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FIC Capítulo 53

por wayrocks
martes, 16 de diciembre del 2008 a las 21:59
guardado en

Capítulo 54.-

Ana despertó en la ya brillante habitación debido a los escasos rayos de sol que lograban entrar. Estaba segura de que no había dormido mucho. Aún así, estaba celestialmente cómoda. Se sobresaltó al visualizarse desde otro punto de vista. Allí, envuelta en los brazos de Frank, acostada boca abajo casi encima de él. Es un completo desespero saber que él sigue aquí, con ella; pero su rostro ceñido al pecho de él no demostró esta maravilla. Sólo se unió aún más a su cuerpo, con muchas ganas de besarlo. Pero piensa que, por Dios, es su última vez. No debe quedarse con deseos abrumándola. Gira su cabeza, y le da un beso a ese bellísimo pecho de hombre. Lo abraza de nuevo, porque lo necesitaba.

Frank la tomó fuertemente, sintiéndose feliz de estar con ella. Cada detalle de ella lo podía sentir en su piel, algo completamente paradisíaco. Siguen juntos... eso es algo maravilloso.

Todo en esta cama era tan pulcro y perfecto que las ropas tiradas en la alfombra se quedaban cortas. No parecían dos personas, sino una sola preciosa unión.

Frank estiró su brazo derecho, y con él empieza a acariciar la espalda y brazos de ella. Cada delicado y suave movimiento cautivaba todos los sentidos de Ana. Seguía tan adherida a él como los pétalos uno con otro de las rosas espectadoras de todo. El cielo está profuso dentro de la cobija que les cubría del mundo exterior, donde aguardaban dos cuerpos ceñidos tal y como vinieron al mundo.

-- Quisiera quedarme justo como estamos en este momento por siempre. -- Confesó Frank. Ana quedó muy ilusionada, pero consciente de la triste verdad. -- Sólo quiero estar contigo. -- Deseó, aún acariciándola.

Un tenue silencio se propagó. Ana lo abrazó de nuevo, muy fuertemente.

-- Siento tu corazón muy cerca del mío. --Expresó ella, con el rostro adherido a su pecho, al igual que todo su cuerpo hasta el abdomen. -- No sabes cuánto quisiera que fuera así por el resto de mi vida.

Frank llevó su caricia hasta su rostro. Se quedó allí, deseando con todas sus fuerzas que pudiera quedarse por siempre perdido en este momento. Ana aún tenía sus ojos cerrados, despierta sólo para sentir el olor de Frank, su respiración, sus caricias, su voz. Las palabras que se habían dedicado fueron suficientes para hacerle sentir que no debe dormir. Sentiría que lo pierde. Frank supo que había abierto los ojos por la caricia que le dieron sus pestañas al moverse. Más no supo que los había abierto dilatados, un poco asustada.

-- Cierra los ojos. -- Pidió Frank.

-- No. -- Negó ella.

-- ¿Por qué?

Hubo otro silencio de análisis.

-- Porque te pierdo. -- Admitió resignadamente.

Parece que cada palabra alberga un silencio. La ternura invadió a Frank, quien entendió claramente a lo que se refería. Las caricias que brindaban sus dedos se volvieron aún más suaves.

-- Prefiero sufrir de esta manera tan cruel por no tenerte más a nunca haberte conocido. -- Admitió firme, pero un poco apenado.

-- ¿En serio?

-- Totalmente. -- Estaba decidido. -- Todos los momentos pasé contigo... y éste, son un tesoro para mí.

Ana suspiró. ¿Por qué unas palabras tan hermosas no pueden hacerse realidad? Finalmente empezaba a sentir desprecio por Jamia. Es culpable por acabar con una relación tan bella, claro, al igual que Frank. Un nudo en la garganta la llevó a la desolación, así que subió la cabeza para besar a Frank en los labios. La conexión en aquel beso fue cortada por Frank, para él subir la cabeza, y pensar en voz alta mirando al techo. Inspiraba mucho fervor y misticismo.

-- Dios, si existes, es terrible que me la quites así. Realmente terrible. Pero... gracias. Gracias por darme este momento. Jamás lo olvidaré.

Ana se llenó de conmoción. De todas maneras, no iba a llorar, porque aún está con él.

Frank volvió a bajar la cabeza, y vio lo perdida que está ella en sus pensamientos.

-- Aún estamos juntos. --Glorificó él. Lo último que quería era entristecerla.

Están muy conectados. Volvieron a un estado sereno y apacible. La dulzura que sienten es muy grata al plácido momento. Ana hacía un esfuerzo por seguir con los ojos abiertos, por seguir despierta, por no perderlo. Pero las divinas caricias de Frank la embelesaban cada vez más. No quiere hacerlo, peleó contra el sueño, pero aún así se quedó dormida.

Al despertar por segunda vez, seguía desnuda sobre un suave material. De inmediato abrió los ojos, sobresaltada y asustada, sin poder sentir el divino calor de Frank. Quedó destrozada al saber que lo que está debajo de ella son sólo blancas, abundantes y arrugadas sábanas.

Frank estaba en plena autopista, transitando a una velocidad excesivamente alta. Ya no vestía su rutilante chaqueta.

Intentaba conducir a la velocidad más alta permitida por la ley de tránsito, para concentrarse en hacerlo bien, y no en las lágrimas que se escapan de sus ojos.

Fue terrible abandonarla así, sabiendo que despertaría de una forma espantosa y radical del edén al abismo. Pero piensa que no debería preocuparse tanto por eso, que no debería llorar, porque su noche fue la cosa más hermosa que pudieron haber construido. Algo que, como su promesa, definitivamente jamás olvidaría. Pero no puede evitar sentirse tan culpable. Al menos puede regocijarse por esa majestuosa forma de despedirse.

Llegó a su casa quince minutos antes de lo que acostumbraba. No se sorprendió por la exuberante rapidez con la que rebasó su hábito. Sería la última vez que iría del apartamento de Ana a su casa.

Detuvo el auto, pero no lo apagó. Inhaló profundamente, con el fin de sentirse mejor y no llorar más, pero sólo tuvo éxito en la segunda. Esperó un poco para respirar con calma, y luego se bajó del auto.

Fue hasta la puerta de entrada sin cerrar la puerta del carro, metió su mano en el bolsillo trasero de su pantalón, y sacó un llavero que sostenía dos llaves. Abrió la cerradura con una de ellas, pasó adentro, y volvió a cerrarla. Caminó directo hacia el garaje. Fue hasta el portón, y lo abrió con la otra llave. Salió de nuevo al exterior de la casa, con pasos lentos, hasta llegar a su carro, que aún lo esperaba encendido y abierto. Se ensambló en el asiento, y lo condujo al interior del garaje.

Había utilizado el método largo. Bien pudo sólo hacerlo automáticamente, presionando el botón del pequeño control que controla el garaje, pero mientras más distracciones tuviese, mejor era para él.

