FIC Capítulo 36
Primer anónimo: Gracias!! Yo estaba en la computadora cuando escribiste.. y lo leí de inmediato.Segundo Anónimo: Gracias! Tú también lo eres. mcrgirl ¡cuánto tiempo tenías sin escribirme! Voy corriendo a firmar tu metro. Tercer anónimo: Te apoyo totalmente... como todo el mundo! Cuarto anónimo: Hice lo que pude! Quinto anónimo: Oh, si! nati: I LOVE YOU! Qué emoción... me mataron tus comentarios... eres de lo mejor. Quisiera saber qué te dijeron sobre mi fic para que lo leyeras o_o si puedes, por favor. Nos vemos. Sexto anónimo: Yo también.
LOVE YOU ALL. Y recuerden que publico cada seis comentarios, y si me tardo, lo siento muchísimo... estoy empezando pruebas del 30% de nota final en los estudios. Adiós!
Capítulo 36.-
Sentada en el asiento de su auto y aún a toda velocidad, Ana condujo hasta una parada en New York, porque era el sitio al que fue a parar cuando conducía por vías conocidas en busca de un lugar bien alejado. Había conducido tan tensa y las lágrimas en sus ojos le dificultaban tanto la vista, que estaba cansada. Ahí estacionada, giró a la izquierda las llaves del pestillo, y las sacó de allí, apagando el auto. Su cabeza bajó enteramente. Las lágrimas en sus ojos empezaron a escabullirse y correr por el resto de su rostro, pero ella no cambia de gesto. Las ignora por completo. Pero al primer snif, proyecta un gran grito con un gesto intensamente doloroso. Posa sus brazos en el volante, y sobre ellos empieza a llorar desconsoladamente. Sus gemidos y gotas de agua salada que se deslizaban de sus párpados no paraban. ¿Acaso pudo pasarme algo peor? --Pensaba.
Sus dedos sostenían mejor a los brazos en el volante, pero poco a poco le fueron clavando las uñas. Un rato después del inicio de su llanto sin respirar, levanta la cabeza del volante, e inhala profundamente. Le da un golpe al borde de esa pieza. Comienza a golpearlo una y otra vez, con fuerza. Emitía un gemido mientras lo hacía, de rabia y tristeza extrema. Hasta que finalmente golpeó su frente contra el centro del volante con fuerza física, pero explicación sentimental y por debido a la potencia de este porrazo se activó el sonido de la corneta. El dolor del golpe en su frente no era nada comparado con lo que sentía en el corazón. Absolutamente nada.
El escándalo de una corneta sonando por exagerado tiempo, llamaba la atención de las personas. Muchas se quejaban, otra se animó a, dependiendo de la situación, decirle que se calle o ayudar a la persona demente y ruidosa. Caminó hasta el auto y miró por la ventana al conductor, que tenía la cara pegada al volante.
--¡¡¿Ana?!!
Ella separó su rostro del volante, y volteó extrañada por el reconocimiento. Se trataba del guapísimo cantante que ella tanto conoce. Deryck Whibley, de Sum 41. Asustado por el innegable llanto afligido y desesperado de Ana, él golpea con su nudillo el vidrio e híper preocupado hace señas de que abra la puerta. Ella le mira abatida, y él implora le abra, mirando al volante lleno de lágrimas. Al hacerlo, ambos se movieron al mismo tiempo; Deryck abrió sus brazos a nivel de la cadera, y ella arrojó la parte superior de su cuerpo sobre ésta. Ambos se abrazan con fuerza.
-- ¡Por Dios! ¡¿Qué te pasó?!
Ninguno prestó atención a la pregunta. Él le acaricia la cabeza mientras ella llora perdidamente. Ya nadie podía quejarse de la corneta. Para ambos, ninguna de esas personas existe. El rostro de Ana contra el cuerpo de Deryck cara a su pantalón se apretujaba con amistosa fuerza. Deryck acaricia su cabello, con la gran confianza y amistad que habían construido durante los meses de entrevista. Cuando ya ha sido suficiente, que el rostro de Ana está completamente adherido al cuerpo de Deryck, ella alza la cabeza. Él la mira compasivamente.
