mcrgirl... siempre te confundes y firmas como si fueras yo xD... Adoro tus coments. Son tan enérgicos... y tan fieles.
Capítulo 23.-
Sábado, 6:00pm. Día de la fiesta.
Frank terminaba de arreglarse el traje, cuando Gerard se dirigía a él desde su cuarto. Al verle acomodarse la corbata, le pregunta algo nervioso:
-- Amigo... habrá mucho alcohol?
-- Ay Gerard... lo siento mucho, supongo que sí habrá un poco.
-- Oh, no...-- Se resignaba.
-- Pero te prometo que habrá mucha Soda Light.
-- Eso espero. Frank, ¿realmente conoces el sitio? --Le hacía conciencia persuadiéndolo -- ¿Cómo sabes que no habrá droga?
-- En la fiesta que vimos Ana y yo, no se veía droga en ninguna parte.
-- Revisaste el barman?
-- Emm... no.
-- Coño...
-- Relájate, no pasará nada.
-- Quisiera confiar en ti, en serio, pero no sé. Yo soy adicto. Realmente me da miedo. Quisiera quedarme en casa.
-- No. Ve, y cuídate de las bebidas. Sólo toma Soda Light. Gerard, es muy importante para mí que vayas.
-- Y por qué?
-- Ya lo verás, amigo. Vamos. --Su gesto y tono de voz demostraban lo importante que era para él.
-- Quiero quedarme.
-- Por favor.
--... Está bien. Pero si termino malo, será tu culpa.
-- Estoy consiente.
Los minutos, al llegar a marcar las siete en punto, los chicos llegaron a explorar el sitio, a treinta minutos antes de la fiesta. Todo se veía muy bien, hacen un gran trabajo como organizadores de fiestas. Unas horas después, llegaron todos los invitados, y como es de esperarse, todas las cámaras. Frank mantenía la boca abierta cuando miraba a Ana entrando al sitio buscándolo con la vista, realmente hermosa. La parte delantera de sus labios no se tocaban, logrando mantener su boca abierta. No sabe qué es mayor: lo hermosa que se ve, o las ganas de besarla. Pero en vez de ir a ella para besarla, cuando por fin reacciona, lo que hace es huir para que ella no lo pueda ver.
Luego de un rato de fiesta, Frank esperó que los invitados se sentaran para hacer un brindis. Aún no se deja encontrar por Ana. Las cámaras se preparaban para filmar. A su debido momento, con una fina copa de Champaña en mano, comienza:
-- Quiero aprovechar esta fiesta con mis amigos y todo el mundo, con quienes la conocen y quienes no... para hacer un brindis por mi único amor y la chica más especial para mí, que por cierto es la más hermosa, joven y madura. Te amo, Ana.
Ana se quedó sentada en la silla con las piernas bien juntas, con lágrimas en los ojos sostenidas sin recorrer sus mejillas. Frank, al bajarse de la pequeña tarima, va hacia ella.
-- Eso... Estuvo... --Snif. Ana quería decirle unas palabras adecuadas, pero su cuerpo bajo efecto de sentimientos, no se lo permitía.
-- No llores...-- Le consuela.
-- Gracias.
-- Por qué?
-- Por ser como eres. -- Se miran detenidamente. El dedo índice de Frank le acaricia una mejilla delicadamente, y al terminar, son sus ojos quienes se cierran para dar paso a un beso con contenido cariño.
Sus amigos conversan con sus copas en mano, y la noche se pone más agradable mientras se hace más tarde. Gerard poco a poco va tomándole confianza al sitio.
-- Ya vi porqué tenía que venir. Lo que hiciste por Ana en el brindis estuvo muy lindo, y te lo dice un hombre. -- Le anuncia al anfitrión.
-- Gracias, Gee. Cómo estás?
-- Cómodo. Ya me agrada el sitio. Aunque, por si acaso, siempre le pido al mismo barman.
-- Qué listo.
-- Bueno, allá hay unos amigos de New York. Voy a atenderlos.
-- Está bien. Yo voy a ver a mi familia de Bellville, con mi novia para que la conozcan un poco mejor.
-- Creí que tus padres conocían a Ana.
-- No tan a fondo. Le agradará a mi abuelo, mamá va a adorarla y papá no lo pensará mucho antes de aceptarla.
-- ¡Conoces bien a tu familia!
(...)
A cierta hora prudente para los invitados, se iban retirando poco a poco.
-- Otra Sod...-- Antes de terminar de pedir su orden, vio al nuevo barman. Definitivamente no era el mismo que lo había atendido todo este tiempo -- disculpe, y el otro barman?
-- Está de descanso. Ahora es mi turno.
--Y usted, ¿en qué momento llegó? ¿Y dónde está el otro barman? --Exigía explicaciones. A pesar de las preguntas, el barman se mostraba tranquilo y sin nervios ni angustia alguna, y su amabilidad era considerable. Gerard sintió que fue un poco grosero.
