Gente!! De nuevo, LO SIENTO POR LA DEMORA. Primer anónimo: Jaja hacer qué? Si pudiera te avisara cada vez que publico. Gracias.- Segundo Anónimo: ¡Gracias! Me alegra haber sido tu entrada al mundo de los fics... bienvenida de nuevo. Thanks!.- geral__mcr!: Gracias!! Tienes razón, pero qué se le hace?.- darkgirl: Hey, thank you! Disculpa la demora, y gracias por tu fidelidad.- Tercer anónimo: ¡Gracias! Claro, si My Chem nos une a todos... .- Cuarto anónimo: GRA-CIAS. dani_mcr: Qué bueno, mil gracias!.- marcela: Jaja no te preocupes... ya vendrá. Quinto anónimo: Gracias, gracias. DEFINITIVAMENTE MCR ES LO MEJOR EN EL ESTE MUNDO.
Los demás les responderé por otros medios.
Capítulo 33.-
Una mañana común y corriente les esperaba al día siguiente. Todos se despertaron temprano, se dieron una ducha y se arreglaron. Ana, se preparó un desayuno rápido para no llegar tarde, y en su carro tomó el camino rumbo a la residencia Sum 41, pues ella va a trabajar en su vivienda momentánea en New York, y aparte de ir primero con ellos hasta allá como todos los días, hoy el horario los llevaría a comentarista, un artífice y un editor en otro Estado, Pensilvania, que tiene contacto con el lugar originario de ellos: Ajax, Canadá; para ser publicados en un periódico nacional, y con un poco de suerte en una revista. My Chemical Romance, desayunó al mismo tiempo que se arreglaban un poco más, pues luego esperarían a unos periodistas, locutores, secretarios, asesores de imagen y camarógrafos. Jamia, que ya sabía todo sobre la vida de Frank y la de Ana, pues Frank se la contó con confianza e inocencia; con una ropa bien selecta y pulcra, ordenó a su chofer conducirla hasta una panadería, para comprar un desayuno y luego una menta, pues no le gusta cocinar y debe tener un aliento perfecto para cuando llegue a la casa de MCR.
El equipo Sum 41 llegó a Pensilvania, al estudio, a las ocho de la mañana, tras haber transitado desde las seis. Hasta ahora los planes del horario iban a la perfección. Manos a la obra.
A esa hora, MCR tenía una hora trabajando. Los agentes espiaban un poco más de la cuenta, porque cualquier información que averigüen les dará dinero.
Jamia terminaba su desayuno. Quedaban dos mordiscos del gran sándwich. Uno fue brusco y arrancado por los incisivos a lo salvaje, y al empezar a masticar con la boca semiabierta, tomó una servilleta, la pasó fuerte y sin precisión sobre su boca, y luego la volvió una bola en su mano. El otro mordisco fue tan elegante que la comida sólo tocó el interior de su boca. Sus labios estaban sellados mientras masticada, y fue únicamente cuando tragó que delicadamente rozó la servilleta contra su boca.
Sum 41 se quedaría medio día en Pensilvania, es decir, hasta las ocho de la noche. My Chem saldría de sus circunstancias alrededor de las 12:00pm, claro, si ellos se rehúsan a responder interrogaciones extras, que es lo que querría Brian. Jamia, que fue la última en levantarse de la cama, llegaría más o menos a las 11:30am a la vivienda de los chicos.
