muy baja, inaudible para los demás.

La contempla deslumbrado más tiempo, a pesar del sueño. La mano de ella en su pecho lo incitaba a seguir  haciéndolo.

No quiere imaginarse cómo se sentirá hacer un intento de amoldarse un poco más cómodo, así que mejor vuelve a entregarse al sueño sin mover un músculo. Sus ojos volvieron a cerrarse, pero no consiguieron dormirse. Se metió en colosal problema, porque si sigue despierto mucho tiempo, empezará a sentir las molestias.

-- Eso te pasa por admirador. -- Piensa, enfrentándose a por lo menos quince minutos de incomodidad.

MCR 'TIL DEATH................................By: wayrocks

FIC Capítulo 40

por wayrocks
lunes, 17 de noviembre del 2008 a las 00:00
guardado en

 nati: Me encanta tu forma de analizar, ya lo sabes. ¡Mil gracias! Anónimos: súper buenos comments. El último estuvo bien chulo, y también el primero. El otro siempre hace falta. lavi: gracias por volver escribir a pesar de que la computadora te borró el otro comentario. Yeahh! Graacias. I LOVE MCR!!: Gracias por pasarte, aunque lo hayas hecho muy rápido. Tú abarcas lo más importante del fic. Y ME ENCANTA TU NOMBRE (I LOVE MCR!!) esbeidy: You're not stupid. Stop talking like that. I like you saying I FUCKING ROCK!! Oh yeah! I wanna hear you. I now you say I don't need to thank you, but I will. Go to see mi message on MSN. See ya. You rock.

Capítulo 40.-

Por otro lado, Deryck y Ana se preparaban para irse de viaje. Estaban muy contentos, sobre todo él, porque tal vez podría intentar hacer como el aquel hombre en la única película de comedia romántica que ha visto en el último año: Made of Honor (Quiero Robarme a la Novia). Ella, ciertamente está feliz del viaje, y de su compañía, pero sigue mal por el asunto de Frank. Lo extraña y quiere mucho. Ni un viaje la compondría. Si lo pensara una vez más, se derrumbaría. Es exactamente igual que Frank. Pero si va a llorar, que sea en la noche, cuando Deryck no se entere.

Ahora está viendo fotos de My Chemical Romance, en su celular, recordando que hace siete años los miraba como "OMG... mis ídolos... ¡los amo!" Hace casi siete años, los miraba como "OMG... mis ídolos... y yo los conozco... ¡los amo!" Hace no tanto tiempo, "Oh... mis amigos tan espectaculares... ¡los amo!" Y ahora... pues... "Oh... los amo". Aún no sabe cómo llenar el espacio. Se llenó de nostalgia, ahí metida en el cuarto de Deryck.  Deryck venía de la sala con una maleta. Ella de inmediato se levantó del sillón sobresaltada.

-- ¡Manos arriba! -- Se burló Deryck. Ambos rieron.

Es que la reacción de Ana fue algo alterada. Pero, para ella, es mejor así a triste.

-- Oye, ¿cómo es que se llama la perra de Frank?

Él no le dice así a ninguna mujer, pero sabe que esta vez haría sentir bien a Ana, y eso no lo cambiaría por nada.

--...Jamia.

-- Ah... y, ¿cómo la quieres matar?

-- Es que... no la quiero matar.

Deryck la miró con extrañeza e incredibilidad.

-- Enserio. -- Insistió. -- Es perfecta para Frank. Espero que sean muy felices.

-- Qué madura eres. Pero, ay, ella no es perfecta para nadie. Además, no estaría mal decidirse entre matarla ahorcada o ahogada.

Bajó su cuerpo para tomar una maleta. En ese silencio, Ana admitió:

-- Ahorcada.

Deryck subió el cuerpo de inmediato.

-- ¡Wou!

-- No pienses que de verdad quiero matarla. -- Dijo retraída.

-- Pues tendrías derecho, pero te creo. Al menos te saqué una sonrisa.

Esa noche Jamia se quedó a cenar, por el único hecho de que Frank la deja. Ella es la única con un rostro iluminado. Todos los demás, disgustados, quieren hacer las paces, pero su orgullo no se los permite. En el silencio de la cena, nadie era capaz de pasarse la sal o la mantequilla. Brian y Jamia eran los únicos de espalda recta, porque los demás estaban encorvados por la amargura. Brian miraba a los alrededores, las caras de sus hijos, en busca de hacer sonreír a alguno. Sólo eso busca porque siente que no debe meterse en sus peleas. ¿Quién sabe? Tal vez pueda empeorar la situación. Pero como nadie le prestaba atención, Jamia le sonrió. Él afirmó con la cabeza, sin devolverle la sonrisa. Sin duda no fue grosero, pero sí honesto. No actuaría ilusamente.

Esa noche, al mismo tiempo, Deryck y Ana estuvieron en el avión, somnolientos, con asientos juntos.

-- Por enésima vez, come algo. -- Le pide Deryck.

-- No tengo hambre.

-- Claro que no tienes hambre, -- Afirma -- pero tus entrañas van a reventar. ¿Tengo razón o no?

Ella se quedó callada.

-- Bien, -- presionó el botón de llamada a la aeromoza-- pide lo que quieras sin pena. No me cobrarán más.

Sabe que si le cobraran, Ana no pediría nada.

-- Te prometo que te pagaré todo lo que consuma en Canadá. --Prometió ella.

-- Y yo te prometo que no lo aceptaré.

-- Deryck...

-- No, no.

Ambos se miraron a los ojos, con pequeñas y sinceras sonrisas.

-- ¿Decapitada o degollada?

-- Decapitada.

-- ¿De un golpe en la cabeza o desangrada?

-- De un golpe en la cabeza.

-- ¿Quemada o congelada?

-- Quemada.

[Carcajadas]

El tiempo tan encantador y atrayente que pasan juntos es de mucha ayuda para Ana. Ambos se quieren de ésa manera, pero ella, enamorada de otro, se sentiría aprovechada si algo pasa. Algo que ambos quieran. Algo como un beso. Mejor dejar las cosas como están.

Los chicos peleándose todos los días y Jamia visitando y "apoyando" a Frank; y estupendos días en Ajax, Ontario; fueron los que duraron un mes sin cambiar; sin demostraciones de amor de pareja, pero sí de tremenda amistad en ambos casos, y dos almas gemelas apagadas una sin la otra.

Ana ya se había acostumbrado a entristecerse al pensar en la persona que tanto ama y no tiene, y sentir que el mundo se le va. Para nivelarse, también se acostumbró a alegrarse cuando está con Deryck. Canadá es un país hermoso y muy frío, y Ajax es un lugar extraordinario.