Al adentrarse en la casa, prosiguió a reunir a cada uno de los hombres dentro de ella. Los citó en la sala, para que por lo menos estuvieran cómodos. Cada uno fue frustrado a la sala, sabiendo por la manera de comportarse de Frank que se trataba de algo serio. Tenían preocupación, pero fingían indiferencia porque seguían enojados con el convocante.

-- Los reuní porque debo decirles algo. Algo que sólo Mikey sabe. -- Introdujo.

Todos esperaban con ansias y angustia la noticia, pero sabían disimular. Mikey sabía lo que venía, por lo cual se cruzó de brazos.

-- ¿Qué pasó con tu chaqueta? -- Preguntó Ray con extrañeza.

-- Jamia está embarazada. -- Informó Frank inminentemente.

Él no esperaba la pregunta de Ray, y como ya había revelado los hechos, la ignoró.

Todos menos Mikey abrieron los ojos de par en par. Los que tenían los brazos cruzados, los abrieron. Nadie se lo esperaba en lo absoluto. Era lo último que habían podido pensar.

Frank respetó el lapso de tiempo que ellos necesitaban para asimilarlo.

Ese silencio fue roto a su tiempo.

-- Por lo tanto voy a casarme con ella. -- Persistió con seguridad y resignación.

La manera en la que brinda esta información hace notar cómo él afronta las consecuencias, cómo renuncia a lo que quiere, cómo se entrega a una responsabilidad.

-- Necesito que estén al tanto. Ustedes deben ir a la boda... y deben apoyarme. Me disculpo por todas las rabias que les he hecho pasar, y por disculparme justo cuando necesito de su ayuda. No tienen que disculparse conmigo, ni contentarse, pero sí deben saberlo. ¿Cuento con ustedes?

Hizo la pregunta dispuesto a aceptar cualquier respuesta. Ellos se quedaron callados, pasmados. Pero por fin, retirando su orgullo, se unen.

-- Claro que sí, idiota. ¿Qué pregunta es ésa? -- Inicia Bob.

-- Sí. -- Se acopla Ray.

-- (Mikey) Por supuesto.

-- Sí. -- Afirma Gerard posteriormente.

Ana no quería levantarse de la cama. Frank la había abandonado por primera y última vez. Lo único que la obligó a hacerlo, fue el celular que sonó desde la cocina.

-- Voy a despedazar ese maldito aparato. -- Aseguró para sí misma.

Volteó la almohada mojada de su llanto tan doloroso, y descubrió inesperadamente debajo de ésta una pequeña nota. La tomó, y leyó las letras escritas con la misma tinta color plateado de la carta. Dos palabras finales de la relación estaban escritas. "Te amo".

-- Y yo a ti. -- Le contestó suspirando.

Arrojó la nota a la papelera a su lado. Inmediata a la papelera, estaba la mesa de noche. Por esto se dio cuenta de que en ésta aún estaban las dos rosas, acompañadas de una conmovedora especie de pedestal.

Las dos rosas entrelazadas estaban en el centro, el llavero de Leathermouth en frente, y todo encima de la chaqueta de cuero de Frank. Todo perfectamente acomodado, parecido a un altar.

Se quedó suspendida por la ternura del momento, del detalle de Frank. Lisonjeada pero entristecida, se puso de pie, sin querer dejar de admirar lo que le dejó Frank. Abrió la segunda gaveta de la mesa de noche, tomó lo necesario, y después fue al armario. Salió de la habitación completamente vestida, excepto por los zapatos, y se dirigió a la cocina. Ya se había caído la llamada, pero quiso averiguar quién la llamaba. No reconoció el número, así que lo llamó, porque podría tratarse de un asesor de imagen. Estaba decidida a trabajar, para no tener tiempo de recordar su noche.

-- ¿Hola?

-- ¿Ana Black?

-- Así es. ¿Con quién hablo?

-- Soy Thomas Johnson, el asesor de imagen de la banda Rammstein en Estados Unidos. Necesito tener una entrevista con usted. ¿La veo a las tres en el Hard Rock Cafe?

-- Seguro. -- Colgó el teléfono.

En este momento, no le importó ser grosera con el asesor, ni el hecho de que podría trabajar con una excelente banda de Alemania mientras estuvieran aquí. Estaba mal por otro asunto. Se devolvió a su habitación, y se ensambló en la cama a soñar un poco más.

No pudo volver a dormir, pero sí descansó lo suficiente; al menos físicamente. Se levantó a la una y media, para comenzar a arreglarse de mala gana.

Al llegar al Hard Rock Cafe le hicieron ciertas preguntas y pruebas, como siempre lo hacen para una conferencia de trabajo. Sum 41 había recomendado sus mejores maquillistas en Estados Unidos a algunos artistas extranjeros, como ellos, que son de Canadá, y esa es la razón por la cual el equipo Rammstein se interesó. Finalmente Ana apreció que se trataba de una banda europea que incluso le gusta, y trabajar para ella mientras estuviera en el país sería lo máximo. Hizo su mejor esfuerzo con el asesor de imagen, y fue contratada por un mes. Excelente noticia, le agradó mucho, pero no le quitó el decaimiento.

Al salir del Hard Rock Cafe, fueron directamente al hotel donde se hospedaban los integrantes de Rammstein, para conocer a sus colegas trabajadores; pero a ella le importaba más conocer a los de Rammstein. Conoció a esos maquillistas, managers y fotógrafos-- uno europeo--, y, a pesar de que incumpliría con algunas reglas, quiso conocer a Rammstein. Se comunicaron de forma agradable e indirecta, con gestos, movimientos y risas, porque una gringa y unos alemanes no se iban a entender por ningún otro medio.

-- Adiós. -- Se despidió Ana aún sabiendo que no le entenderían, y fue con los demás trabajadores.

Le pautaron los días y horarios de trabajo a cada empleado, y luego los dejaron irse a sus casas hasta su primer día de trabajo con Rammstein.

Veintisiete días transcurrieron.

Ana iba todas las tardes a las entrevistas, sesiones de fotos, algunos conciertos y ruedas de prensa de la banda.

Frank iba a la iglesia por fechas y decoraciones, probando arreglos, cuadrando invitados para su boda.

Al finalizar ese tiempo, a Frank le esperaban dos meses de preparación para su matrimonio con Jamia, y a Ana una oferta difícil de rechazar.

MCR 'TIL DEATH.........................................................By: wayrocks

FIC Capítulo 52

por wayrocks
lunes, 15 de diciembre del 2008 a las 22:34
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 Capítulo 52.-

Así que fue al baño a darse una buena ducha, y seguidamente fue a su habitación. Se arregló lo más apuesto que podía resplandecer. Deslumbraría a cualquiera.

Sacó las dos rosas de la pequeña maseta, y las llevó consigo hasta la cama. Tomó un pliego negro que había guardado desde hace tiempo en la gaveta de la mesa de noche, y un bolígrafo de tinta plateada; para escribir una pequeña carta.