-- ¿Qué pasó? --Consulta audaz.
-- La persona más importante en mi vida... quiere a otra.
Deryck abrió sus ojos como platos, con su boca pronunciando un "Oh...". Ana se baja del asiento del carro, y se levanta a otro abrazo.
-- ¿Qué piensas hacer? --Pregunta acariciando su espalda.
Consulta, pero ya tiene un plan para ella, pensando como amigo. Ana introduce su cabeza en el cuello de Deryck, así él dándole total consuelo. Deryck odia la sensación de saber que ella sufre tanto.
-- No lo sé... no puedo ir a mi apartamento... no puedo ir a ver esa cocina en la que hicimos desastres... aquella ducha que me recuerda un hermoso cumplido y a nervios a mil... y mi cama... oh Dios...--Gimió.
-- Tranquila... luego me cuentas los detalles-- Es que ahora no importaban. Sólo importa estar con ella. La dificultad para respirar de Ana se presentó de nuevo. Deryck la ayudó a inhalar aire.
-- Ven a mi casa.
Sus intenciones eran completamente nobles.
-- No, no... no intentes hablar. -- Le dice antes de que ella responda-- Te costará la respiración. Ven a mi casa, yo te invito. ¿Vamos en mi carro? -- Su tono de voz era divinamente tierno. -- Responde con tu cabeza. -- Para que no hable y le cueste respirar aún más. Snif... afirmó. -- Bien, vamos.
Ana cerró el auto y le pasó el seguro, además de llevarse algunas cosas; como su cartera que contenía algunas ropas y su celular, aunque éste no lo iba utilizar. Se tomó del brazo con Deryck, y juntos caminaron hasta la casilla de vigilancia. Deryck habló con el vigilante, porque Ana no podía. El carro se quedaría allí tiempo indefinido, plenamente cuidado por los vigilantes. A Ana no le importa cuánto le cobrarían después.
Se fueron en el carro de Deryck. Era muy grande y cómodo. Ella se acurrucó dentro del gran y suavísimo asiento, y después de meter su celular en la cartera, la arroja al suelo de la camioneta. Él se ensambló en el asiento del conductor, y se puso el cinturón de seguridad. Le dio pena sugerirle a Ana que también lo hiciera. Arrancaron en un camino que no podía ser silencioso, debido a que era de día, y a pesar de ser domingo había ruido por todas partes en todas las calles. La luz que traspasaba las ventanas era clara y calurosa, lo cual ayuda un poco a Deryck a no morir de preocupación. Ella, encogida con la cara hacia la puerta, estaba en completo silencio contemplando el camino, salvo uno que otro respiro profundo interrumpido y dificultoso. Tenía un gesto muy acongojado que dejaba escapar lágrimas, las cuales ella quería que dejaran de salir, porque sólo empeoran las cosas. A pesar de que se tranquilizaba poco a poco, no lograba superarlo. Es algo imposible de digerir. Llegaron una hora después.
Deryck le abre la puerta, y le ayuda a bajarse, debido a su posición. Se adentraron en el hogar, que aunque era temporal, era muy bonito. Todo bien llamativo, casual y confortable. Ana examinaba a pasos lentos, con sus brazos acobijados en su pecho, y en su hombro cargando la cartera. Deryck le ofreció agua, y la llevó a un cuarto. Ana sentía mucha pena de estar en esta situación frente a su amigo, y que él la atendiera tan bien. Se sentía ridícula. Bueno, su padre le dijo que lo era. Tal vez tenía razón; piensa ella.