Cuando ya la luz del sol tenía una intensidad fuerte y un calor pleno, los periodistas, que ya habían averiguado sobre las últimas giras y los tours de promoción, empezaron a preguntar por fotos complementarias, que se serán añadidas internet, y por detalles en plano más personal. Ellos sonrieron, y dijeron que lo haría si fuera cualquier otro día, pensando en las palabras de Brian. Los medios se extrañaron y sorprendieron ¡hay algo que no deben revelar! A cierto intervalo de tiempo, éstos se fueron de la casa a editar. Al culminar definitivamente el trabajo principal, comenzaron con otro tipo de trabajo: averiguar qué ocultaban. Como no obtuvieron una sola pista, acudían a suposiciones escandalosas y engañosas. Resulta que los chicos se unieron a nueva religión, que abarcaba otro tipo de cultura, y se rehúsan absolutamente a hablar de ello, para no espantar con su oscuro cambio y no insultar otras religiones ni culturas, que son un asco, según ellos, comparadas con la suya nueva. Sí, a My Chemical Romance le iba a costar aplacar aquella terrible mentira demasiado típica de los vagos corresponsales.
Mikey ya había estado callado durante mucho tiempo. Es que no quería disgustar a Frank; pero pensaba en lo que ha pasado con Ana, desde la conversación durante el videojuego donde ella le reveló que estaba enamorada de Frank, hasta ella llorando sobre su hombro por horribles cosas que le dijo su propio padre. Esas imágenes que lo hacían sonreír, eran las mismas que no le permitían más silencio: Ana debe saberlo. No es nada del otro mundo, está seguro de que ella entenderá, por lo que debe, decididamente, es saberlo. No podría decírselo sin el consentimiento de Frank, y para eso, es mejor que él mismo se lo diga. Por eso lo buscó en su cuarto.
Pero después de hoy, que tuvo una conversación seria sobre el asunto, no hubo la confesión que Frank debía hacer. Habló de nuevo con él, y nada. Habló una tercera vez con él, y ella seguía sin saberlo. Mikey decidió persuadirlo todos los días, acosarlo todos y cada uno de los días, para que se lo dijera. Terminaban siempre en una pequeña pelea, nada que afectara su amistad ni con importancia. Pero una discusión todos los días, se ponía más y más fastidiosa. No se agarraban rabia, pero sí a la condenada pelea; ya que ellos no estaban acostumbrados para nada a reñir.
Pero Mikey no podía seguir haciendo el papel de pendejo. Jamia llegó a la casa, y tuvo que abrirle la puerta a pesar de que Frank no estaba, pues llegaba dentro de un par de minutos. Mientras Jamia estaba en el tocador, cuando Frank volvió de su salida del ensayo con Leathermouth, Mikey lo esperaba en la puerta.
-- Hola, hermano.
-- Hola, Mikey.
-- ¿Ya se lo dijiste?
-- ¡Santo Dios! -- Exclamó-- No-no-no.
-- ¿Y por qué no?
-- No he encontrado el momento adecuado.
-- Nunca habrá un momento adecuado para decirle a tu novia que ves a tu ex.
-- ¿Recuerdas el día del llavero? Ella me resulta así cada vez que la veo. Borrar la sonrisa de su rostro sería una tortura para mí.
-- Te creo, Frank, porque no eres mentiroso, pero también creo que es mejor decírselo ahora a cuando pase algo. -- Empezó a simular en forma de burla-- "Oh, Ana, ¿se murieron tus viejos amigos de la universidad? Mi pésame. Por cierto, estoy saliendo con Jamia."
-- ¡No estoy saliendo con Jamia! -- Su voz salió en un grito. -- Y no importa porque Ana confía en mí. -- Continuó.
-- ¡Precisamente! Por eso mismo no debes defraudarla.
-- No la estoy defraudando.
-- ¡Claro que sí! -- También gritó. Frank volteó hacia otro lado enojado. -- No joda, Frank. Haz lo correcto. --Seguía mirándolo a los ojos, aunque Frank no lo hacía. -- ¡Díselo! --
Frank volteó hacia él.
-- ¿Sabes? No sé por qué los dos perdemos el tiempo en esto, si este no es tu problema.
-- Sí lo es-- Insistió-- ella es mi amiga, y tú también. Y si aparte de novia la vieras como amiga, se lo dirías. ¡Vamos! Tengo un mes diciéndote que le digas. --Frank hizo una pausa.
