FIC Capítulo 48
NUESTRO GERARD VA A SER PADRE!!!!!!!!
Dios mío, ¡qué emoción! (no puedo decir que estoy cien por ciento feliz, puesto a que soy como la suegra: odio a la mamá del niño <no porque esté con Gerard, por si acaso>)
Me entederé recientemente, y me quedé loca. Salió en noticias MTV, en la página de Lin-z, y sí, es cierto. MIL PLEGARIAS A NUESTRO DIOS GERARD PARA QUE ESTE PEQUEÑO LO HAGA MUY FELIZ Y NO LE OCASIONE PROBLEMAS.
Ay, por Dios, de sólo pensar en ver a Gee cargando a un bebé que tenga sus genes... es increíble. Tanto tiempo conociéndolo, y nunca lo he visto de padre. Tan pronto salga una foto de su hija/o voy a guardarla de inmediato. EL PEQUEÑO WAY.
Mil felicitaciones al DIOS Gerard Arthur Way Lee, y que sea muy feliz.
Capítulo 48.-
Frank no podía reaccionar. Sencillamente no podía. No movía un músculo, ni parpadeaba, ni siquiera respiraba.
-- Frank... Frank... ¿Frank? -- Intentaba hacerle reaccionar. No lo lograba. Procedió a batuquearlo por los hombros. Finalmente le dio un golpe en el pecho, lo cual sólo tuvo en efecto en su solo movimiento: un gran grito.
-- ¡¡¡¡¿¿¿QUÉ???!!!!
Volvió a quedarse completamente inmóvil.
-- ¿También te alegra? -- Preguntó Jamia entusiasmada.
Lo abrazó con efusión. Sin soltarlo, empezó a fantasear.
-- Ahora podemos estar juntos por siempre, casarnos, cuidar a nuestro bebé...
Frank seguía sin reaccionar.
-- ¡Vamos! -- Lo besa en la boca. -- Abrázame, bésame, ¡alégrate! O al menos parpadea.
Ana mantenía una sonrisa con ojos ilusionados mientras miraba a través de las cortinas hacia el exterior del apartamento. Estaba sentada en el suave sofá que quedaba frente a las grandes ventanas de vidrio. El clima era claramente caliente comparado al que sintió en la madrugada.
Sólo pensaba en caminar de nuevo por la noche por la plaza tomada de la mano con Frank bajo agraciadas luces del anochecer. Tal como fue su primera cita.
-- Te ves hermosa. -- Le sorprendió Deryck. Ana ni siquiera sabía que estaba despierto. Volteó hacia él, y le vio la cobija colgada en el hombro. Se sonrojó.
-- No estoy acostumbrado a verte tan feliz. -- Admitió. Ana sonrió desviando la mirada. Luego la volvió a centrar en él.
-- ¿Cómo amaneciste?
-- Muy bien. -- Informó. -- Ahora, cuéntame, ¿qué pasó anoche?
Ella suspira con felicidad.
-- ¿¡Volvieron!?
-- Vamos a. -- Reveló Ana.
-- ¡Dios! Me alegro tanto por ti, cariño.
A Ana le dio mucho sentimiento.
-- Tranquilo, mi magnífico Deryck, estoy segura de que encontrarás a alguien para ti. Con tantas chicas detrás de ti, seguro alguien será ideal.
-- Eso espero. No quiero estar toda la vida queriendo...
Se calló.
-- ¿Queriendo...?
-- Nada. Olvídalo.
Hubo un silencio.
-- Traeré tu desayuno.
Ana se levantó, y danzó hacia la cocina, con ese entusiasmo con el que lo había hecho hacia la puerta la madrugada anterior. Deryck la contemplaba en todo su esplendor, en su preciosura, en la gracia de sus movimientos. Desde la actividad de sus finos pies, hasta la corriente que era de su bello cabello, estudió cada detalle de su cuerpo. Al reaccionar de su devoción, se llenó de nostalgia. -- Ése no es tu tesoro. -- Cercioró para sí.
Ana abrió el microondas, y tomó el desayuno de Deryck. Lo llevó hasta el mueble donde Deryck descansaba.
Deryck no podía dejar de mirarla. Ella se sentó a su lado, y le colocó con prudencia el elaborado plato en el regazo. Aún sostenido el plato, las manos de Ana seguían en las piernas de Deryck. Ella perdió la noción de lo que hacía al ver la mirada tan profunda con la que Deryck la observaba, de tal forma, que todo a su alrededor desapareció. Estaba ciego, sólo mirándola a ella.