Frank, en cambio, no se acostumbra al hecho de haber perdido a Ana, y, por gigantesca casualidad, suelen llorar más o menos al mismo tiempo. Es que son definitivamente hechos el uno para el otro, aunque no estén juntos.

La casa de Deryck en Ajax era mucho más grande que la temporal en New York, y con una temperatura inferior; y aquella otra morada era espaciosa y de clima agradable. Ana solía sentarse en la enorme mesa del centro porque tenía vista al paisaje de Ontario. Allí se ponía a sacar cuentas, para todo: le organizaba los gastos a Deryck, cuentas de bancos de ambos... no lo hacía por vagancia, sino para ser útil en algo, aunque a Deryck le gustaría que se quedara quieta sin hacer nada. Él quisiera atenderla, pero ella no se deja, lo cual siempre produce risas, especialmente en la cocina. Casi todas las noches se dan un abrazo, y pues, ahí se tienen el uno al otro para todo. A Deryck le encanta que ella esté allí, y a ella también, pero siente que está estorbando, a pesar de que mantiene la casa en perfecto estado. Hace todo lo que un ama de casa, aparte de sacar cuentas, y trata grandiosamente al dueño. La pasa muy bien. Al principio, Deryck no quería que ella hiciera eso, porque no vino a trabajar, pero al comprender que ella quiere hacerlo, entonces se acostumbró. Por eso le hace tan feliz su presencia, porque lo mucho que la quiere. Además, al él irse a trabajar y cuando regresa sólo tiene que acostarse a ver televisión, y cenar con ella; cumple su utopía soñada, porque es como si estuvieran casados.

Aún no se va ese deseo de quererse como pareja, pero no se cumple.

La cuenta que Ana de hoy sacaría en la grandísima mesa del centro era de cuánto le cobrarían cuando regrese a buscar su auto en New Jersey. Inevitablemente se acordó de su tierra querida. ¿Cuándo iba a regresar? En realidad, no hay razón para regresar. No le esperan amigos cercanos, su novio, o su padre. Quisiera que Deryck se fuera con ella, porque no puede quedarse aquí. Pero era lógico que tuviera que regresar a su tierra.

Con estos recuerdos flotando por su mente, sacó el viejo carboncillo que tiene desde que hizo un grafiti en la pared de su secundaria cuando tenía quince años, y pensó que ya era el momento de volverlo a utilizar. Pensó en aquel grafiti, decía "My Chemical Romance". Se le ocurrió dibujarlos a todos, pero tardaría demasiado y no quedaría tan bien, puesto a que tiene mucho tiempo sin esbozar. Dibujó otra cosa.

Una vez empezado el dibujo, se fue a la cocina. Debía alejarse de allí, la melancolía la invadió antes de poder continuarlo. Deryck, que se preparaba para una entrevista, salió de la habitación. Creyó que vería a Ana en la mesa del centro, pero sólo visualizó, a lo lejos, una hoja de cartón delgado. Fue hacia allá, al mismo tiempo que se acomodaba la chaqueta, y levantó el hermoso boceto con una mano. Vio el bello e incompleto dibujo. Tenía un fondo de paisaje natural. Gritó el nombre de la artista, y supo que estaba en la cocina. Gritó su nombre de nuevo, pidiendo que saliera a la vista. Ella, para complacer a Deryck, así lo hizo. Pudo verse que tenía la cabeza baja. Deryck camina hasta llegar a ella con el dibujo en la mano, y al llegar a ella se lo muestra.

-- Es hermoso.

-- Gracias... no lo he terminado.

-- Me haces el favor y lo terminas. -- Le ordena graciosamente. -- Yo nunca estudié dibujo, pero éste me gusta. ¿Tú si estudiaste?

-- Un poco en New York School of Visual Arts NY, y después en México.

-- Yo dibujaría un mamarracho desnudo. --Risas.

-- Claro que no. Seguro que también eres bueno, artista una vez, artista por siempre.

-- Ay, me alagas. --Risas de nuevo. Precisamente por esto se quieren tanto, por el buen tiempo que pueden pasar.

-- Bueno, me voy.

-- Que te vaya bien. Nos vemos.

Deryck se fue a la entrevista con sus compañeros de banda; Cone y Steve, y con su manager. Al terminar la conferencia, se van todos en el mismo carro. El manager les informa que deben volver a Estados Unidos, para terminar el asunto de las entrevistas con una rueda de prensa. Sólo una última rueda de prensa, y se regresarían de nuevo y concluyentemente. Ellos, acostumbrados como toda banda a viajar, aceptan.

-- Ya compré los pasajes -- Agregó el manager.

Deryck se deprimió, porque si iba, Ana tenía que venir con él, y de ser así, se quedaría en su tierra. McCaslin le preguntó qué le pasa.

-- Nada, Cone.

-- ¿Cómo que nada? Estás como decaído.

-- No te preocupes, estoy bien.

-- (Steve) ¿No quieres ir a New York? No tienes que ir si no quieres. -- Le comprende.

-- (Manager) Discúlpame, hijo mío, sí tienes que ir. Steve Jocz, te he dicho que no digas nada sin consultar. -- Dijo esa última frase de forma corrida.

-- Tranquilos todos. Voy a ir, no se inquieten. -- Asegura el desanimado.

-- (Steve) Ah, entonces "no se preocupen, que sí voy a ir a Estados Unidos, y luego es que me suicidaré".

-- Steve. -- Le regaña Cone.

-- Déjame. Es él el trastornado.

-- Steve. -- Repite el manager. Steve se calla.

-- ¿Tiene algo que ver con Ana? -- Pregunta Cone, porque él, su gran amigo, se sabe toda la historia.

-- ¡Cone! -- Critica Deryck.

-- ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿Ana??????????? --Curiosea Steve.

-- Fuck... -- Deryck se encoge de hombros.

-- (Manager) ¿Quién es Ana?

-- (Cone) Discúlpame, man, se me salió.

-- (Steve) Cuenta, cuenta.

-- (Manager) Vamos.

Deryck los ignora con avergüenza.

-- (Steve) Dinos.

-- (Cone) Discúlpame, enserio...

-- (Manager) Cuéntanos.

-- (Steve) ¡¡Mira hijo de...!!

-- (Cone) ¡Steve!

-- (Deryck) Déjenme en paz.

Todos se quedaron quietos.

-- (Steve) No te voy a dar cerveza.

El camino fue tranquilo desde entonces. Ellos hablaban sobre los planes y las cosas por hacer allí en Canadá cuando regresasen, pero Deryck permanecía en silencio, y Cone muy pendiente de él, con remordimiento.