-- Siempre peleamos por lo mismo, todos los días. --Reflexionó.
-- Y es tu culpa, por no decir la verdad.
-- No vengas con lloriqueos.
-- Cierra la boca.
-- Bien. Al menos yo sí soy un hombre, y no un cobarde. Y sí amo a mi mujer.
-- ¿Cobarde...?-- Se sintió completamente ofendido, aunque no tanto por esa parte-- ¡Eres un imbécil!
-- ¡Eres una porquería, cobarde! ¡Ve las cosas claras! Jamia te está usando, hasta nos hizo pelear, y si eres tan bruto que no lo notas, al menos díselo a Ana. -- "Llamarme cobarde... culpar a Jamia por las peleas... ¡¡pero decir que Ana no es mi amiga y que no la amo!!..." Eso sí era el colmo para él.
-- Yo veo las cosas claras...-- se vengaba-- no como otros, que necesitaron una cirugía de infinitos dólares para que le quitaran los cuatro ojos.
[Silencio]
Debido al valor que tuvo Mikey al operarse, y la mejoría de su deficiente visión, aquello era un gran insulto.
-- Bien, -- Enfrentó Mikey herido-- vivo con ello, pero no vivo con una culpa grave encima que por cobardía no revelo.
Y con esta aclaración, se da la vuelta y se dirige a las escaleras. Al pisar el primer escalón, miró hacia arriba: Jamia había escuchado todo desde el balcón, con una sonrisa en la cara. La mira con frustración, y sigue subiendo escalón por escalón con la mirada en ellos. "Todo es su culpa... todo es su culpa..." repetía para sí en un tono tan bajo que era inaudible para todos. Jamia lo seguía con esa sonrisa, y cuando él iba a pasar a su lado, ella le guiña el ojo. Él le devuelve una mirada de negación. Es con ella con quién está enojado. Sigue el camino y al adentrarse en habitación cierra ésta con el seguro pasado.
Jamia alaba su propia sonrisa, pero luego, en un segundo, ya tenía un gesto completamente normal, y así bajó las escaleras para que Frank la viera. Frank miraba al suelo donde estaba parado Mikey, con tristeza y arrepentimiento. Estaba decidido a disculparse lo más pronto posible. Jamia, al verlo, puso le perfecto gesto de preocupación. Realmente parecía un gatito bueno.
-- ¡Frank! ¿Qué pasó? Te ves enojado.
-- Estoy bien.
-- ¿Seguro? Porque...
-- ¡Estoy bien!
Jamia se quedó callada.
-- Lo siento, es que... pelee con Mikey.
-- No... ¿En serio? -- Total sorpresa. -- ¿Por qué?
-- Por nada.
-- Vamos, Frank. Dime. Yo te conté el porqué terminé con mi novio-- "El cual no tuve" Pensó con orgullo.
-- Lo sé, y te lo pagaré en otra oportunidad. -- Jamia hizo una pausa. Se le escuchó un distinguido "jum".
--...está bien.
Lo abrazó refinadamente, como suele hacerlo.
-- Ya vengo. Voy a darte consejos. - Y subió las escaleras. Frank se extrañó, ¿cómo le puede ayudar a darme consejos subir a la planta alta? Por sus rápidos pasos se notaba que regresaría pronto. En realidad, sus pasos eran demasiado rápidos, y aún más excesivamente por el tipo de conservadores zapatos. A tal velocidad, siguió el rastro de donde había entrado Mikey. Para su sorpresa, estaba saliendo del baño, y la puerta estaba abierta; lo que quiere decir que podía verla dentro de su cuarto. Iba a ser toda una escena, excepto porque Jamia se escondió detrás del balcón fugazmente. Veía cada movimiento: Mikey entró al cuarto de Bob, y se puso unos audífonos conectados a un pequeño reproductor de música. Luego se recostó en el acolchado sofá.