Deryck dijo que debía ir a hacer ciertas diligencias antes de irse, pero que las cancelaría si Ana necesitaba de él. Pero ella lo obligó a ir, porque no quiere estorbarle a nadie, y no quería llorar frente a él. Le dijo que estuviera tranquilo, porque no le va a pasar en todo el día; y así fue. No comió, no durmió... sólo pensó.
Primero las palabras de su padre, y ahora esto. El mundo conspiró contra ella. Eran dos cosas terribles, en especial por la última.
Pero poco a poco se fue convenciendo de que no eran dos tragedias. Sus pensamientos se basaban en los siguientes:
<Eran las palabras más sinceras y realistas de Edward, su padre, las cuales en su mayoría eran ciertas. Ella ama esas personas; a Frank, a Gerard, a Mikey, a Bob, a Ray y a Brian, y no le aceptará jamás a su padre los insultos hacia ellos ni los golpes a Frank; pero de veras, su relación con Frank era un amor verdadero y el físico no era importante, pero fue justo cuando tenían tiempo sin tener relaciones sexuales, pues sólo lo hicieron dos veces, que Frank estuvo con Jamia. Y pues, no la quiere. Al menos ya no la quiere. Porque es una idiota, porque no habría razón por la cual alguien tan importante estaría con ella. Su padre, en realidad, había hecho lo que todo padre: advertirla. Que la hirió, que la destrozó a propósito, es otro asunto. Sólo actuó como padre, y "los padres siempre tienen la razón". Ahora, por hija desobediente y una total decepción, provocó asco a su propio padre y aburrimiento a su amado novio.>
La depresión no es su estilo, y jamás lo será; pero esto era inaceptable, injusto, pero muy coherente. Y ahora ¿cómo podrá volver a hablarles a sus adorados amigos de MCR? No puede. Ganar dinero en un trabajo sin amigos, pareja o familia, no es algo que la haría feliz. Odia la maldita depresión... pero en serio ya no quedaban razones para vivir.
Deryck llegó alrededor de las ocho de la noche de nuevo a la casa, una hora temprana para gente como él y los de My Chemical Romance, que iban de aquí para allá de entrevista en entrevista. Dejó en la mesa el coala que guindaba el su cadera que le había regalado una estación de radio, y sube a la habitación donde él no dormía, en la cual había instalado a Ana. Sabe que ni aunque fuera un día de semana ella debería ir a trabajar. Entró a la habitación con la esperanza de encontrarla dormida, pero se desilusionó al ver que seguía despierta.
-- Ana. -- Fue la palabra con la que se incorporó al cuarto. Ana dio un respiro profundo, para aparentar que estaba mejor de lo que se encontraba.
-- Nena, -- Usaba esa palabra como buen rompecorazones, pero nunca la había pronunciado en un tono tan sincero. De veras lo decía con cariño-- has llorado que jode, y no creo que hayas comido nada desde que me fui. Te encontré en el último estado, y ahora te pido que me cuentes, tranquila, qué fue lo que pasó.
Le sonó el teléfono celular. Él abre su tapa y ve quién la llama. Sonríe pretenciosamente, el nombre era del que llamaba era Jane; pero al ver a Ana, cierra su tapa de nuevo. Se negó ala chica. Ana se sorprendió por completo, pero no quiso decir nada.
-- Gracias, Deryck. Por todo. Tu hospitalidad es muy especial, y tu amistad vale oro. Ya veo por qué las mujeres te aman-- Risas.
Lectores, le recomiendo que pongan la canción "Don't cry" de Guns ‘N' Roses.
-- No te preocupes. -- Sintió pena de decir que no es tan tierno con las demás chicas, es más un Don Juan. Se sobresaltó cuando dijo cuánto valía su amistad. -- Ahora cuéntame qué pasó.
Ella suspiró profundamente. Su corazón empezó a latir más rápido, porque ella misma estaría descubriendo qué pasó.
-- Bien...-- Sabe que hay suficiente confianza como para contarlo todo.