Esa noche, se decidió que por segunda vez Jamia se quedaría a dormir en casa de los MCR. La confianza que Frank le tenía era aún mayor. Hoy por fin le contó algo que ella le había estado pidiendo por muchísimo tiempo: qué le dijo su padre a Ana. Pero antes de que ella llegara, a Frank, quien tenía unos días sin pensar en Ana, se le ocurrió la grandiosa idea de ponerse a jugar con las dos hermosas y sangrientas rosas mientras escuchaba Disenchanted y Early Sunsets Over Monroeville. Los pétalos le recordaban a sus manos, y cada canción respectivamente a lo que pasó durante ellas, y después. Terminó llorando solo. No era la primera vez que Jamia lo encontraba en ese estado. Los chicos, al verla entrar, sabían que dormiría en la casa. Bob está peleado con Frank, como todos los demás, así que ya no le importa ser honesto, a pesar de desobedecer las enseñanzas de su padre. Se desahoga con felicidad:

-- ¡Oh, miren! ¡Llegó la prostituta que Frank contrató! -- Todos menos Frank y Jamia se ríen a carcajadas.

-- Idiotas.-- Les llama Frank, antes de subir al cuarto con Jamia.

Ellos notaron que lloraba, y se preocuparon mucho. No lo habían visto llorar en ningún momento, pues él se encerraba en su cuarto. Hasta llegaron a pensar que había se olvidado de Ana. Ahora quisieran ir con él, porque los necesita, no importa lo que les haya hecho. Pero no pueden, porque está Jamia.

-- ¿Cuánto le ofreciste? ¡Supongo que muy poco! --Continuó Bob. Ellos siguen riendo.

Bob jamás había insultado tanto a una mujer, pero le hacía falta con ésta. Formó un acuerdo con sus amigos a través de las risas, que a pesar de estar lidiados, lo apoyan totalmente; lo cual los hace feliz, porque la amistad nunca se pierde. Pero por todas las millones de cosas que "destruyeron" y no se creyeron que no fueron ellos, sólo están de acuerdo con esto.

Jamia limpia las lágrimas de Frank. Se sentaron en el sofá de la última vez, y Frank empieza a desahogarse. Jamia lo escuchó con mucha atención, sin sostener su cartera, porque sería demasiado obvio que no le importa. Sus cejas se mantenían contraídas de forma antónima a como Ana lo habría hecho. Frank, de todas maneras, cree en la compasión y caridad que hace ella por él. Cuando llegó a la parte donde dice lo terrible que se siente, ella sacó una botella grande de tequila de su cartera. Frank abre los ojos como platos, aún consumido en su llanto, por la gran sorpresa inesperada.

-- Lo traje sólo en caso de emergencia.

-- My God...-- Respiraba para poder hablar de forma descifrable. -- ¿estás loca? Perdería la consciencia.

-- Pero aliviarías tu despecho.

-- ¿Y si hago algo indebido? Mejor no.

-- Amigo, -- inspiraba real confianza-- te sientes horrible. No vas a hacer nada indebido, yo te estoy vigilando. Sólo mírate. -- Frank notó lo patéticamente triste que estaba. -- Vas a olvidarte de todo aunque sea por una noche.

Frank está muy inseguro, e indeciso. Lo piensa, pero es cierto, el despecho lo ataca. De sólo pensar en Ana... God.

La botella ha quedado vacía, y Jamia no bebió una gota.

Frank está muy "prendido", y las horas de su noche tocan las de la madrugada. Lo que sea que diga Jamia será olvidado, pero ella no lo sabe.

-- Yo soy quien te ha escrito, llamado, visitado... y además, te he dado consejos por las peleas con tus amigos. -- Frank afirma con la cabeza. Su rostro demostraba más que claramente lo ebrio que estaba. -- Así que, tengo muchas cosas buenas. -- Frank de nuevo afirma con la cabeza. Jamia lo toma del brazo y se lo lleva hasta la cama. Él se acuesta, y ella se queda parada hablando con la parte superior de su cuerpo suspendida en el aire sobre él. No pierde el hilo de lo que dice, pero ahora lo dice con más coquetería y seducción. -- Perdiste a Ana. -- Frank vuelve a afirmar con la cabeza. Parecía loco, por la manera de moverse y el incuestionable estado de embriaguez.

-- Olvídate del mundo. Ámame. -- Estableció Jamia.

Frank, con los ojos entrecerrados, afirma con la cabeza. Jamia se sienta sobre él. Baja la mirada hasta su pecho.

Cuando vuelve a elevar la mirada, Frank está dormido. Ella queda ciento uno por ciento indignada. ¿Cambio de planes? No lo creo. -- Piensa.

MCR 'TIL DEATH................................By: wayrocks

El Mejor Cambio De Mi Vida

por Darky Way
domingo, 16 de noviembre del 2008 a las 00:01

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Capitulo 47

Los chicos, Darky y Olgela estuvieron todo el dia juntos, pasandolo bien y aprovechando cada momento que estaban juntos.
Por la noche...
Darky - Muchas gracias, de verdad... Gracias a ustedes, estoy mucho mas animada... Pero... Ahora tengo que ir a mi casa...
Anna - Y estara tu padre...
Darky - *suspira* Si...
Mikey - QUEDATE EN NUESTRA CASA!! Pero eso si, sin hacer cosas raras con el Gee ¬¬
Gerard - CALLATE, MIKEY!!!
Darky - Gracias, Mikey... Pero tengo que afrontarlo... La vida es asi... Asi que...voy...
Anaa - Te acompaño
Gerard - Y yo
Frank - Y yo
Mikey - Y yo, solo por cotillear xD
Ray - MIKEY!! Vamos todos, sera lo mejor ^^
Todos - VAMOS =D
Gerard agarro a Darky por la mano, y se fueron todos...
Al llegar a la puerta, Darky la vio abierta, y se puso nerviosa
Gerard - *susurrando* Tranquila, Elizabeth...venga, entra...
Darky suspiro profundamente, y abrio la puerta. En la entrada no habia nadie, pero se escuchaba la televisión encendida... Darky entro, seguida de sus amigos, y se dirigio al salon.
Ahí estaba su padre, con la mirada puesta en el televisor, tranquilo en el sillon.
Papa - Ya era hora que llegases, Elizabeth... Ah, y veo que vienes acompañada... Me los puedes presentar??
Darky - Estos son mis amiwos Ray, Mikey, Bob, Frank y Anna... Y mi novio GERARD...
Su padre se levanto, y se acerco a ellos...
Papa - Encantado... Me hubiera gustado conocerles...en otro momento menos...duro... Pero bueno... Supongo que ya sabeis lo de la madre de Elizabeth...
Gerard - Si, lo sabemos... Lo sabemos todo...
Habia algo en la mirada de su padre que a Darky no le gustaba nada...
Papa - Vale, Elizabeth, dejate de tonterias, y vámonos... Ya te he hecho las maletas *señala unas maletas en el otro lado del cuarto* Nos vamos a Francia...
Darky - QUE???? NI DE COÑA!! POR QUE IRNOS YA?? QUE PASA CON MAMA??
Papa - Tengo trabajo, Elizabeth... Y no pienso dejarte aquí... ERES MI HIJA!! Asi que has lo que yo te diga, NIÑA!! *la agarra por el brazo*
Darky - SUELTAME!! NO ME TOQUES!! Mama nunca te importo!! NO SE NI PORQUE TE CASASTE CON ELLA!! Y SEGURO QUE TE ALEGRAS DE QUE HAYA MUERTO!!
Papa - *bien enojado* QUE DICES, SEÑORITA?? NO VUELVAS A REPETIR ESO NUNCA MAS!!
Del enfado, el padre de Darky le solto una bofetada que la dejo en el suelo...
Entonces, toda la escena se quedo...como parada...nadie se movia...ni respiraba...
Darky - Como...COMO HAS PODIDO???