Sentado en su cama, empezó a redactar apoyándose de un libro. Al terminar de trazar las palabras, retiró el libro, y se levantó de la cama. Buscó en el armario la parte de los tejidos finos de regalos, y tomó el más apropiado; papel de seda. Envolvió el papel manuscrito en el retazo de resma, y lo metió en el bolsillo de su flamante chaqueta de cuero. Era marrón oscuro, de un cuero que despedía un olor más a su dueño. Tenía un carácter de actitud, masculino, roquero pero discreto; que conquistaría a cualquier mujer como Ana.

Con las rosas en mano, bajó las escaleras directamente en dirección al garaje.

En el recorrido ignoró totalmente las miradas de todos en la casa, que se clavaron en él debido a ese aire tan seguro que tenía, acompañado de lo guapo que se veía y lo bien que olía. Con la frente en alto, lucía decidido, serio y varonil. Esto hacía explotar interiormente a Jamia. Su intrínseca rabia se debía a la clara visita que le haría a otra mujer.

En el garaje, Frank abrió el portón automáticamente, con el botón del pequeño control que tenía en el bolsillo delantero del pantalón. Se dirigió a su auto, y abrió puerta del conductor con un firme movimiento de su muñeca. Delicadamente posó las rosas en el portavasos. Se ensambló en el asiento, y se pasó el cinturón de seguridad. Cerró la puerta, y posteriormente insertó la llave en el pestillo. La giró, encendiendo el vehículo; y lo condujo hasta el exterior de la casa. Volvió a cerrar el portón con el pequeño control, y se fue camino al apartamento de Ana.

El camino no se le hizo largo, porque aunque sus ojos estaban cabales en la autopista, su mente estaba plenamente en Ana. Puso empeño por no sentirse ansioso por finalizar de recorrer la vía.

Al llegar, estacionó en frente del pórtico, y tomó las rosas del portavasos. Se quitó el cinturón de seguridad, y abrió la puerta. Con pasos tan confiados y plenos, se dirigió a las anchas escaleras. No asió ninguna baranda cuando pasó entre ellas camino a la puerta.

Unió su oreja a la puerta. Escuchó la nevera abrirse. Era el momento oportuno.

Sacó su llavero de Leathermouth del bolsillo inferior de su lúcida chaqueta, y abrió la puerta en completo silencio. Entró lentamente con pasos sin ruido alguno. Fue a la habitación desapercibida y rápidamente.

Una vez allí, que a pesar de estar inadvertido no estaba nervioso en lo absoluto, colocó las dos rosas sobre la cama. Fugazmente pareció desaparecer al salir.

Ana viene de la cocina con un pequeño libro en sus manos. Al ver las rosas sobre su cama, se extrañó mucho, e incluso se asustó. ¿Quién está aquí?

Se fijó mejor en las flores. Las reconoció con mucho desconcierto y efusión. Se sentó en la cama, y puso en el suelo alfombrado el libro. Levantó los capullos en sus manos, y los empezó a estudiar para comprobar si realmente ésos eran su lazo con Frank. En su centro, aún se lograba ver un poco de sangre. A pesar de la extrañeza tan grande, quiso ceñirlas a su pecho, como abrazándolas, sus queridas rosas. Se siente un poco ridícula por haber extrañado a un objeto inanimado, pero eso no importaba, después de todo, ella creía que la había perdido.

Luego, decidida, voltea impulsivamente a la puerta de la habitación para sorprender a quien estuviera ahí. Allí estaba Frank, luciendo guapísimo, y en su gesto se podía ver su sinceridad. Sus ojos estaban casi entrecerrados, pero sin nada de intimidación, sino más bien completa e inocente entrega.

Ambos se quedan aparentemente serenos, mirándose detenidamente. Los ojos de Ana siguieron el gesto de Frank, abriéndose inocentemente.

Con el corazón latiendo fulminantemente, Ana se levantó de la cama predispuesta a la puerta de la habitación, suficientemente cerca como para tirar de ella, cerrándola justo frente a Frank. Fue una decisión intachable, pero a ella misma le pareció cruel. No le gustó hacerlo.

Luego se devolvió a la cama, con sus rosas. Se sentó en esta, mientras sus cejas se contraían de tristeza.

-- ¿Por qué me haces esto? --Habló para sí, gimiendo, con las rosas en las manos. Era lógico que se refería a Frank.

Se quedó inmóvil para esperar el sonido de la puerta de entrada cerrándose. Una vez que fue así, con certeza de que Frank se había ido, se levantó de la cama para abrir la puerta del cuarto, y así comprobar que la puerta de entrada estuviera cerrada. Al hacerlo, se devolvió a la cama. Juntó los pétalos de ambas rosas tomándolas del tallo, como si estuviera jugando con ellos.

Subió la mirada a la puerta abierta del cuarto, con mirada ausente. Ignoró las rosas en sus manos, y aún con vista al resto del apartamento, imaginó de nuevo a Frank. En ese mismo sitio, parado derecho frente al marco de la puerta. Era como si todo lo hubiese fantaseado en primer lugar. Lo que acaba de pasar fue tan fugaz, que es hasta difícil de creer. Pero lo crea o no, ella se siente realmente esperanzada.

Esa expresión en la cara de Frank no es algo dificultoso de comprender. Es perfectamente real; una mirada que ella conoce. Esa mirada profunda y anhelante que codicia algo tiernamente, con pasión.

Se quedó observando a esa zona, hasta que bajó la mirada. No quería seguir percibiendo aquella alucinación.

Esos ojos rígidos en el suelo vieron el papel de seda perfectamente plegado de forma elegante.

Frank lo había dejado caer de su chaqueta sin que ella se diera cuenta.

Se levantó con las rosas en sus manos, y dio una media vuelta dirigiendo sus pasos a la mesa de noche, para dejarlas allí puestas. Luego, determinada, regresó a donde estaba aquel agraciado papel. Se sentó justo en frente de la cama en ese suelo alfombrado, para ver qué cosa imprevista le aguarda.

Tomó el pliego de seda, y apoyó su espalda en el pie de la cama para estudiarlo más cómoda y encogidamente. Flexionó las piernas hasta pegarlas su cuerpo, apoyó sus brazos en ellas, y sus dedos de largas uñas negras comenzaron a abrir cuidadosamente el adornado, sin arruinar la decoración sencilla. Sacó la carta escrita con tinta plateada en fondo negro. Empezó a leerla, inmediatamente reconociendo la letra de Frank.

"Sabía que harías esto. Que cerrarías la puerta en mi cara.

Desde esas primeras palabras, Ana se estremeció. Tan escasas, y ocultando un gran significado.

¿Sabes por qué? Porque te amo, y te conozco. Sé que sufres mucho por nuestra separación. ¿Por qué? Porque yo también.