-- Mikey, al menos pídeme permiso. - Dice el dueño del cuarto y de los audífonos.
-- No estoy de humor. Quiero romper algo. Déjame en paz.
Bob se quedó callado un momento, y luego responde:
-- Está bien, no te molesto. Sólo espero que podamos hablar de esto después, a ver si puedo ayudarte.
Mikey lo mira sin gesto, pero pensando en lo buen amigo que es. Creyó haber sonreído un poco, y cuando Bob voltea a seguir escribiendo unas notas para la batería, Mikey le sube el volumen al máximo a la música.
Así que Jamia, pretenciosa, vuelve con Frank.
-- Bueno, Frank, si pelearon por diferencias, recuerda que se parecen mucho, y él no tiene nada bueno que tú no tengas.
-- Mmm... pero hay un problema. Sinceramente quería disculparme porque insulté sus ojos, los cuales salieron con éxito de una operación y él estaba muy orgulloso. Siento haberle dicho eso.
-- Tranquilo, no es para tanto. Después de todo, tuvo problemas con ellos, ¿no? - Hubo una pausa-- Y ¿qué te dijo él?
--... cobarde. - Jamia abrió sus ojos como platos al escuchar esto.
-- ¿Qué? - Preguntó Frank con extrañeza.
-- Mikey...
-- ¿Por qué el drama?
-- Frank, te dijo cobarde. Es... bueno, si eres cobarde, eres...
-- Dilo.
-- Poco hombre, sin valor.
-- ¿Enserio?
-- Eso me temo. ¿Cuándo te he mentido?
Frank, por educación y para no dejar mal parada a su amiga, afirma con la cabeza como entendiendo lo que le dice, pero el realidad no cree que Mikey lo haya ofendido tanto.
-- Te quiero, Frank...-- Le dice mientras acaricia su mano. De inmediato Frank se acordó de su amada Ana y sus hermosas y suaves manos, a pesar de que las de Jamia, en vez de ser calientes, eran heladas.
-- Yo también-- Respondió, y no mentía.
Por petición de Riot Squad, como hoy Frank no debía escribir música, le recomendaron dormir al menos una hora más, porque siempre se desvelaba. Como le tiene confianza a Jamia, se acostó sobre la cama a desempeñarlo. Ella estaba sentada a un lado, aún no había soltado su mano. Él cierra los ojos, imagina el rostro de Ana... sus grandes ojos podrían contemplarlo todo día sin aburrirse, y decirle que lo ama una y otra vez. Él podría volar hasta otra galaxia sólo para verla sonreír, y hasta en su llanto se ve hermosa. Tan joven y madura, tan inocente y seductora. Y si no tuviera ese precioso cuerpo, o esa cara de ángel, la seguiría amando. Porque su forma de ser... las manos de Jamia cortaron la inspiración como un afilado cuchillo. Frank estaba tan hundido en su devoción por su, podría decirse, mujer; y las caricias que le daban las frías manos de Jamia fueron una gran punzada en el estómago. "No eran sus manos... no se sentían como sus manos... las de ella", sentía Frank al pensar en Ana. Ya él no podía volver a cerrar los ojos. Tan tenso y alerta de las frías manos que lo tocan, en cada movimiento él lo siente completamente. Comenzó por el antebrazo, subió hasta el hombro, luego su abdomen. Es definitivo que quiere a Jamia, pero esto es realmente incómodo, y mucho más si está acostado pensando en Ana. Cortésmente, detiene sus manos poniendo las suyas sobre las de ella. Desgraciadamente, se vio como si le tomara las manos. Ella sonreía, él estaba demasiado tenso. "God... ¿cómo puedo estar tan tenso si es mi amiga?" Sencillamente lo estaba. De repente sintió unas ganas de alejarla a cinco metros de distancia, o más. Quería alejarse... le dio una sensación extraña e insoportable. Al ver los atentos y delicadamente maquillados ojos de Jamia, abrió aún más los suyos. Pensaba en Ana, y únicamente en Ana, y Jamia aquí enfrente. Ella movió únicamente la cabeza, de un lado, concentrada en un sonido. Era la puerta de entrada abriéndose; seguro había llegado Ray; pero Frank no la escuchó porque está tan acostumbrado a ese sonido que no puede prestarle atención en una situación tan incómoda. Ella insistió, y volvió a comenzar el proceso con sus frías manos las acaricias al bello cuerpo de Frank.