FIC Capítulo 39

por wayrocks
sábado, 15 de noviembre del 2008 a las 17:19
guardado en

nati: Por fin fuiste primera. Me alegra. Me encanta tu manera de hablar sobre mi fic. De nada, gracias a ti por pasar fielmente, y por tus varios comentarios. Anónimos: primero: Es verdad, pero vas a tener que resignarte. Segundo: explícito. Tercero: ¡Muchísimas gracias! esbeidy: your grandma died. Your parents are jackasses. Nobody except me didn't tell you what an angel are you? You're not stupid. I love you. Thank YOU for everything (if you did, or didn't do anything for me, thank you. You're too special. I LOVE MCR!!: Graaacias. Lo haré. ale: Qué bueno que opinas alegremente.

SEGUNDA PARTE

 Capítulo 39.-

Ana sintió felicidad, pero aún más nostalgia. No vería el hermoso rostro de Frank, ni el de los chicos; antes de irse. Además, sabe que en su apartamento, sola en el suelo, la rosa tan importante y preciada se dañaría. Pero sabe perfectamente que la pasará bien en Canadá, aún más por la buena compañía de Deryck. Por supuesto, esperaba disfrutar más de lo que sufriría, por el recuerdo de su amado.

El desastre de peleas en la casa de los chicos no cesaba. Ray seguía molesto con Mikey, pero él era el único de los "hijos" de Brian que no peleaba. Todas las noches, Frank acaricia los pétalos de ambas rosas en perfecto estado y mantenimiento. Las tiene en una maseta mínima, tan frágiles que podrían sacarlas sin mayor dificultad.

Ray hablaba por teléfono en su cuarto mientras Jamia escuchaba a Frank en el suyo. Frank le hablaba sobre el año 2003 para la banda, My Chemical Romance, y ella aparentaba escuchar mientras tenía los oídos alertas de la conversación de Ray. Hasta ahora, ninguna de las dos habladeras le resultaba interesante.

-- Bueno, Christa, nos veremos pronto. Voy a bañarme. Que te vaya bien. Adiós. --Fue lo último que dijo Ray antes de colgar el teléfono.

Frank se dedicó a redactar una de las músicas de Leathermouth, y Jamia aprovechó para salir del cuarto e ir al baño de la tina antes de que llegue Ray. Quita el champú común de todos, y pone el líquido especial de Gerard, que estaba en una pequeña repisa en su cuarto, que es para mantener el color del cabello oscuro. Lo tenía en el bolsillo porque pensó que lo usaría, y se lo llevaría a su casa, pero esto era mejor.

Sale del lugar con el otro champú en mano, y se sienta en el mueble del pasillo ocultándolo. Cuando Mikey pasó a su cuarto a buscar el bajo eléctrico, ella le guiñó el ojo. Él expresa desprecio.

Una vez que Ray termina de bañarse, se seca con la toalla y con ésta enredada en él se fue a su cuarto. Jamia entró de nuevo en el baño. Examinó cuánto champú había gastado. No debía tirarlo todo, porque no sería creíble, pero tampoco dejarlo así, porque Gee ni lo notaría. Así que abre la papelera y derrama gota a gota el costoso champú hasta una cantidad considerable. Ahora es tiempo de correr. Volvió al mueble fugazmente. Cuando Ray entró al cuarto de Gerard en busca del micrófono que transmite las ondas sonoras en un tono bien agudo, Gee pasó por el baño. Justo cuando ya se iba, vio a un lado de la bañera su champú. Extrañado, va por él sólo para llevarlo al otro baño. Distinguió una diferencia de peso en el frasco. Se fijó, y vio lo gastado que estaba, con enojo. Sabe quién fue el último en usarlo.

-- ¡Ray! ¡Ven a acá! --Gritó.

-- Voy a vestirme. -- Informa tomando el agudo micrófono.

-- Ven.

-- No. -- Niega. Gerard, indignado, va al cuarto de él. No lo ve, y ¿en dónde diablos se está cambiando? Pasa frente a todos los cuartos y lo ve en el suyo. Le gastó el jabón, y está en su cuarto llevándose su micrófono. Normalmente no le molestaría ninguna de las tres, pero ya estaba un poco harto por lo que ha pasado. Respiró, para no echarle en cara otros asuntos. Se dedicó sólo a lo del champú, para evitar Ligas Mayores.

-- Ray, me lo acabaste.

Muestra el champú. Ray estaba volteado, así que no vio lo vacío que estaba.

-- No te lo acabé, exagerado. Sólo lo usé. Normalmente no te enojarías por eso.

-- Míralo. ¡Lo acabaste!

-- ¿Cómo crees? Claro que no.

Se acordó de que se le lavó el cabello con los ojos cerrados, y pensó que quizás sí lo utilizó demás.

-- Claro que sí. Nadie aparte de mí lo ha usado.

-- No estoy de humor para peleas. Los he escuchado todo el día discutir por caprichos.

-- Entonces deberías estar de humor. No debiste gastarlo.

-- No lo hice.

-- ¡¿Y quién más?!

-- Es sólo un champú. ¿O no puedes lavarte con otro?

-- Claro que sí, pero, coño...