-- Hoy debo irme.
-- No...
-- Hey. -- Le tranquiliza. -- Más bien me quedé un día demás.
-- Cierto. -- Admite. -- Te lo agradezco.
-- No lo hagas. Me quedé porque quise.
[Silencio]
-- Te extrañaré.
Deryck sabe que lo dice desde lo más profundo de su corazón. No quiso llenar aún más de tristeza el momento, así que prefirió llevarse un waffle a la boca.
Jamia tenía una sonrisa de oreja a oreja. Estrujando con todas sus fuerzas el cuerpo de Frank, saltaba como una niña. Estaba muy claro que quería hacer que Frank sintiera todo el dolor de sus huesos retorcidos; y así fue. Eso sintió, además de seguir en completo shock. Ahora no podía pensar en el hermosísimo cuerpo de Ana en comparación con el gordo de Jamia, en las noches de insomnio para calmar el llanto de un bebé, o en, como conoce a Jamia, lo mucho que ha de esforzarse por complacer sus caprichos y antojos. Sólo se imaginaba en el altar con la novia que no ama, embarazada. ¡No! ¡Por Dios! ¡¿Qué pasó con Ana?!
Mikey seguía en su habitación cambiando la cinta de su bajo. Se acordó de que aún no sabe por qué Ana se fue de la casa de esa manera, y apresura el canje de cinta. Luego se va al cuarto de Gee, donde él escribía.
-- Sé que estás enojado conmigo, -- Introdujo entrando a la habitación-- pero ¿qué pasó para que Ana se fuera de la casa así?
Gerard subió la mirada de su papel hasta Mikey.
-- Frank le fue infiel con Jamia.
-- ¡¡¿Qué?!!
-- Cálmate. Enojarse de nuevo no serviría de nada.
-- Ya veremos. -- Gruñó.
Salió de la habitación rumbo escaleras abajo. Estaba furioso. Iba a hablar seriamente con Frank.
Se extrañó al ver que él mantenía un gesto muy traumatizado y pensativo, mientras Jamia lo aprieta en sus brazos. Enojado y extrañado, pregunta qué demonios está pasando.
-- Estoy embarazada. --Notifica Jamia con felicidad.
Mikey altera completamente la posición de cada uno de los músculos de su cara. Abre la boca, sube las cejas, dilata los ojos, abre el gesto. Respira profundo, sin cambiar de gesto. Bajó su pecho, y calma de nuevo todos sus músculos. Decidido, da un paso al frente halando a Frank de su camisa. Con su rostro a centímetros del suyo, le grita:
-- ¡Coño ‘e tu madre!
-- ¡Suéltame! -- También grita.
Mikey sigue con los ojos dilatados, pero ahora aún más, por la rabia tan grande. Hace de su mano un puño, el cual apretuja con todas tus fuerzas, sin soltar Frank, más bien, tomándolo con más fuerza y frunciendo su camisa.
-- ¡Te dije que me soltaras! -- Ordena Frank.
Mikey no soportó más. Rechinó sus dientes, y con sus dedos apretados con fuerza, le dio un puñetazo en el costado del rostro.
Jamia disfrutaba del espectáculo. Mikey y Frank se agarraron a pelear duramente con golpes. Los puños de ambos son excelentes luchadores, y los dolores no les impiden seguir la batalla. La mirada de la alegre mujer era detallista, y su cuerpo inanimado. Miró en la mesa de comer a su lado el celular de Frank. Los otros dos concentrados, no se dieron cuenta de cuando lo tomó. Buscó rápidamente la opción para enviar mensajes de texto, y en lo más apurado que pudo, escribió "Ven." Lo envió al primer número de la lista de contactos de Frank: Ana. Volvió a colocar el celular en la mesa, no sin antes eliminar el registro del envío de mensaje, para que Frank no sepa.
Lectores, pongan URGENTE "I Don't Wanna Miss a Thing" de Aerosmith.
Deryck terminó su desayuno, aún sentado al lado de Ana. Sintió el sofá aún más suave por el deleite de la comida. Ana tomó el plato de su regazo, y se levantó camino a la cocina. Cada segundo era crucial e irreversible. El sonido del agua del lavaplatos era fuerte, debido al silencio del apartamento. Al cerrarse la llave, y acomodarse el último traste en la alacena, los únicos en el lugar se miraron a metros de distancia. Prosiguieron a ir cada uno a un baño distinto.