-- Discúlpame, pero de veras no quiero que me acaricies. - Se armó de valor a decir. Sintió que el agua que lo ahogaba en lo más profundo del océano bajó muchísimo su nivel.
-- ¡¿Por qué?! Discúlpame tú, lo siento.
Lo soltó.
-- No, no. Es que estoy pensando en Ana.
-- Aaahhh.... Bueno, tranquilo, yo entiendo. "Tú estás con ella" -- Impuso la regla.
-- ¿Por qué lo dices así?
-- Lo siento de nuevo. Discúlpame... la estoy poniendo mucho. --Se sobreentendía que hablaba de cagarla.
-- Tenías tiempo sin hacerlo-- Frank rió. Obviamente había notado su nueva perfección. -- Dime, ¿por qué eres despectiva?
-- No soy despectiva, sólo estoy un poco mortificada de que pienses tanto en Ana... todo el tiempo. Como si ella te gobernara.
-- ¿¡Gobernarme!? JA, ¿cómo crees? - Sonrió.
-- Relájate-- Devolvió la sonrisa, una diferente.
-- Mjm. - Él sabía que no lo haría.
Ya había desaparecido esa terrible situación incómoda, y el deseo de irse lejos de ella. Ahora todo está bien, sus manos no lo tocan. Por fin, poco a poco, se fue quedando dormido. Cuando finalmente se rindió ante el sueño, Jamia bajó las escaleras. Toda la planta baja estaba totalmente vacía, así que se dirige a la cocina. Gira a la derecha y lo más que puede el botón girador de una de la hornilla del centro, y presiona el encendedor. El fuego se encendió a mil. Gira el botón girador de todas las hornillas vecinas, que una a una se iban encendiendo. Luego corre a la planta alta de nuevo, y como Brian y Gerard no están, sólo debe encargase de Ray rápidamente. El sonido llegaría primero, pues son verdaderas llamas, así que debe distraerle el oído. Como él estaba escuchando música, sólo debe cerrar la ventana sin que él lo sepa para que le entre menos ruido, de modo que Bob y Mikey sean los primeros en darse cuenta y correr a la planta baja, y así lo hicieron. Corrió al cuarto vacío de Bob, una vez que ésta quedó vacía por los dos preocupados hombres que bajaron las escaleras. Tomó los audífonos con los que Mikey estaba escuchando música, que eran de Bob, y los rompió. Luego corre a la habitación de Frank, y se acomodó para estar en perfecto estado en el espejo. Escuchó un par de gritos varoniles. Ray por fin escuchó bien y bajó las escaleras corriendo. Frank se despertó de golpe.
-- Oh, God! ¿Qué pasa? --Pregunta exaltado. -- ¿Huele a humo? ¡Llamas!
-- ¿Qué? ¡Oh, cielos! ¡Tienes razón! - Le responde ella, fingiendo que había velado su sueño-- Vamos a bajar.
Toma su mano y corren los dos a la planta baja: ya estaban todos, Ray, Mikey y Bob. Se acercaban por donde haya menos fuego, pues éste era grande, pero no había consumido bienes materiales aún. Ray le tira un balde de agua a la hornilla del centro, dejando momentáneamente sin fuego el área fuera del horno. Bob aprovechó el momento y apagó las descontroladas hornillas de los lados. El resto del fuego lo apagaron entre todos, sin mucho esfuerzo, pero con mucho agite.