Sé que te he mentido, y que puedes pensar que esta es otra hipocresía, pero te juro que no lo es. Yo te juro por Dios y por todo lo que tengo que te amo. Te amo, te amo de una manera en la que jamás amaré a nadie. Jamia nunca llegará a ocupar tu lugar en mí. Aunque me case con ella, aunque tenga un hijo con ella, jamás. Nunca será lo que tú: mi alma gemela.

Incluso le pedí permiso a ella para venir esta noche, para hablar contigo una última vez. Sólo espero que aún me ames, y me ames lo suficiente como para abrir la puerta y permitirme tocar tu precioso rostro para limpiar sus lágrimas de cristal.

Ana se fijó en las lágrimas que derramaban sus ojos, que corrían por su rostro. Con abatimiento, siguió leyendo.

Estemos juntos una última vez. No me perdonaría si lo nuestro terminara como está ahora.

Te ama, Frank."

Ana plisó la carta, y la dejó caer de sus manos.

Se cubrió el rostro con los dedos, inmóvil por un momento. Sollozó, y lloró entrecortadamente.

Decidió levantarse.

No limpió sus lágrimas. Corrió tal cual estaba por su hogar.

Atravesó la puerta del cuarto, pasó por la sala, y finalmente llegó al frente. Abrió rápidamente la puerta de entrada, más rápido de lo que había corrido.

Tenía mucha ilusión porque aún no se haya ido.

Al abrirse la puerta, inmediatamente sus ojos se cerraron. Sus labios eran besados por los de Frank.

Un beso tan importante y único, en el que Frank se adentró al apartamento. Sin separarse, Frank cerró la puerta, y tiró al suelo su llavero de Leathermouth. Seguidamente sus manos tomaron el rostro de Ana por el mentón, y sus pulgares limpiaron delicadamente sus lágrimas.

No tenían ninguna expectativa de este momento. Todo era crucial, y muy esperado. Hecho con una ternura que no se pierde a pesar de la pasión.

Sus labios se acariciaban mientras Ana caminaba en reversa y Frank hacia el frente, dirigiéndose a la habitación. Ahí Ana le quitó la chaqueta a Frank; él, luego de sacársela, tomó a Ana por el tronco, y la cargó en sus brazos hasta acomodarla en la cama, aún besándola. Finalmente separaron sus labios, tras un largo y desesperado beso hecho con todo el amor del mundo, tan grande como el dolor de saber que ésta será la última vez.

-- Frank...

-- Shh... tranquila. Hoy no hablemos.

-- Te amo.

Un breve silencio fue llenado por una respuesta de Frank de gesto franco y lleno de sentimiento.

-- Yo también.

Frank se arrimó al frente de nuevo para besarla, esta vez, acompañado de caricias en su cabello y rostro. Ana llevó sus manos a la espalda de Frank, y empezó a acariciarla con mucha devoción. Él, con su cuerpo totalmente encima del de Ana, retiró una mano de su rostro, y la colocó en su cintura. La subió por el costado hasta su pecho. Ana subió una mano hasta el rostro de Frank, posándola en su mejilla.

Se separaron un momento para verse fijamente. Frank secó la última lágrima de Ana que saldría en este momento, y ella, tan detallista como él, limpió la lágrima de él.

Volvieron a un beso apasionado que quisiera ser eterno, que terminaría en aquella misma cama al día siguiente.

Amarse una última vez.

Con tanto cariño pasional, teniendo a las rosas entrelazadas en la mesa de noche como testigos.

MCR 'TIL DEATH................................................By: wayrocks

FIC Capítulo 51

por wayrocks
viernes, 12 de diciembre del 2008 a las 20:47
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¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡TENGO EL BULLETS ORIGINAL!!!!!!!!!!!!!!!!!

Había intentado comprar I Brought My Bullets, Your Brought Me Your Love lógicamente de mis dioses MY CHEMICAL ROMANCE por todo tipo de página de Internet desde hace más de dos años... uff ya ni recuerdo. Y hace unos días, mi gran amigo Enrique vuelve de su viaje a Miami ¡¡¡¡¡¡y me lo trajo!!!!!!! Por supuesto, lo maté estrujándolo en un gran abrazo. Estoy demasiado feliz. El CD es INCREÍBLE al 100%. Es obvio que conocía cada detalle de las canciones (letras, duración, ritmo), pero no la decoración del álbum original, las fotos.... te dejan loco. ¡¡Está arrechísimo!! Y desde siempre he anhelado este glorioso álbum... Enrique sí que me conoce.

Y felices vacaciones a todos.

Capítulo 51.-

Al cerrarse la puerta, había dos miradas amargas, la de Frank muy lacrimosa. Sus ojos estaban muy tristes, altamente húmedos.

Las miradas de Mikey y Frank se encontraron. Un deseo grande de apoyarse como hermanos, se allegaba; lo cual sería extraordinario. Pero antes de poderse cumplir, Jamia llega.

-- ¿Ya se fue? -- Consultó.

-- Perra...-- Le responde Mikey entre dientes, con la cabeza baja.

Seguidamente se va directo a la planta alta. Esta demasiado frustrado y enojado.

Jamia cita un gesto muy sorpresivo y ofendido, seguido de mirar a Frank con el mismo.

-- ¿Viste como me dijo? -- Consultó de forma alarmada.

-- Jamia...

-- Dime.

-- Déjanos en paz.

-- ¡¿Qué?! Pero si...

-- Por favor. -- Rogó.

El tiempo era sorprendentemente igual. Es inverosímil cómo los días pasaban y no parecía haber ningún cambio. Ni Jamia ni los chicos se hablan. Ana cuelga de nuevo las cincuenta llamadas telefónicas de Frank. El trabajo parecía siempre idéntico. Haciendo entrevistas, sesiones, conferencias... maquillando artistas, sacando cuentas, organizando el tiempo... siempre igual.

Un buen día ya era hora de hablar seriamente del compromiso de criar a un hijo. Jamia siempre expresaba que extrañaba a Frank, que siempre está trabajando, y Frank, que ella es muy floja, que tenía que ser más responsable cuando nazca el niño. Así pues, se decidió la boda.

Hoy están sentados en la sala de la casa de Jamia, planeando. Frank tenía sus apuntes sostenidos en sus manos, mientras caminaba de aquí para allá leyéndolos. Jamia, al contrario, estaba acostada, o más bien tirada sobre la mesa. Ella no tenía nada planeado, porque le daba pereza, y además sabe que Frank lo idea todo.

-- Pasado mañana iremos a Holy Mary a fijar fecha. -- Establece Frank.

-- ¿¡Qué!? ¿Nos casaremos también por la iglesia? -- Se ilusionó.

-- Claro. Un hombre como yo, no se casa por civil. Imagínate cómo se vería. "Ah claro, hicieron una boda rápida porque la mujer está embarazada". No quiero que digan eso.

-- Oh... perfecto. Estoy completamente de acuerdo. -- De pronto lucía mucho más feliz, aún más de lo que siempre aparentaba estar. Pero una felicidad real, llena de gusto.