Ray suspira con fastidio, y se va del cuarto dejando a Gee con la palabra en la boca. Gee tenía muchas ganas de decirle que le deje el micrófono, pero no lo hizo. No pensó que tragarse eso le iba a molestar más tarde. Tira el champú sobre la cama a los golpes. No le dijo más nada a Ray porque así es él, pacífico, pero además cree que se lo merece porque por su culpa Ana descubrió a Frank y a Jamia.

Ray pasaba frente a los cuartos ligeramente colérico. En el cuarto de Mikey, el dueño escuchaba música con un par de audífonos de repuesto. Bob lo ve desde el balcón, donde meditaba, y le dijo a lo lejos:

-- Debería rompértelos.

-- ¡Ya lo hiciste, imbécil! -- Responde Mikey.

-- ¡Te dije que yo no fui!

Frank, desde su cuarto, ordena:

-- Cállense, par de inútiles.

-- (Bob) Cállate tú.

Ray, aparte de ya venir molesto, se obstinó de los gritos a su alrededor. Cuando llegó a su cuarto, cerró la puerta de un fuerte tirón.

-- ¡Y después te quejas! -- Le recordó Frank.

-- No joda. -- Contesta.

-- Cállense todos. -- Pide Mikey.

-- Oblígame. -- Impone Ray. En realidad se estaba desahogando inadecuadamente.

-- Con gusto...-- Bob habló entre dientes. Iba a caminando hacia el cuarto de Ray. Gerard, camino al baño para dejar su champú, lo vio y detuvo.

-- Wou, wou. ¿Adónde crees que vas?

-- A patear el trasero de Ray.

-- No lo hagas.

-- No mames. No te metas en esto, Gee.

-- Yo también estoy enojado con Ray; pero cero violencia.

-- Qué cursi eres.

-- Y tú poco inteligente. Bueno, en este momento.

-- ¿Poco inteligente? Yo no me casé con una idiota.

-- Y me divorcié.

-- Pero no te salva de haber sido ingenuo.

-- Cállate.

-- Tú primero.

-- No me casaría con alguien como tú. -- Sonó gracioso para los demás, pero entre estos dos fue un gran insulto.

Bob se fue sin golpear a nadie, pero enardecido. Bajó las escaleras, y se metió al estudio a relajarse con lo que ama: tocar batería. Vio el, para él jodido, para Ray "cambiado" tambor. Le dieron aún más ganas de hablar con Ray.

-- Idiota, no está cambiado, está JODIDO por tu culpa. -- Habla solo, dedicándoselo a Ray.

Jamia, que se llenaba más y más de alegría, se deleitó con el hecho de haberlo escuchado todo. Se levantó del mueble del pasillo, y fue hasta la papelera pública, que se encontraba cerca, y buscó los borradores de Gerard. Al ver uno de ellos, lo tomó y le escribió "No me casaría con una rubia enorme de ojos azules", y la dejó de lado en la puerta del estudio, donde Bob tocaba. Iba caminando hacia la planta alta de nuevo, sin saber que Ray tuvo la misma necesidad: tocar guitara. Él bajó las escaleras, con el micrófono de Gerard en mano. Jamia, al verlo, se ocultó tras la pared. Ray arrojó el micrófono sobre la mesa, no con mucha fuerza, porque ya no quería practicar tonos altos. Se dirigió al estudio, donde le esperaba una discusión con Bob. Jamia  asumió que no debía perder la oportunidad, y aprovechó para ir a la mesa de comer y sacarle algunos tornillos al micrófono. Le sacó dos, pero parecía que ni lo había tocado.

Frank estaba bastante concentrado en su música de Leathermouth, por eso se molestó cuando Ray aporreó la puerta, porque además él le había criticado eso mismo. Tan concentrado, que no quería que nadie molestara.

Gerard se metió en la computadora, a responder algunos mensajes de invitaciones, y así disipar un poco su frustración. Estaría allí por un corto rato, ya que luego iría por algo de comer. Ray y Bob, cansados de reñir, se separaron. Bob salió del estadio, lo cual le molestó porque él llegó primero, e iba a la planta alta a seguir meditando. Pero se detuvo cuando sintió algo en su zapato. Gee respondió dos invitaciones, y fue a la planta baja hasta la cocina. Bob lo vio meterse en ésta, y luego bajó la mirada de nuevo a su zapato. Reconoció que un borrador de él.

Quiso leerlo, porque ya no serviría de nada, y como a Gee no le gusta que lean sus borradores, sería como molestarlo sin molestarlo. Todo lo que quería era evitar otra disputa. Leyó el primer párrafo, con una sonrisa, porque a pesar de estar molesto con Gee, definitivamente admira su creatividad. Siguió la lectura, sintiéndose lleno de satisfacción porque sabía que había acertado en su decisión. Evitó decirle algo pesado a Gee, y ahora estaba decidido a decirle qué maravillosa redacción, lo que calmaría la batalla entre ellos. Pero, desafortunadamente, el final del texto decía "No me casaría con una rubia enorme de ojos azules". Enfurecido, hace del borrador una bola, y la tira, con excelente puntería, a la cabeza de Gerard. Luego va camino escaleras arriba. Gerard dio un respiro profundo para disiparse.

Mikey, que seguía estudiando el sonido de la música con sus no auténticos audífonos, le sube el volumen al máximo al ver que Bob subió a la planta alta. Si él hablaba, no lo escucharía.

El día pasó amargado.

MCR 'TIL DEATH.....................................By: wayrocks

FIC Capítulo 38

por wayrocks
viernes, 14 de noviembre del 2008 a las 22:00
guardado en

 Capítulo 38.-

 

Subieron a su habitación. Frank gira la manilla de la puerta suavemente. Pasan desapercibidos, él, siendo el último en entrar, le pasa el seguro a la puerta, para que a la mañana siguiente los chicos no empiecen a gritar con toda la razón que qué hace ella aquí. Se sientan en el sofá, Frank recostado al copete de éste y Jamia con la espalda recta a la perfección. Frank seguía con la mirada baja. Jamia posa su mano en su mejilla. A él se le escapa una lágrima.

En lugar de preguntarle qué paso, ella, con astucia, lo que realiza es una monería con sus manos frías que se acerca más y más al cuerpo de Frank. Él no está en estado de detenerla, porque en sus pensamientos hundidos en Ana no le dejaban atención para más nada. Ni siquiera mueve la cabeza. Los helados dedos de Jamia estaban en su regazo.

Pero cuando Frank pensó en primer lugar la razón por la que Ana huyó de él, se acordó del beso de Jamia. Siente que ésta está siendo hipócrita al no mostrar interés por lo que provocó.