Una media hora después, salieron a la sala de estar, bien arreglados.
-- (Ana) ¿Pasajes?
-- Listo.
-- ¿Equipaje?
-- Listo.
-- ¿Dinero?
-- Listo. Y todo en este pequeño bolso. -- Susurró.
Mostró el bolsito. Ana lo tomó y registró para que a Deryck no le falte nada en su regreso a Canadá. En ese momento hubo silencio.
Ana tenía la mirada clavada en el bolso de Deryck, completamente consciente de que el dueño la observa detenidamente. Piensa que si voltea hacia él, ocasionaría un momento incómodo. Prefiere quedarse así, queriendo brindar una mirada tierna. Había demasiadas ganas de decirse cuánto se quieren, pensando en que él ya se va para siempre.
Mientras transitaban en el auto de Ana, la luz del día hacía notar lo guapos que lucían. El camino era alegre, porque no pensaban en que se dirigen a un aeropuerto, sino en que están juntos. Ana conducía con firmeza. El tiempo pasó lentamente.
Ana lo acompañó en todo: la entrega de boletos, el decomise y regreso de objetos de metal, la espera de en las salas de vuelo, e incluso la subida al avión. Corrieron por la pasarela para estar en la puerta del avión tiempo suficiente para hablar un poco. Ahí se detuvieron.
-- Disculpen, ya deben entrar al avión. -- Interrumpe la aeromoza. Era de estatura pequeña y gesto muy irritante.
-- (Deryck) Deme un minuto.
-- No, deben continuar... señorita, ¿usted va a volar con nosotros?
Ana se quedó callada, sin excusa.
-- Entonces váyase. Señor Whibley...-- Continuó la aeromoza.
-- Dije un minuto. -- Ordenó Deryck molesto.
La aeromoza le miró con amargura, y siguió dirigiendo a los demás pasajeros.
-- Me entristece mucho que te vayas así. -- Lamentó Ana. -- Desearía que te quedaras un poco más.
-- Pero no puedo. Tal vez, sólo tal vez nos volvamos a ver. -- Finalmente tomó su mano. -- Aunque sea en el cielo.
Mucha ilusión se disipó en sus corazones, cuyos latidos eran rápidos. No resistieron, y se dieron un abrazo. Deryck sintió a Ana temblar. Es que sus ojos se humedecieron.
-- (Aeromoza) Ya es suficiente. Señor Whi...
Deryck separó uno de sus brazos de la espalda de Ana, y le sacó el dedo del medio a la aeromoza.
-- No hay manera de agradecerte todo lo que has hecho por mí... mi Deryck...
-- Shh... no hay nada que agradecer.
Se separaron. Deryck limpió la lágrima de Ana.
-- Tranquila. Todo está bien.
[Silencio]
-- Quisiera saber cómo te irá en Canadá.
-- Estaré bien. -- Aseguró. -- Te deseo todo lo mejor con Frank. Ahora podrás estar con quien quieres, sin complejos. Que seas muy feliz. Te lo mereces.
Limpió otra lágrima de su rostro.
-- Y tú más.
Volvieron a abrazarse con fuerza, y aún más sentimiento. Un nudo en la garganta los mantenía adheridos.
-- Cuídate. -- Pidió Deryck.
-- Tú también. Perdóname...
-- No te preocupes. Sé que si no estuviera Frank, me escogerías a mí.
Ana hizo lo posible por contener sus lágrimas dentro de sus ojos.
Se separaron. La aeromoza tomó a Deryck por el hombro, y se lo llevaba. Sus cuatro manos permanecían ceñidas, sus brazos se estiraban, mientras sus dedos se abrían por la distancia.
En el momento tan cortante en el que sus dedos se apartaron, Ana volteó a un lado, inmóvil, imaginando cómo Deryck se alejaba definitivamente de ella. Deryck dio un giro para seguir su camino al avión sin mirar a atrás. Inesperadamente, giró de nuevo rápidamente y aproximó a esa velocidad hacia Ana. La tomó suavemente del hombro, la hizo voltear hasta él, y le dio un último gran beso en la mejilla.
MCR 'TIL DEATH...........................................By: wayrocks




PASEN Y VEAN