-- Pero nos tardaremos bastante. Eso quiere decir que tenemos que apurarnos, creo. --Agregó ella, volviendo a acostarse sobre la mesa.

-- Bastante. Pasado mañana a la iglesia, fijamos la fecha...

-- Correcto.

Acomodó sus brazos.

--... el día después empezamos a resolver con los trajes.

-- Sí, ajá...

-- Y después... Jamia, ¿estás anotando?

Ella levantó la cabeza.

-- ¿Qué? ¿Qué?

-- Jamia. -- Le regaña. -- Éste es nuestro itinerario de matrimonio. ¿No te importa?

-- Claro que sí...-- Se frotó la maraña que era de su cabello. -- Pero... tú nunca estás. Y cuando vienes, me mandas.

-- Nos-vamos-a-casar. ¿No crees que eso sea importante? Tendríamos que mandarnos mutuamente. -- Reflexionó irónicamente.

-- Aay... hazlo tú.

-- Ay, por Dios.

-- ¿Qué es lo siguiente que vamos a hacer?

-- Jum. -- Refunfuña. -- Iremos al mercado hogareño. Veremos las lámparas, muebles... todo lo necesario. Luego iremos a sitios de festejo. Veremos si...-- Jamia volvió a bajar la cabeza. --...debemos alquilar los muebles o lo tomamos todo de ese lugar. Tú decidirás... Jamia... ¡Jamia! ¡Despierta!

-- ¿Qué? -- Volvió a levantar la cabeza de mala gana.

-- Coño, Jamia, por favor. Pon fundamento.

-- Está bien...-- Se estiró y cruzó de brazos para escuchar con un poco más de atención.

-- Así está mejor. Tú decidirás los centros de mesa en el mercado hogareño...

A Jamia le pesaban los párpados.

-- ¡Jamia!

-- ¿Qué? Tú sabes que yo soy así.

-- Pero no eras así. -- Musitó.

-- ¿Qué dijiste?

-- Nada.

-- Ay, tengo sueño. --Se quejó.

Frank está indignado. Arrojó sus apuntes sobre la mesa, y salió de la casa. Jamia, como si nada, se volvió a acostar. Frank se sentó en las escasas escaleras del frente de la casa, y se apoyó en sus brazos frustrado. No quiere ni imaginarse cómo será todo el tiempo que le espera planeando una boda cuya novia no quiere cooperar. Cómo quisiera que fuera Ana. A ella sí le gustaría desposarla. Además, ella cooperaría muchísimo. Pero no es así, y tiene que dejar de pensar en ella. Concentrarse en algo que más bien le haga conocer más a Jamia. En un intento de especular cosas buenas de Jamia, sólo llegó al análisis de su cambio de actitud. Llegó tan perfecta a la casa, visitaba todos los días, perfecto maquillaje, ropa y postura. Y ahora, en pijama, despeinada, con el maquillaje del día anterior y durmiéndose durante la planeación de su boda. Piensa que tal vez se cansó de ser siempre igual, sin considerar la extrañeza de ese cambio que se pasó de un extremo a otro justo cuando estaba segura de que Frank se iba a casar con ella.

Más tarde, al menos pudieron estar de acuerdo en ir a la iglesia Holy Mary en dos días.

Al día siguiente, ya era hora de comenzar a salir. Mañana iban directo a Holy Mary, y desde entonces el tiempo de Frank estará divido principalmente entre My Chemical Romance y su matrimonio. Hoy, después de todo un día dedicado a los deberes de la banda, llegó muy decidido a la casa. Jamia estaba sentada en el mueble de la sala viendo televisión, y ni se movió al escuchar a los chicos entrar. Comparó esa actitud con la que tendría Ana, porque a pesar de sus intentos de olvidarla, aún no puede. Muy decidido, va hasta Jamia, se pone de cuclillas, y le confiesa mirándole fijamente.

-- Este matrimonio se hará. Nos casaremos... y cuidaremos de nuestro hijo.

Jamia no le miraba, pendiente de lo que pasaba en la novela que veía en la televisión. Frank tomó el control del televisor, y lo apagó.

-- ¿Qué te pasa? -- Preguntó enojada.

-- Pero sólo puedo hacerlo bien si cumplo con mi enorme necesidad. Debo ver a Ana. Quiero estar con ella... necesito estar con ella. Por favor, Jamia, déjame ir a verla. Después, te doy mi palabra: seré sólo para nuestro futuro.

Jamia quedó muy sorprendida, seria y sensata. Tenía un aire de enojo, pero si es cierto que después se va a dedicar sólo a ella, piensa que debe aprovechar la oportunidad.

-- Ve a verla. -- Permitió.

A Frank se le aceleraron los latidos del corazón. Pero aparentó no estar en un estado chocante, sólo para ser respetuoso con Jamia. Aún así respiró hondo.

-- Gracias. -- Suspiró, reflejando su gran ilusión..

-- Ajá. -- Respondió crispada.

Frank se levantó, y apuntó el televisor con el control remoto, encendiéndolo con gusto. Se iba a dar la vuelta, pero quiso devolverse para darle un beso en la mejilla a Jamia.

MCR 'TIL DEATH................................By: wayrocks

FIC Capítulo 50

por wayrocks
martes, 09 de diciembre del 2008 a las 17:33
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Capítulo 50.-

Lectores, pongan "Wing of Change", de la banda Scorpions.

Nunca creyó que sentiría literalmente que su corazón se partía. Pues, así fue. Es la sensación más horripilante que en su vida ha experimentado.

Los efectos en su cuerpo son la completa falta de respiración, contracción del pecho, boca semiabierta, lágrimas corriendo por su rostro involuntariamente, e inmovilidad.

-- ¡Ana! ¡Por Dios! -- Grita Mikey. Él creía que ella ya lo sabía. -- Ana, reacciona. Perdóname, no debí decírtelo... olvídalo. Disculpa... ¡reacciona! -- Pedía con sobresaltada preocupación.

La tomó por los hombros, y la sacudió. En vista de que no había cambios, la volteó y golpeó en la espalda para que pudiera respirar. Se alivió al ver que tosía.

Ana hizo fuerza con su respiración al mismo tiempo que intentaba inhalar. Se le dificultaba, pero con la ayuda de Mikey, pudo respirar profundo para poder gritar mientras llora, cubriéndose el rostro con las manos. Esta actividad era desesperada y dolorosa.

Mikey la tomó con carácter, y después se abrazaron con mucha fuerza. Ana seguía vociferando durante su llanto.

Unos minutos después, Frank logra escuchar desde el patio. De inmediato corre a la planta alta. Abre la puerta del cuarto de Mikey, preocupado. Ve a Ana llorando ceñida a Mikey, ambos en el suelo. Ella ya estaba un poco más tranquila.

-- ¿Qué pasa? -- Pregunta.

Ana se levanta, y suelta suavemente a Mikey.