-- Jamia. -- Le interrumpe. -- ¿No me vas a preguntar qué pasó?

Jamia se dio cuenta. Me excedí. Lo suelta y se aleja, preguntando atentamente qué sucedió.

-- La busqué... la busqué. Por todas las calles de aquí, en cada cuadra... pero no la encontré. Ella a fue su apartamento, y se llevó algunas prendas de vestir. Se fue... quién sabe a dónde, quién sabe con quién. Le di todo el derecho de hacer lo que quiera sin que estuviera mal. No tiene familia aquí... debe estar muy triste.

Jamia contrajo sus cejas demostrando conmoción, pero no era nada parecido a como Ana lo hubiese hecho. Le respondió el lamento.

-- Estos son los hechos: ella no te llamó, ni te escribió. Es obvio que le importa más su vida y su trabajo que tú; y además entró sin avisar. Así que no sufras, tampoco cometiste una atrocidad.

-- ¡¿Que no cometí una atrocidad?! ¡¡Le fui infiel a un ser tan hermoso!!

Jamia logra calmarlo.

-- ¿Y ella te querrá así, con todos tus defectos? ¿De verdad te ama?

Le quitó el cabello de la cara.

-- ¿Qué insinúas? -- Preguntó confundido.

-- Si te amara, no escaparía. Yo estoy aquí, contigo, aunque estés pensando en otra.

Seguía siendo una insinuación. Podría significar que ella tiene un comportamiento superior al de Ana como novia, o bien podía referirse a que ella es amiga y está allí, y Ana, que es su novia, no. Frank, desconcertado, aclara en caso de ser la primera.

-- Lo siento, Jamia, pero no. Eres mi amiga. Sólo... quédate conmigo esta noche, como amigos. Aún puede que ella llame.

Ella afirma con la cabeza. Ambos sabían que él ama a Ana.

Se van a la cama, y decidieron quién dormiría en ella. Con todo el refinamiento del mundo, Jamia propuso que fuera él.

Así fue. Antes de dormir, Frank puso el teléfono sobre la mesa de noche, volteado, para que el lado que reproduce el sonido esté al aire libre; con la esperanza de que Ana le llame, no importa a qué hora. Se dio la vuelta, acomodó su cuerpo, y recostó su cabeza sobre sus manos juntas, imaginando que una de ellas le pertenece a Ana.

Jamia, se acostó con el cuerpo estirado y con elegancia, sin adaptarlo a su comodidad. Posó su cabeza del lado que daba al espaldar del sofá, y cerró los ojos con toda gracia. Una hora después de que Frank se quedó dormido, ella, que aún no había dormido, abre los ojos de nuevo, con la misma gracia de la primera vez. Estaba tan oscuro que ya tenía mucha confianza.

Se levanta y se quita los zapatos, pues así hace menos ruido. Tomó el celular de la mesa de noche, y lo dejó descolgado. Lo volvió a acomodar en la posición exacta en la que lo encontró. Tomó las pantuflas que Frank dejó junto a su cama, y salió de la habitación. Fue a la habitación de Gee. Las dejó junto a su cama, y salió del cuarto. Entró a la habitación de Mikey, y por sus millones de visitas anteriores, ya sabe donde guarda sus audífonos. Los sacó la segunda gaveta de la primera puerta del clóset, y los rompió. También escribe en la cinta de su bajo "cuatro ojos". Luego, se devuelve al cuarto de Frank, y se acuesta directamente en la cama, sin cerrar la puerta. Ahora sí se adecuó según su confort, y duerme como un bebé.

A la mañana siguiente, los chicos amanecieron peleando como unos locos. Por toda la casa, Brian escuchaba a sus por primera vez en la vida fastidiosos "hijos".

-- ¡¿Por qué demonios te llevas mis pantuflas a tu cuarto?!

-- ¡Coño ‘e tu madre! ¡Eso fue hace mucho! ¡Te vienes a vengar ahora! Cómete mis malditos audífonos.

-- Tarado inmaduro... ¡te vas a pudrir en el infierno!

  • - ¿¡De qué maquiavélica manera esta bruja se quedó a dormir aquí!? ¡FRANK!

Nadie le creyó a nadie que no fueron ellos los culpables. Ray y Brian estaban hartos, porque durante todo el día, ninguno de los tres; Gerard, Frank y Mikey, se dirigió la palabra.

La mañana en la casa temporal de Deryck fue muy diferente. El dueño de la casa estiró los brazos, dio los buenos días a Dios, y se sentó en la cama. Sus ojos giraron a un lado, en la mesa de noche, y de inmediato se dilataron.

Inicialmente estaban bien abiertos, pero luego volvieron a la normalidad cuando enarcó una sonrisa. Había una mesa para la cama cuya bandeja tenía un plato de huevos revueltos, pan tostado con mermelada y margarina, jugo de naranja en un vaso alto de cristal y café en una taza chata y de marca. Detrás del apetitoso plato, había un cuadro de cartulina negra, que sostenía una pequeña nota: "Gracias".

Deryck quedó admirado en su contemplación. Esta manera de despertarse le alegraría el día. Es algo completamente inesperado, y muy especial. Se quitó la cobija, y emocionado, le dio el primer mordisco al pan cuadrado que tenía mermelada.

Cuando había terminado de desayunar, metió la séptima servilleta usada en el vaso vacío de cristal. Estuvo muy suculento y delicioso. Seguía emocionado.

Dejó eso allí y salió del cuarto sin mirarse al espejo, aunque no hacía falta, porque estaba guapo y usaba guardacamisa y un short.

Vio a Ana en la cocina, lavando los utensilios de comer que no estaban en la bandeja; como la olla, el budare y la jarra. Con una sonrisa en los labios, caminó hasta ella y cuando estuvo lo suficientemente cerca, la tomó del rostro y le dio un beso en la frente. Ambos se sonrieron. Ella tímidamente, él muy alegre y satisfecho.

-- Buenos días. -- Saluda Ana.

-- ¡Excelentes! -- Risas.

A diferencia de cualquier otra pareja de amigos, a ellos no les afecta lo que pasó anoche, pues saben que no se repetirá.

-- ¿Cómo amaneciste?

-- Muy bien, y tú, temprano. -- Ella se sonrojó.

-- Discúlpame por no habértelo dicho ayer, pero muchísimas gracias por todo. --Finalmente se lo sacó del pecho Ana.

-- Tranquila, ni lo menciones.

-- Eres un gran amigo.

-- Y un gran chico, incluso para ti-- Le guiñó el ojo.

Ambos se comportaban de forma natural. El hecho de "amor platónico" por así decirlo, no los afectaba en lo absoluto.