-- Ya le dije, se fue. Ahora yo cuido el puesto. ¿Qué estaba pidiendo?
-- Nada... -- Se iba.
-- No, espere. Yo lo puedo atender. No sea desconfiado, este sitio es seguro. -- Gee lo mira con ojos recelosos.
-- Una Soda Light. -- Tomó el pequeño riesgo. El barman se dio la vuelta, y comenzó a servirla. Los ojos notablemente recelosos se fijaron en que había tomado un vaso, y vertido el líquido en él.
-- Tenga su Soda Light, disfrútela. -- Se comporta extremadamente amable. Es más formal que el otro barman, pero no aparentaba tanta inocencia como aquel señor.
-- Disculpe, la quiero directo de la lata, no en vaso.
-- Ya la serví. No se preocupe, es exactamente lo mismo.
-- Dije que la quiero de la lata. --Le repitió insistentemente.
-- No se me permite servir más de la cuenta.
-- Ni a mí...
-- Señor, mil disculpas por mi error, la próxima vez le daré directamente la lata. Me disculpo de nuevo.
Gerard se retiró, algo absorto, y se dirige a una de las mesas de los bocadillos con vaso en mano. En el camino, Mikey nota en su mirada los pensamientos preocupantes que recorren su mente. Así que, cuando le pasa por un lado, pone su mano sobre su hombro. Gerard, al voltear, escucha a su hermano demostrar lo bien que lo conoce:
-- Qué pasó? -- Mikey intentó averiguar.
-- El tipo del bar. No es el mismo.
-- Ay, no seas paranoico, seguro que cambiaron de turno.
-- Supongo.
-- Bueno, nos vemos más tarde. Voy a conversar con los padres de Alicia.
-- Que te vaya bien.
-- Igual.
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El Barman, hablando para sí mismo, le dedica a Gerard las palabras "Pero no es seguro si no trabajas aquí".
A sus pies, se veía el cuerpo inconsciente del barman de Gerard.
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Unas últimas comidas y brindis, acercan la hora de retirarse de la fiesta. Llega el momento del desenlace, y todos regresan a sus moradas. Ha acabado la fiesta.
Gerard estaba como loco. Mareado y un poco tembloroso. Sus reacciones eran rápidas y un poco aceleradas. Ana lo vio sentado en la mesa de bocadillos. --¿Qué haces ahí montado?. -- Pensó.
-- (Frank) Me voy a dormir, cariño. Vienes?
-- (Ana) Ahora voy.- Le dedicó una tierna sonrisa.
-- (Ray) Yo también.
-- (Bob) Si, yo también colgué la toalla.
-- (Ana) Que duerman muy bien! Y sueñen con Iron Maiden. (Risas) Y recuerden que ustedes son lo máximo.
-- (Mikey) Hasta mañana chicos! Voy a comer un poco más.
-- Igual para los dos!
Los únicos aún despiertos, eran Mikey; que comía panecillos de una mesa; y Ana, que intentaba tranquilizar a Gerard; que por lo menos no tenía señales de estar grave.
-- (Mikey) Tienes un vestido muy lindo.
-- (Bob desde el cuarto) No le creas!! Te está viendo el escote!!
-- Bob!!
-- Gracias, Mikey. Te ves muy guapo en ése traje.
-- Gracias. Bueno, -- Continuaba metiendo la última fresa en la fuente de chocolate-- ya terminé. Me voy a dormir. --Se llevó la fresa a la boca-- Hasta mañana.
-- Hasta mañana. Que duermas muy bien.
-- Igualmente. Que descanses.
Mikey se va. Ana agarrando a Gerard por los brazos para que no se caiga de la mesa, ve la hora en el reloj de la sala de baile, donde había bailado una hermosa y elegante pieza con Frank.
-- Gerard, es tiempo de irse a dormir.
-- Si...-- Su mirada era pretenciosa.
-- Ven a acá, te llevaré al cuarto.
-- Está bien.
[Les recomiendo que desde ahora, no escuchen música mientras leen.]
Lo acompañó al último cuarto que quedaba desocupado. Lo recuesta, y cuando cubre su pecho con la cobija, él se acerca y frota suavemente sus labios con los de ella.
-- ¡Gerard! -- Se separa rápidamente de él -- ¡¿Qué haces?!
-- Vamos, sabes que me deseas.
-- ¡¿Qué cosas dices?!
-- Vamos... --Se levanta.
-- Aléjate. Sabes que te amo como amigo, pero nada más que eso.
-- Ven.
-- No.
-- No seas tonta.
-- Amo a Frank, y es tu amigo. ¿Qué es lo que pasa contigo?
-- Lo sé, sé que das la vida por él, pero, -- Sonaba muy seductor y tentador, pero ligeramente tiznado -- vamos...