-- ¿Que qué pasa? -- Snif. -- ¿¡Qué pasa contigo!? Peleas con tus amigos, le cuentas todo a Jamia, me ocultas las cosas una y otra vez...-- Esa última le dolió más, y lo expresó sin querer cuando sollozó tiernamente. --Si me quisieras, me dirías la verdad aunque sea una sola vez.

-- Ana...

-- No. No te excuses. Sabes que es cierto. -- Snif. -- Eres un hipócrita... un falso. -- Se armó de valor a decir. -- Ahora vas a bajar las escaleras a abrirme la puerta. Me largo de aquí... definitivamente.

-- No, Ana, por favor...-- Se acercó angustiosamente.

-- No me toques. Baja. Ahora.

-- Te lo pido...

Realmente no quería que se fuera para no volver.

-- No. -- Le impidió.

Ambos bajaron las escaleras a poco menos de un metro de distancia. En el silencio, Ana sufría notablemente con sus lágrimas empapando su rostro, y el gesto de Frank era tan angustioso como se sentía. A él se le hacía el recorrido más decisivo. Deseaba que no concluyera jamás.

Mikey bajó después, y fue el único que logró ver la completa satisfacción del gesto de Jamia desde la puerta del patio. Ella se ocultó tras esta puerta al verlo. Él sólo quería ir a ella... y ahorcarla.

En el marco de la puerta de entrada, habían ya llegado Ana, Frank y Mikey. Ana no podía mirar a nadie a la cara, porque no quería que le vieran así. Mikey los miraba simultáneamente, convencido de que esto es un terrible error del destino. Frank sólo miraba a Ana.

-- Lo siento mucho... por favor escucha. -- Rogaba Frank.

-- No puedo... no quiero. No quiero pensar que te estoy creyendo algo que no es cierto. Sólo... abre la puerta, Frank.

Frank sacó las llaves, y buscó la de la puerta. No quería hacerlo, lógicamente. Se detuvo al escuchar que Ana volvió a hablar.

-- Mikey, lamento que me veas así. Ustedes, -- Se refería a todo MCR-- son los mejores. Lo más fantástico que he... que alguien pudiera tener. Espero que se los puedas decir.

-- Por supuesto. -- Aseguró el referido. Sabe que ella quisiera despedirse de los demás.

-- Apúrate. -- Ordenó Ana a Frank. Él siguió abriendo la puerta.

Con mucho ahogo interior, prosiguió.

-- Y tú, Frank...

Frank volteó hacia ella. A ella no le importó.

--... eres... eres un ángel. Una persona maravillosa. Pero... un falso. Sólo espero que Jamia te haga feliz.

Este último deseo no era un reproche. De verdad quería su felicidad.

Frank terminó de abrir la puerta, con mucho impedimento emocional. La incapacidad de dejarla ir es lo que más le afecta.

Ana salió al exterior de la casa, con firmeza. Dio una vuelta para aclarar algo, y evitar falsas esperanzas.

-- No me llames, no me escribas, no me hables. No quiero volver a escucharte, nunca más. Aunque seas el hombre que más amo en este mundo.

Le dolería demasiado hablar con él y saber que nunca lo podrá tener. Mejor, aunque además tenga que renunciar a sus amigos... sólo se va.

MCR 'TIL DEATH..................................By: wayrocks

I'm A Rocker...And You??

por Darky Way
lunes, 08 de diciembre del 2008 a las 14:24

NUEVA FIC

Pero en este caso no es mia

Esta fic es original de una gran amiga y chemicalera

Aqui les dejo el primer capitulo

I'm a Rocker...And You??

 

Capitulo 1

Primer día de clase :

 

Entré por esa puerta, con mi guitarra colgada, sin pensarmelo dos veces...

Eran las 5:00 de la tarde, justo a la hora exacta que marcaba mi papel húmedo por la lluvia...

-Buenas tardes, (dije con voz escalofriante)-.

Todos me miraban como si fuese alguien extraño.

Mi rostro pálido destacaba entre los demás, e intenté no reirme, (como suelo hacer)

Profesor-Señorita, tome asiento-.

Yo- Vale... ( susurré )

Entre ellos, había 5 chicos y 4 chicas, me miraban con inquietud.

Helena- Hola! , Me llamo Helena-, me dijo. -Siéntate aquí, si quieres ^^

Yo- Vale, (le dije con la cara colorada).

Me sentí algo incómoda, tras unos minutos de silencio...

Profesor-Comencemos la clase-.

Estuvo explicandole a Helena y sus amigas, algunas posturas...

Ellas estaban casi tan mal como yo, llenas de barro (pues llovía mucho) las melenas revoltosas, y eran más morenitas que yo, (puesto que yo era muy pálida)

Mi primer día de clase de guitarra fue genial.

Yo recien acababa de mudarme a Disenchanted, un pequeño barrio pobre de New Jersey.

Hice 3 maravillosas amigas, Helena, Marya , y Darky.

Se les veía novatas, igual que yo, pero veía algo en ellas, que me gustaba mucho, me daba seguridad, y eso me gustó.

El  primer regalo de cumpleaños que he tenido, es Pansy, mi guitarra con la que acudí a esa primera clase ^^  .

By:

Nere Iero Way

The Little Iero

FIC Capítulo 49

por wayrocks
viernes, 05 de diciembre del 2008 a las 23:12
guardado en

Capítulo 49.-

Pasaron unos minutos después. Ana bajaba las escaleras del avión apresurada por la aeromoza, y Deryck buscaba su respectivo asiento. A ambos se le notaba la pesadumbre.

El hombre del sobrecargo ayudó a Deryck a subir su maleta en lo más alto del maletero. Uno de los bolsillos se abrió por accidente, y cayó una bolsa de dinero y una pequeña libreta, cuya única anotación era una cuenta exacta y bien sacada de todo lo que Ana había consumido en Ajax.

Cuando Ana, entre todos los espectadores, observaba el avión alejarse, suspiró una despedida. En ese momento sonó su teléfono móvil.

-- ¿Qué demonios quieres? -- Preguntó Ana perturbada con la mirada en su cartera. No era el momento apropiado.

Sacó de ésta el celular, e investigó qué le pasa. Era un mensaje de texto. "Ven". Se consoló al saber que al menos se trataba de Frank.

Esperó un rato sentada en uno de los largos bancos de madera repletos de gente. No quiso analizar nada. Deryck se fue, y punto. No tenía ni una foto con él para recordarlo. Es algo demasiado triste.

Entonces se acordó de la canción que escuchaba cuando lo consiguió dormido en su apartamento. "Forever", de Papa Roach. Al irse de aquel sitio, hizo una parada antes de ir a la casa de los chicos.

Fue a un Café, y solicitó quince minutos en una de las pocas computadoras. Eran tres, y todas estaban desocupadas. Cada una era sostenida por un pequeño escritorio.

Se sentó en la silla de una de ellas, y abrió la página del buscador en internet. Escribió letra de Forever, Papa Roach; y presionó la tecla Enter. Le dio clic al título del primer resultado de la búsqueda.