<Teníamos tiempo sin hablarnos. Anteayer fue un día hermoso, porque vi su sonrisa al ver un llavero que le regalé, pero ya teníamos un verdadero período sin vernos por otros medios. Él no contestaba mis mensajes, ni llamadas, ni me escribía. Me extrañé ante esto, pero nunca pensé que... -- Se le hizo un nudo el la garganta. Retomó la palabra aún con el nudo--... bueno. Yo estaba en el estudio de Sayreville, New Jersey. Estaba trabajando con Bon Jovi, que también es de allí, fue lo máximo; y me encontré a Gerard y a Brian, haciendo unas actividades. Al terminar con Bon Jovi, me fui con ellos a tomar un café. Gee me propuso que fuera a su casa a darle una sorpresa a Frank, y yo acepté con gusto. Estaba ansiosa de ver a mi amor, y contemplar la sorpresa en su rostro cuando me vea. Al llegar, Brian abrió la puerta, y me dejó pasar primero. Vi que dejaron las llaves en la mesa, como lo han hecho desde que los conozco. Entonces subí las escaleras, emocionada. Si mal no recuerdo, tenía una gran sonrisa en el rostro. Pero cuando llegué al balcón, lo conseguí...-- Se contuvo, pero luego dio respiros quebradizos con lágrimas contenidas--...lo conseguí besándose con Jamia, sosteniéndola en sus bellos brazos. En realidad, la imagen era hermosa. -- Rompió a llorar. Con todo y eso, continuó, sintiéndose horrible. --Sí, creo que era hermosa... porque parecían que estaban bailando...-- Respiró para no ahogarse en su llanto-- parecía que se amaban...>
A Deryck le dio mucho sentimiento. La pobre es tan buena gente, que todavía ve belleza en algo que la lastima.
-- Me largué de ese sitio con un frío congelador...-- Continuaba-- no podía creerlo. Y aquí estoy. Parada como una estúpida pensando mejor las cosas. En realidad, ella es muy linda, es una adulta. Mi padre me dijo que jamás lo sería. Sí, ella es perfecta para él. Es mejor que yo, se lo merece más. Yo en cambio soy una idiota que no puede con este dolor... pero tan idiota que su propio padre se dio cuenta. Antes de anteayer teníamos tiempo sin vernos. Necesitaba de una mujer... y pues... lo consiguió. Sólo espero que sea muy feliz. --A Deryck se le pusieron llorosos los ojos. "Los hombres no lloran", y aunque no iba a llorar, esto es horrible.
-- Ya, ya. Es hora de que te calles. -- Inhaló para devolver los sentimientos a su interior. -- Y yo t voy a callar: Tú le estuviste escribiendo, y si en verdad te quiere, eso le basta y le sobra. Jamia es su ex, y tal vez estaba cómodo con ella, lo entiendo, pero debió decírtelo. No estás quedando como una estúpida frente a mí. Pienso que una adulta, mucho más que esta Jamia. Ella no debió ser "la otra", así que es sólo una puta que no se merece jamás a Frank más que tú. Y él es un imbécil, por no decirte nada. Si ellos se quieren, allá ellos, pero no llores por esos tarados.
[Silencio]
Completa mudez irradiaba el momento. Este tipo de cosas hacen que no sepa qué hacer para agradecer, pero en primer lugar, cómo tomarlo en cuenta. El silencio se extendió por mucho rato, Ana ya no lloraba. Sólo se miraban fijamente.
-- Creo que tal vez... tienes razón. El problema es que sigo siendo una descerebrada que dejaron cuando dejé de acostarme con mi hombre. Él no es un drogadicto imbécil, pero yo sí soy...-- Se calló. Recordaba a la perfección las palabras de Edward. -- Papá tenía razón.
-- Ana, no eres una estúpida. No sé qué te ha dicho tu padre, pero al menos en eso se equivocó. Quiérete, no llores por ese idiota.