-- Gerard, entra en razón. ¿En qué demonios estás pensando? Qué fue lo último que bebiste?
-- Soda Light de un tipo raro. -- Ana se sorprendió de la inmediata respuesta y buena memoria.
-- Un tipo raro? -- Salió de la habitación al bar. Caminaba aliviada de no seguir al lado de Gerard, pero no quería dejarlo solo. Ya se había ido el incógnito barman, y el motor de su auto a unos metros se escuchaba acelerar. Ella rápidamente sale, y distingue al tipo. Lo más apresurado que pudo, con su pluma negra, se anota en la palma de la mano la placa del carro. Al terminar, se devuelve al cuarto de Gerard, y se detiene en la puerta para no acercarse a su narcotizado amigo.
-- Lo siento Gee, en serio lo siento, pero es por tu bien -- Se disculpa antes de cerrar la puerta y pasar el seguro frontal.
-- Qué haces? -- A pesar de la duda, no parecía preocupado.
-- No te preocupes, estaré contigo hasta la mañana.
-- Falta mucho para eso. Me siento fuerte, me siento muy fuerte y grande. -- La redundancia y el escaso vocabulario señalaba claramente que estaba bajo efecto de algo.
-- Sea lo que sea que te tomaste, te hace sentir así. No te lo creas Gerard. Eres una buena persona, fuerte, talentosa... pero eres un humano, y estás igual que todos los días. --Lo trataba con mucha más tranquilidad y valentía que muchas personas habrían tenido.
-- Y todos los días haría esto?. -- Intentaba romper la cerradura sin hacer mucho ruido.
-- Qué haces?
-- Nada, sólo espera.
-- Gerard...-- Intenta examinar el sonido.
-- Listo. --Abrió la puerta de par en par. Cayó el fuerte seguro que había roto. Sólo un martillo habría podido con tanta dureza.
-- Oh Dios. Gerard, vuelve a allá adentro. -- Le ordena con su pulso subiendo de nivel.
-- No soy un animal para entrar a la jaula. Bueno, puedo serlo, si quieres... --Estaba demasiado cerca de ella. Ana no hace movimientos bruscos para que Gerard no sepa sus intenciones de correr.
-- No, no... Reacciona, Gee. Vete a dormir.
-- No quiero dormir. -- Ella estaba muy tensa con sus pies queriendo emprender carrera, y el miedo aumenta cuando él acaricia su rostro, su cuello, y baja lo suficiente como para tocar un seno, y si ella no se aleja lo habría logrado. Al momento más debido conforme a la situación, Ana empezó a marchar rapidísimo, pero Gerard instantes después estira su brazo y con su mano la toma del brazo con mucha fuerza.
-- Ves? Soy fuerte. -- Le asegura. -- Ahora deja de resistirte.
-- No, no. Suéltame, por favor. -- Hace sus mayores esfuerzos por destrabársele con violentas estremecimientos. Gerard no parece hacer mucho esfuerzo para mantenerla enganchada, y su fuerza es tal que el rojizo y lastimado brazo no puede soltarse.
-- No te soltaré. --Le certifica empezando a enojarse por la intransigencia de Ana.
-- Suéltame. -- Se resistía como podía. -- ¡¡¡Suéltame!!!
-- ¿¡Cómo quieres que te suelte!? ¡¡Un hombre tiene sus necesidades!!
-- ¡No te pongas violento, por favor! ¡¡Suéltame!!
-- ¡No!. -- Subió la falda de su vestido.
-- ¡¡Gerard!!. -- Él ignoraba sus súplicas, y aunque ella huía como podía, él era más fuerte.
-- Por favor!! Por favor, te lo ruego!! No lo hagas!!.
Gerard, sin nada de razonamiento, y sin saber qué hace, la desnudó totalmente desde la cadera para abajo, y bajó las tiras en sus hombros. Ella se acomodaba la ropa como podía, y lograba cubrirse un poco, pero Gerard era increíblemente fuerte. Él se las arregló para sujetarla con una mano, y desabrochar su pantalón con la otra.
-- ¡¡¡Gerard!!! -- Era definitivamente un grito horrible.
-- Oye, es cierto. Eres hermosísima. Tal-y-como-eres. -- Le informaba. Miraba su todo su semidesnudo cuerpo. Ella, no dejaba de resistirse. Cubría su cuerpo y se sacudía con violencia excesiva, pero, para Gerard, era como si todo lo que pudiera hacer era inútil.
Entonces la tumbó la suelo, y puso ambos brazos sobre sus hombros, y sus piernas flexionadas sobre las de ella; dejándola inmóvil. Era el momento perfecto. Ana no podía ni sacudirse. A continuación, Gerard, con el movimiento justo, estaba listo para llevar a cabo el quebrantamiento.
MCR 'TIL DEATH..........xoxo: wayrocks