Se cargó una página con fondo marrón oscuro, cuyas letras negras se iban visualizando rápidamente.

Siempre le ha gustado la canción, tanto la trama -- que se trataba del amor de verdadero hombre-- como el ritmo, pero nunca se había interesado tanto por la letra exacta. Empezó a leerla en silencio, llegando al coro rápidamente.

Porque los días van y vienen, pero mis sentimientos por ti son para siempre.

-- Qué hermoso coro. -- Dijo para sí. Se acordó muchísimo más de Deryck. Se siente mal por ello.

Eres mi heroína. -- Continuaba la segunda estrofa. Ana decidió continuar su lectura, aún sabiendo que podía venir algo fuerte. La última parte le cautivó, porque definitivamente se parecía a Deryck.

Todas estas mujeres/ Pero nunca estoy olvidando/ Mi corazón roto.

Empezaba a preocuparse mucho. Deryck no se merece lo que ella le hizo pasar. Un castigo injusto.

El coro se repetía, luego venían líneas muy bien dichas, pero tristes.

Un último beso antes de que me vaya. Secar tus lágrimas...

Se quedó sin aliento. Aún así siguió leyendo. Ya había llegado muy lejos como para detenerse ahora.

...Es tiempo de dejarte ir.

Con esa última frase cubrió su boca con las manos. Se quedó suspendida en el sosiego, con los ojos dilatados y clavados en la pantalla.

Al mismo tiempo de reflexión, leía la última línea de toda la canción.

Un último beso.

Las últimas palabras de la canción la dejaron inmóvil, leyéndolas una y otra vez y otra vez. Un último beso antes de que me vaya. Secar tus lágrimas. Es tiempo de dejarte ir.

En voz baja y tierna, recuerda al vocalista cantar Un último beso.

-- Deryck...--  Pronunció finalmente. Sintiéndose muy mal, estiró las piernas para sacarlas de debajo del escritorio y así arrimar su cuerpo, posó sus manos en los brazos de la silla para sostenerse, y se levantó de la silla. Se dio la vuelta, y respiró profundo.

En el camino a la casa de los chicos se miró en el retrovisor en una parada, para comprobar su imagen, algo que no suele hacer. Se alegró de que al menos haberse arreglado para la despedida de Deryck sirviera de algo que no fuera triste. Seguía desolada por la pérdida de Deryck, intentando animarse porque irá a la casa de los chicos, y si el mensaje de texto lo envió Frank, entonces ya terminó con Jamia.

-- Eso debe ser.

Logró vivificarse al pensar esto.

Sonó el timbre en casa de los chicos.

Jamia se había dedicado a regar las plantas en el exterior trasero de la casa, y le daba flojera ir a abrir. Hace un rato que Frank y Mikey se habían agotado de pelear, así que Mikey estaba en la planta alta limpiado sus heridas y Frank esperaba su turno abajo. Ana esperaba en la entrada con entusiasmo y de forma apacible. En lo más que puede, intenta ocultar su tristeza. No tiene mucho éxito.

Frank se levantó de la silla del comedor para abrir la puerta, dejando a la suerte que no se trate de un paparazzi. Observó por la ventanilla, y se sobresaltó al reconocerla. ¿Qué hacer?, ¿qué hacer? No quiero perderla. Jamia se alteró al acordarse de que podría ser Ana, así que va a paso rápido hasta la entrada con la regadera en mano, donde Frank permanecía inmóvil e indeciso. Lo echó a un lado, y abrió la puerta ligeramente sólo para asomar su cabeza.

-- ¡Hola, Ana! -- Saludó en un tono de voz emocionado y completamente dulce, y gesto sombrío y malintencionado. Frank apreció esa entonación, y Ana se asustó ante semejante cara; aparte de estar completamente sorprendida por el hecho de que Jamia aún esté allí.

-- Ya te abro. -- Aseguró Jamia volviendo a cerrar la puerta, con la misma cara y entonación.

Al voltear hacia Frank, su gesto se volvió acorde a su tono de voz. Frank hizo una mueca de preocupación, y Jamia, en mímica comprensiva, le murmuró que bajara dentro de un rato, para que Ana no lo vea con esos golpes. Frank afirmó con la cabeza, y subió las escaleras.

-- A-na. -- Separó en sílabas, de forma pretenciosa.

Volteó su cuerpo hacia la puerta con igual vanidad, y la abrió.

-- ¿Jamia? -- Preguntó Ana en tono bajo y confundido.

-- Pasa pues. -- Ordenó. Luego la arrastró hacia adentro.

Ana queda exasperada ante su atrevimiento. ¿Qué rayos está pasando aquí? No tiene nada en contra de Jamia, pero no se explica porqué la trata así.

Caminan hacia la sala de estar, y Ana, por sus buenos reflejos, no se cayó cuando Jamia atravesó su pie calzado de tacón en su caminata. Esto ya era demasiado extraño. ¿Qué le pasa a Jamia? ¿Dónde está Frank?

Jamia tiene mucha seguridad y un comportamiento, más que intimidante, amenazante; pues sabe que está totalmente sola con Ana. Coloca una mano en la repisa, y así se queda recostada por un momento sin mirar a Ana. Ana la mira a los ojos sin ocultar su expresión facial, que expresaba que no entendía nada. Jamia, aún sin mirar, con perfecta habilidad la apunta con la regadera y tira del percutor.

-- ¡¿Estás loca?!

Ana se escurre el agua de la cara.

-- Wou, yo habría gritado. -- Se sorprende Jamia.

-- ¿Por qué hiciste eso?

No está enojada, está indignada. Jamia no le responde. Un pequeño silencio hizo notar el agua que se goteaba en el cuerpo de Ana. Todavía sin mirarla, Jamia le pregunta con la misma serenidad con la que actuado todo este tiempo:

-- ¿Y cómo sigue tu trabajo como maquillista de artistas que se acuesta con sus guapísimos clientes?

Ana queda atónita.

-- ¿Dis-cúl-pa-me?

-- Sí, ya sabes... como hiciste con Frank y Deryck...

Esto es insólito. -- Piensa Ana. Se dio de que Frank se lo ha contado todo.

-- ¿Con Frank? Por Dios, ¡no es porque sea mi cliente! ¡Es porque lo amo! Y con Deryck no pasó nada.

-- ¿Ah, en serio? -- Meditó-- No, es porque tu padre tenía la razón en todo lo que dijo.

Ana estaba cada vez más sorprendida. En cualquier instante sería el momento perfecto para darle un buen puñetazo a esta mujer.

Jamia volteó hacia ella, y entrecerró sus ojos intimidantes. En ese momento, Frank bajó las escaleras. Algo muy esperado para Ana. Ella corrió hacia él, y cuando lo iba a tomar por los brazos, inesperadamente Jamia se le lanzó encima para abrazarlo. Ana, a un lado, sencillamente no podía creerlo. No quería ser maleducada, porque por más que sea no sabe qué es lo que está pasando, pero necesitaba una explicación urgentemente. Haló a Frank por el brazo, y lo sacó al patio, sin importarle que lo separó de Jamia.