-- ¿Y cuáles son tus planes de hoy? -- Preguntó con la cabeza hacia los platos que lavaba, pero sus ojos en Deryck. El rostro de él quedó desprevenido ante la inesperada pregunta.

-- ¿Qué pasa? -- Consultó Ana. Él no quería decírselo. -- Vamos.

Pensó bien, y se dio cuenta de que no podía avisarlo en otro momento.

-- Compraré los pasajes. Mañana me voy a Ajax.

La cara de Ana expresó su sorpresa. Un silencio lamentoso se propagó.

-- Bueno... supongo que debo irme.

Whibley pensó en lo que sabe de ella. No tiene familia cerca, y si vuelve a su apartamento justo ahora... mejor no. Seguro no tiene humor de trabajar como siempre, y es aventurera. Al principio pensó en hacerle creer que no lo había pensado, para así despedirse de ella con un beso en los labios, y luego plantear la idea; pero no podría hacer tal cosa. Lo escupió de una vez:

-- Ven conmigo.

-- ¿¡Qué!?

-- No para siempre. -- Le tranquilizó-- Podrás devolverte cuando quieras. Recuerda que Canadá queda justo aquí arriba... -- Persuadía con respecto al mapa de América del Norte.

-- Y Ontario queda al borde del país...-- Accedía también según el atlas.

-- Vamos.

-- No lo sé.

-- ¿Quieres volver a tu apartamento?

[Suspenso de parte de Deryck. Razonamientos de Ana]

-- ¡Vámonos!

MCR 'TIL DEATH............................By: wayrocks

FIC Capítulo 37

por wayrocks
jueves, 13 de noviembre del 2008 a las 01:22
guardado en

MI GENTE! Por el amor de Dios!!! Sus comentarios fueron la cosa más espectacular que me pasó hoy... aún más que saber que llevo mate con 20/20... por Dios! Con mucho gusto les responderé todo:

mcrgirl: te escribo por otro medio nati:  ¡Gracias por contarme! De veras, y espero que te guste que nombre aquí. Me alagaste un montón... millones de gracias por tus comentarios tan geniales, los amo. Me muero de ganas de verlos en cada capítulo que publique. Y gracias por tu tremenda obseción, ¡es algo megaespecial! Mucha suerte a ti también por tus exámenes. No te preocupes por cuántas veces pasas por aquí, eso es súper! Nunca cambies, You Rock. Anónimos: ¡Gracias por sus comentarios! Siempre hacen falta de esos que complementan. geral__mcr!: Oh God... qué sentimental. Me encantó lo que escribiste, de verdad. darkgirl: ¡ya te extrañaba! Hacías falta. Mucha suerte con tu 30%, y gracias por pasarte. Tienes un punto diferente, lo que lo hace exclusivo. ale: ¡Honestidad a mil! También tienes un punto de vista muy original, gracias. lavi: ¡Qué emoción que tú también te pasaras! Es algo realmente importante para mí, porque gente como tú no puede irse sin dejar su huella, porque son muy especiales. Tus opiniones, tu forma de hablar... tienes tremenda manera. ¡Única! Gracias de nuevo, You Rock too. Te recuerdo que me fascinó tu comentario. nani!: Goodness, ¡eso indescriptible! ¡Gracias por la recomendación! Tienes razón, no lo es, y menos después de todo lo que ha pasado. Te entiendo con lo del cole, y que te vaya bien con eso.

YOU ALL ROCK. Me encantaría haber visto, aún verlos, sus comentarios desde los primeros capítulo, porque Dios, son los mejores.

El capítulo de hoy sólo habla de la continuación de lo que pasó en casa de Deryck. No se desesperen, se acerca la Segunda Parte.

Capítulo 37.-

Los ojos de Deryck seguían cabales hacia abajo.

-- ¿Qué? ¿Pero si...?-- En ningún momento hubo escándalo. Era lo correcto. Es lo mínimo que ella podría hacer por todo lo que él ha hecho por ella.

Deryck baja sus manos del rostro de Ana. Los dos se alejaron a unos cuarenta centímetros. Deryck no sabía qué iba a pasar. Ana, insegura, nerviosa y triste, sube sus suaves manos por el cuello de Deryck, y tomándolo por el mentón en una caricia divina. Enserio siente esas tres emociones a mil. No es algo que ella haría por cualquiera... no quiere hacerlo. Él, cierra los ojos sin moverse. Apartando los nervios que siente de que la chica que quiere lo vaya a besar, está embelesado por las caricias de sus manos. En realidad, Deryck había besado a muchísimas chicas, y había sido acariciado por muchas más; pero jamás había sentido tanta importancia y nervios. Las ansias que experimentaba eran cien por ciento nuevas. Ana sintió que no podía hacerlo. Sintió terror de dejar así a Deryck así, esperando. Pero luego se reconfortó, se acercó al mismo que tiempo que lo acercaba con sus manos...

Frank llega cansado después de todo el día buscando a Ana. Estaciona el auto, con un agotamiento tremendo, y tanta desesperación por encontrarla. Es que no puedo perderla así. Sólo quisiera dormir y despertar teniéndola en frente. Sería la más maravillosa forma de despertar, a pesar del dolor tan grande que ha pasado por esta situación. El dolor de despertar en un piso a oscuras y con dolencias en todo el cuerpo es un recuerdo menos ilustre. Pero la sensación más espantosa que tuvo fue cuando levantó la cabeza y vio a Ana en el balcón. Eso sí era algo que jamás olvidaría. El camino desde el garaje hasta la planta alta fue suficiente para hacer que sus ojos se tornaran a lagrimosos. Como no ve Jamia, grita su nombre. Necesitaba ayuda. ¡Ha perdido al amor de su vida!

Gerard lo escuchó desde su habitación, y salió caminando hasta el pasillo donde él estaba.

-- Yo la eché. -- Informa.

-- ¿¡Qué!? ¿¡Por qué!?

-- ¡Ella no tiene que estar aquí! Y además ya es tarde, es de noche.

-- Tú fuiste quien le abrió la puerta a Ana, ¿no?

Frank fue hasta él y lo empezó a ahorcar. Era porque él había ocasionado que Ana los viera, y en este momento no razona. Gee, en shock, intenta respirar, y le da un codazo en el estómago.

-- ¡Frank! Por Dios, ¿estás loco? ¡Yo no sabía que tú estabas con Jamia! -- Intenta tragar saliva normalmente, y se toca el cuello. Le duele.

Frank se sobaba el estómago mientras lo contraía. Estaba casi agachado en el piso, con sufrimiento.