-- Gracias a Dios no se incendiaron las cosas...-- Se calmaba un poco Ray. - Pero ¿qué demonios...?
-- (Frank) ¡¿Cómo se prendió la cocina?!
-- (Bob) ¡No lo sé!
-- (Mikey) Oh Dios... qué susto.
-- (Frank) ¿Pero está todo bien?
-- (Bob) Sí, sí... esta mierda me pegó un susto....
-- (Mikey) Pero no gracias a ti. -- Se dirigía a Frank.
-- (Frank) Estaba dormido, idiota.
-- Eres un imbécil.
-- Mira quién habla.
-- Ese no es tu problema.
-- A diferencia de Ana.
-- (Ray) Ya basta. ¿Qué les pasa? Es sólo fuego, no hay culpables. - Él odiaría pensar que Jamia lo hizo, se sentiría horrible, ya que estaría culpando a alguien de semejante barbaridad, y a pesar de todo, ella se ha comportado muy educadamente. Mejor pensar que nadie tuvo la culpa.
-- (Mikey) Mejor pregúntale al inmaduro.
-- O al cuatro ojos-- Respondió Frank.
-- Pero no peleen, -- Les callaba Bob-- mejor arréglenlo.
-- ¿Cómo resolver las cosas si por ahora ambos estamos irracionales?-- Analizaba Mikey.
Jamia intervino, lo cual, por primera vez, no fue educado; porque ella no es nadie para hacerlo.
-- Chicos, no peleen. Es malo. Y Bob, es mejor ayudarlos que decirles que lo arreglen. Eso no ayuda.
-- Pues tú no estás haciendo mucho-- "Si fueras hombre te habría dicho ¡cállate y jódete! Y aparte te habría sacado que estás en mi casa, donde no te quiero" Pensó Bob. A él le enseñaron a respetar a las damas y a los mayores.
-- Tienes razón, lo siento, debí decir otra cosa. --Se disculpa Jamia.
-- No debiste decir nada. -- Le aclara Ray. No por antipatía, sino por enseñanza. Es un asunto en el que ella mejor no dice nada.
-- (Frank) No se metan con Jamia, que ella no tiene que ver en esto.
-- (Bob) Precisamente. No tiene porqué meterse si no quiere que se metan con ella.
-- Cállate, bobo. --Le respondió Frank.
-- Retráctate. La primera vez que me dijiste bobo no lo hacías por mal. Lo hacías porque Ana te lo enseñó. --Para Bob, esa palabra tenía un valor sentimental.
-- BO-BO. --Le separó en sílabas, como si estuviera hablando con un retardado mental.
Mikey se lanzó contra Frank, en defensa de Bob, pero él mismo fue quien lo detuvo con sus brazos.
-- Gracias, Mikey. Pero tranquilo. --Lo sostenía con fuerza. Mikey de veras quería apalear a Frank.
-- ¡Lo golpearía sólo para reaccione! ¡Él no es así!-- Gritó mirando a Frank. -- Suéltame. --Ordenó a Bob. Se calmó. Éste, ofendido, lo suelta y sube las escaleras.
Ray está demasiado sorprendido. Pensó que ya había mucha rabia como para haberles de ello. Mejor dejar que las cosas cesen. Mikey se acomoda la franela de mala gana, por el desorden que hizo de ella cuando fue detenido por Bob, y se va camino escaleras arriba.
-- ¡No se enojen...!-- Exclama Jamia en tono feliz y sonriente. Mikey la ignora pacientemente, aunque por dentro sentía un deseo de ahorcarla. En el camino escaleras arriba piensa en que aún no cambia de opinión: no está enojado con Frank, sino con Jamia. Iba a entrar de nuevo al cuarto de Bob, cuando lo ve a él sosteniendo en sus manos con dolor sus preciados y ahora rotos audífonos.
MCR 'TIL DEATH...............................By: wayrocks