-- ¿Qué está pasando aquí? -- Exigió explicaciones.

Ambos estudian el estado del otro, sorprendidos. Al mismo, tiempo, intentan ponerse al día:

-- ¿Por qué estás mojada?

-- ¡¿Quién te golpeó?!

  • - No importa.
  • - No, dime. -- Insistieron exactamente al mismo tiempo.

-- Dejemos de hablar los dos. -- Sugirió Ana.

-- Ana, mi amor, te juro que no sé cómo decírtelo.

Ella le miró con ternura.

-- Sólo dilo. ¿Por qué parece que no le has dicho nada?

Jamia sale para estar al tanto de todo, pero, por primera vez, la descubrieron.

-- Jamia, disculpa, pero necesito hablar a solas con Ana. -- Solicitó Frank sin dejar de mirar a Ana.

Jamia se va enardecida.

-- Es que no se lo he dicho. -- Informa seguidamente.

-- ¿Por qué? -- Intenta comprenderle.

Enojarse con él no serviría de nada, porque sabe que si por él fuera habría terminado con Jamia por teléfono la noche en que lo fue a visitar.

-- No puedo decírtelo.

Le dio un beso en la mejilla, y se fue.

-- Ay Frank, ¿en qué te habrás metido? -- Le dedica hablando para sí misma.

Sube las escaleras, para buscar a Frank, porque si no le puede explicar las cosas ahora, por lo menos que le diga porqué tiene esos golpes. Cuando llegó al balcón, escuchó el tan conocido sonido animado: Crash, el videojuego. Se dirigió a la habitación del fanático, y abrió la puerta. De inmediato lo vio sentado en la cama con el control de la consola en las manos, presionando con destreza los botones.

-- ¡Mikey! ¡Por Dios! ¡¿Qué te pasó?! ¡¿Peleaste con Frank?!

Entró a la habitación rápidamente.

-- Sí. -- Admitió, poniéndole Pausa al juego. Lucía un poco sorprendido por el hecho de que Ana sepa con quién peleó. No sabe que ya vio los golpes de Frank. Además, no tiene idea de por qué está mojada. Con su mirada en ella, esperó la respuesta.

-- Oh, fuck... pero ¿por qué? -- Pregunta ella.

-- ¡Porque ese degenerado...!

Se calló.

-- Continúa. -- Ruega Ana.

-- No...

-- Por favor. Preciso saberlo.

-- Ese depravado...

-- Dime. -- Insistió.

Es obvio que se preocupa, porque aún al tanto de que todos los chicos habían estado riñendo, no por cualquier razón pelean de esa forma.

-- La maldita de Jamia...

Ana esperaba pacientemente.

--... está embarazada.

MCR 'TIL DEATH....................................................By: wayrocks

Nueva editora

por Darky Way
miércoles, 03 de diciembre del 2008 a las 23:25
guardado en , , , , ,

QJfitAa2Rlu1

Bueno, quiero dar la bienvenida

A mi gran amiwa y sister quimica

MY CHEMICALIS

Muchas gracias por aceptar escribir en este blog

Me alegra mucho tenerte por aqui

Muchas gracias por aceptar

El Mejor Cambio De Mi Vida

por Darky Way
miércoles, 03 de diciembre del 2008 a las 23:18

 chica punk

Capitulo 49

 

Mikey y Frank prepararon comida para el padre de Darky, y Bob, Ray y Mikey se quedaron animandolo.

Anna - Este... Señor Swam...

Papa - Dime, hija, dime...

Anna - Es que...entiendo su postura... Pero usted tambien tiene que entender la postura de Dar...Elizabeth... Ella es una chica normal, aquí tiene sus amigos, su novio, su vida... Y todo acaba de irse, en un suspiro... No la atormentes, ni a ella ni a ti...

Papa - Hablas muy bien, Anna... Ya se porque Elizabeth habla tan bien de ti... Muchas gracias...

Anna sonrie, y Bob le acerca a Paolo un paquete de pañuelos.

Bob - Aquí tienes, señor Swam...

Mikey - *con la comida* Guauuu... Que bueno esta hoy Bob...

Bob - "¬¬  Callate

Frank - Jajajaja  *se sienta al lado de Anna y la abraza*

Papa - ^_^ Parecen una familia, ya entiendo el porque del comportamiento de Elizabeth... Deberia dejarla vivir aquí, pero deben entender que no puedo hacer eso... Si les prometo que la traere otra vez aquí, desde que pueda, me podre ir con ella con tranquilidad?

Paolo estaba a punto de echarse a llorar.

Anna - *Agarra la mano a Paolo* Claro, no tiene porque preocuparse... Preocupese por su salud, y por la de Elizabeth...

Ray - Exacto, ademas, a nosotros no nos tiene que pedir permiso...

Mikey - Tiene que hablarlo tranquilamente con Dar... *Frank le da un pisoton* Elizabeth... Sin nervios, sin gritos...

Papa - Teneis razon... Tengo que hacer eso... Espero que vuelva...

Anna - Si esta con Gee, seguramente volvera...

 

En casa de los Way

Darky estaba tumbada en el sillon, mientras Gerard le preparaba algo para comer.

Gerard - Toma, amor... Come...

Darky - Muchas gracias... ^_^

Tras comer, Darky se quedo mirando a Gerard con tristeza.

Gerard - Que paso?? No envenene la comida, tranquila =S

Darky - *se rie* Ya lo se... Pero... Estaba imaginandome como seria mi vida...sin ti...

Gerard - Shhh... No pienses en eso... Vive el momento...

Gerard posa sus labios sobre los de Darky, y ella se deja llevar...

Vivir el momento

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Darky

Bienvenidos a mi blog donde hablo de My Chemical Romance, todo lo que sepa yo, lo sabran ustedes.Guiño
Espero que os guste a toos.
SonrisaPASEN Y VEANRisa



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No destruyas lo que yo he construido con tanto cariño y dedicacion.
Si quieres insultar, meterte con alguien, vete a otro lado.

Yo no te he hecho nada...¿eso te da derecho a ti en meterte conmigo?


¡¡¡¡MY CHEMICAL ROMANCE!!!



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k pedo we estan super chidas thuz fothos jejejejeje pasatela de poka ami me enkantha  my chemical ......(15 nov)
Fotos de Gerard Arthur Way Lee (gerht)
k pedo we estan super chidas thuz fothos jejejejeje pasatela de poka ami me enkantha  my chemical ......(14 nov)
Ben Kowalewicz habla de MCR (RAC)
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Denuncia de Vandalismo por pintar MCR en un banco (marravaz)
k bueno ojala se pudran todos esos pinchis putos en las carracas   por andar poniendo esas mamadas  ......(11 nov)

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