-- Idiota... me vio besándola.

En realidad, Frank no la besaba, pero, valiente, acepta toda la culpa.

-- ¡¡¿Qué?!! ¡¿Cómo pudiste?!

Lo empujó con fuerza, no para que le doliera, sino para que sepa que hizo mal. Se largó a su cuarto. No sería capaz de dirigirle la palabra a Frank después de lo que hizo.

Esto jamás se había visto antes en la casa de MCR. Peleas, golpes, gritos... nunca en la vida. Ellos son muy unidos, y siempre se la pasaban muy bien como amigos, pero hoy se perdió eso. No soportan estar así con los chicos que quieren y comparten la vida.

Frank sabe que traicionó de una manera desmesurada a la mujer que ama. Necesita del hombro de un amigo, pero no cuenta con sus fieles camaradas, porque no quiere molestarlos más de lo que ya lo ha hecho. Tampoco quisiera llamar a algún otro amigo porque seguro no se aguantaría su pesadumbre. Llama a Jamia, para que venga de nuevo. Que se quede en su cuarto, para que los demás no sepan.

Jamia va feliz de la vida. Feliz, feliz. Claro, ¿cómo no? Si está recordando cuando Frank le dijo la clave de su teléfono para que "recargara" su plan, y lo que hizo fue cambiarlo para que no pueda enviar mensajes. Los mensajes enviados por ella fueron borrados antes de que él los leyera, y mantenía el celular descolgado para que no pueda admitir llamadas. Feliz, feliz.

Frank le abre la puerta haciendo el mayor silencio posible, y mirando al suelo de forma acongojada. Ella lo mira con compasión, la línea de sus labios era casi simétrica. Le da un abrazo, y cuando están ceñidos, cambia totalmente la expresión a sus espaldas.

Los labios de Ana besaban los de Deryck, con toda dulzura y confianza, además de culpa. Deryck sentía que sus labios acariciaban el cielo, un beso que apenas había durado cinco segundos. Pero la divinidad que tenían los labios de ambos los llevó a los diez segundos. Eran movimientos tan lentos y perfectamente exquisitos. No había sido hasta ahora un beso largo, pero a pesar del primor, Ana sintió que ya fue suficiente, porque se sentía culpable. Se arrimó hacia atrás, pero con la delicadeza y cuidado con la que lo ejecutó, hizo parecer que le estaba dando una invitación a seguirla. Ella se aleja lo más que puede cuidando de no ofender a Deryck, hasta quedar acostada sobre la cama. En verdad quisiera besarlo, y mucho más, como humana que es, por lo hermoso que es y por la química tan grande que hay entre ellos, pero si, y sólo si algún día se iba a recuperar de la pérdida del amor de su vida, no iba a ser el mismo día. Su cuerpo se quedó completamente inmóvil. Si tuviera el valor de decirlo a Deryck, lo bajaría del paraíso que se ha ganado. Pero él, sin bajar del edén, se acomoda sobre Ana. Sus manos inmóviles se abrieron a los lados, y acariciaban los costados de ella. Ella voltea su cara, separando sus labios de los de él. Deryck baja a su cuello para besarlo.

-- Deryck... no puedo hacerlo.

Él sabía que sí quería a su manera. Porque su manera es la más sutil, tierna y triste.

De verdad cualquier otra chica se habría dejado ir. Deryck es un chico muy bueno, demasiado apuesto y ya sabe que no hay ni un poco de asco cuando está con él, y si esto ha sido tan magnífico, ¿cómo será el resto? Es una persona que no tiene nada de maldad o egoísmo; además, ella está despechada, y podría ser el inicio de un nuevo amor.

-- Sí puedes, sólo déjate llevar. -- Le aseguró Deryck con un tono muy sensible que inevitablemente resultaba muy seductor.

Seguía besando su cuello. El cuerpo grande y bello calzaba con el de espectacular belleza femenina con mucho afecto y pasión.

-- No, Deryck.

Se separó completamente de él. Realmente le dolió hacerlo.

-- De verdad no puedo. -- Estaba decidida.

Deryck se retiró de ella, y se sentó de nuevo. Se notaba que lo sorprendió mucho, pero en el mal sentido.

-- Discúlpame...-- Rogaba. Para Deryck, no había nada que perdonar, a pesar de lo mal que se siente ahora. --...en realidad no sé cómo consigo hombres tan maravillosos. Eres fantástico, en todo sentido, pero no puedo. No puedo dejar de pensar en cuánto amo a Frank, y sé que no estaría mal si...-- Un silencio muy incómodo surgió. Es que ¿cómo completar la oración? El corazón de Ana aceleró mucho su ritmo, pero, madura, dijo la verdad aunque sea dificultosa, porque no iba a permitir que dos palabras arruinaran la relación entre ellos dos. Comenzó de nuevo la oración, corridamente.

-- Sé que no estaría mal si hago el amor contigo. Que eres... la persona perfecta para hacerlo. -- Sentimental, físico, moral, justo; y ni siquiera conoce a Frank. -- Pero no puedo ni besarte, porque lo amo, y no puedo cambiar eso.

Otro silencio tenue.

-- Espero que no te enojes. -- Admitió posteriormente.

-- No, no... yo... lo acepto. Pero aunque no fuera yo, porque sé lo inteligente que eres hasta en tus elecciones, una cosa: pienso que no deberías amar a ese idiota. Alguien que te tenga a ti-- Parecía que hablaba de un tesoro--  no debe tener ojos para nadie más. Piénsalo. -- Y con esto sale de la habitación.

Es increíble que no se haya enojado. Ana no quiere dejarlo ir, sería una tortura no poder darle las gracias, pero no cree que irlo a buscar sea apropiado. Se quedó con esas ganas por dentro, y se acostó a dormir.

MCR 'TIL DEATH.........................................By: wayrocks

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Una fic mas n.n (Diiiiianaa)
oOlaando pazzando a dejar pooztgeneeales bandasssoy nooeva y stoyy buscando blogs que posteen y ......(07 nov)
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o_O ayyy! Te adoro!!!! Si me hiciste publi!!!!!!!!!! Grax grax grax!!! Eres Supr! Tambn gracias x ......(06 nov)
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HAHA, Q lindura! Bandit está preciosa, LynZ genial como siempre, Gee tan lindo!!!! La familia feliz ......(06 nov)
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DARKY!!!! Gracias!!! Te Amoooo!!! xD muchisimas gracias por hacerme la publi en tu famosisimo blog ......(06 nov)
Fotos de Gerard & Family (kkshi)
jajajaj muy bonitas¡¡¡...(05 nov)

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