-- ¡¿Pero cómo me voy a querer si nadie más lo hace?! Ni Frank me quiere, ni mi padre, mi madre me jode, mis amigos como buenos compañeros aceptarán a Jamia y mi mejor amigo en este mundo me violó. ¡Nadie me quiere! Entonces ¿para qué sirvo? Soy una huérfana sola.
-- ¡Por Dios! -- Exclamó Deryck. Estaba completamente estupefacto. Ana se dio cuenta de la cosa tan terrible que dijo. Lo que le pasó psicológicamente le hizo creer que fue real. Se sintió terrible. Ella iba a aclarar las cosas, pero Deryck no se lo permitió.
-- Toda esa gente te quiere, a su manera. Y no olvides que Sum 41 te quiere. Yo te quiero. -- Tomó su mano. -- O si no, ¿por qué quiero darle una lección a tu maldito novio, decirle ciertas cosas a la otra, joder a tus padres y matar a coñazos al que te violó?
Deryck realmente tenía una ira llena de tristeza. Una punzada en el corazón mantenía éste frío, de sólo pensar que la violaron.
-- ¡Oh, no...!-- Se cubre la cara con las manos, y la mano que Deryck tenía sobre la de ella, también quedó en su rostro. -- Adoro a mi mejor amigo. Fue un error lo que dije. -- Se llenó de arrepentimiento. -- Él no me violó, fue sólo algo mental, de espíritu. God... no puedo creer que haya dicho eso. Lo siento, lo siento mucho... soy un asco... no merezco la amistad de Gee...
Al menos a Deryck le quedó claro que no la corrompieron.
-- Estaba muy feliz con mi vida, lo tenía todo, y ahora lo he perdido. --Considera ella.
Deryck subió su otra mano hasta la cara de Ana. Con ambas manos a los lados de su rostro, la tomó con fuerza, pero no violenta sino de recapacitación y cariño. Acercó su rostro a unos pocos centímetros del de ella, y dijo con ojos bien abiertos: -- No eres un asco. Así que deja de decir cosas tiernas como "bellos brazos" o "que sea muy feliz", porque aquí el que no te merece es él. Tú eres hermosísima, inteligente, muy buena persona, trabajadora, talentosa, joven, sexy, madura y de preciosa personalidad. Mereces ser feliz y amada. Mereces a alguien que viva sólo por y para ti, que jamás te olvide ni te engañe.
El momento se tornó totalmente distinto. Ya se habían olvidado de la tristeza de Ana, del apoyo de Deryck; y todas las chicas locas por Deryck quedaron a un lado. Él descubrió que está enamorado a Ana.
Ana está muy sorprendida de las palabras de Deryck, tan hermosas y sinceras que alaban. Ella podría durar un día entero pensando en todo lo bueno que tiene él, pero jamás se imaginaría lo que siente por ella. Una de las principales virtudes de él es la honestidad, y no deja de practicarla.
-- Yo puedo darte eso. Jamás te haría lo que Frank te hizo. -- Y no mentía.
Ana se quedó en una sorpresa tan gigantesca como tierna.
-- Deryck. -- Él ama su tono de voz, y aún más si pronuncia su nombre. -- Tienes toda la razón. Toda la indiscutible razón de este mundo... pero Frank es quien querría matar a mi mejor amigo y joder a mis padres.
De nuevo un tenue silencio. Deryck se resignó totalmente. Pero no es de esos idiotas que si la mujer no los quiere como pareja, la sueltan. Sus manos seguían tomando su rostro con fuerza y ternura. Sus ojos bajaron hasta el suelo, pero su cara seguía igual de cerca de la de Ana. Ambos sienten una completa atracción y amor, como también saben perfectamente que ella ama a Frank.
-- ¿Al menos puedo pedirte un favor? -- Preguntó Deryck con tristeza.
-- Lo que sea.
Hubo una pausa.
-- Bésame.
MCR 'TIL DEATH
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